miércoles, 22 de julio de 2026

Pintores de hoy (259): Elijah Burgher (USA, 1978).

Elijah Burgher

Hay artistas que pintan el mundo visible y otros que intentan representar aquello que permanece oculto bajo la superficie de las cosas. Elijah Burgher pertenece probablemente a estos últimos. Nacido en 1978 en Kingston, una pequeña ciudad del estado de Nueva York, su trayectoria constituye una de las propuestas más singulares del arte contemporáneo: su observa un deseo de reconciliar el dibujo con algún tipo de magia y de fusionar historias con el deseo .

Su formación ya anticipaba esa amplitud de intereses. Tras licenciarse en Humanidades en el Sarah Lawrence College, completó estudios de posgrado y obtuvo el máster en la prestigiosa School of the Art Institute of Chicago, una institución donde el dibujo nunca ha sido entendido como una mera disciplina técnica, sino como una herramienta de pensamiento. Aquellos años fueron decisivos para un artista que muy pronto comenzó a construir un lenguaje completamente personal, alejado de las modas dominantes y profundamente arraigado en la tradición cultural occidental.

Elijah Burgher – Galería Ivan

Elijah Burgher - Kunstinstituut Melly


Durante sus primeros años en Chicago entró en contacto con ambientes artísticos vinculados a la cultura queer, al redescubrimiento de las vanguardias históricas y al estudio de las corrientes esotéricas. No tardó en comprender que todas esas vías de investigación compartían un mismo propósito: inventar nuevos lenguajes para expresar aquello que la sociedad había preferido silenciar. Desde entonces, Burgher ha convertido esa búsqueda en el eje de toda su producción artística.


Después de consolidar su trayectoria en la escena artística de Chicago, Burgher fijó su residencia en Berlín, ciudad desde la que desarrolla actualmente una producción de marcada proyección internacional. Desde allí ha consolidado una carrera internacional que incluye la Bienal del Whitney de Nueva York, la Bienal de Gwangju, el Drawing Center de Nueva York, el Centre d'Art Contemporain de Ginebra y numerosas exposiciones individuales en Europa y Estados Unidos.







A primera vista, sus dibujos seducen por una ejecución extraordinariamente refinada. El lápiz de color, la acuarela y la tinta aparecen trabajados con una paciencia casi miniaturista, recordando en ocasiones la delicadeza de los manuscritos iluminados o de ciertas estampas simbolistas del siglo XIX. Sin embargo, esa belleza formal apenas constituye la puerta de entrada a un universo mucho más complejo.

Burgher bebe de fuentes poco habituales en el arte contemporáneo. En sus imágenes conviven la mitología clásica, el neopaganismo, la literatura esotérica, la alquimia, la magia ritual y la historia del ocultismo moderno. Entre sus referencias aparecen figuras tan dispares como William Blake, Austin Osman Spare, Aleister Crowley o Robert Graves, autores que entendieron el símbolo no como un simple recurso decorativo, sino como un instrumento capaz de transformar la conciencia.



Especial relevancia adquieren en su obra los llamados sigilos, signos gráficos derivados de antiguas prácticas mágicas mediante los cuales un deseo se condensa hasta convertirse en una imagen. Burgher adopta ese procedimiento, pero lo transforma profundamente. Sus sigilos dejan de ser herramientas esotéricas para convertirse en auténticos elementos de un vocabulario artístico. Son escritura y dibujo al mismo tiempo; abstracción y representación; confesión íntima y composición estética.

En muchas de sus obras aparecen jóvenes desnudos, dioses antiguos, bosques sagrados, templos imaginarios o escenas rituales que parecen desarrollarse fuera del tiempo histórico. Sin embargo, sería un error interpretar esas imágenes como simples ilustraciones de temas mitológicos. Burgher utiliza esos relatos porque contienen arquetipos que siguen vivos en la cultura contemporánea: el deseo, la pérdida, la iniciación, el sacrificio, la amistad o el amor como fuerza transformadora.


Existe además una dimensión profundamente intelectual en su trabajo. El propio artista ha confesado que la pregunta que guía toda su producción es sorprendentemente sencilla: ¿puede una obra de arte contener realmente significado, encarnarlo y no limitarse a representarlo? Esa reflexión sitúa su obra en una tradición que enlaza tanto con el simbolismo europeo como con determinados planteamientos conceptuales del siglo XX, aunque siempre desde un lenguaje extraordinariamente personal.


Quizá por ello sus dibujos exigen una contemplación pausada. No buscan transmitir un mensaje inmediato ni ofrecer una lectura unívoca. Funcionan como antiguos manuscritos llenos de claves, donde cada espectador debe reconstruir lentamente el sentido de las imágenes. En un tiempo dominado por el consumo vertiginoso de fotografías y pantallas, Burgher reivindica el derecho al misterio.






















Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

jueves, 16 de julio de 2026

Clásicos NO populares (19): William Sterndale Bennet (Gran Bretaña, 1816-1875).

 

Hablar de la música británica del siglo XIX suele llevar inmediatamente a nombres como Arthur Sullivan, Hubert Parry o Charles Villiers Stanford (ya referenciado en esta misma sección). Sin embargo, varias décadas antes de ellos existió un compositor que fue considerado la gran esperanza de la música inglesa y que recibió el reconocimiento de figuras tan importantes como Felix Mendelssohn y Robert Schumann, pero que por muy diversas circunstancias fue rápidamente olvidado. Se trata de William Sterndale Bennett, pianista, compositor, director de orquesta y pedagogo y que en su momento se le consideró una de las grandes personalidades del llamado renacimiento musical británico.


Su nombre apenas figura en la actualidad en los programas de concierto, pero durante buena parte del siglo XIX fue considerado el compositor inglés más importante de su generación y desempeñó un papel decisivo en la profesionalización de la vida musical británica.

BENNETT – HISTORIA DE LA SINFONIA

William Sterndale Bennett nació el 13 de abril de 1816 en Sheffield, en el condado de Yorkshire. 

Su padre, Robert Bennett, era organista, y su madre falleció cuando William era todavía un niño. Poco después también murió su padre, por lo que quedó huérfano con apenas tres años. Fue criado por su abuelo materno, John Bennett, organista de la iglesia de Cambridge, quien detectó muy pronto las extraordinarias aptitudes musicales del niño.

En 1826, con solo diez años, ingresó en la prestigiosa Royal Academy of Music de Londres, institución fundada apenas unos años antes y que aspiraba a elevar el nivel musical del país. Allí estudió violín, piano, armonía y composición bajo la dirección de destacados profesores como William Crotch y Cipriani Potter.

Ocio Inteligente: para vivir mejor: Clásicos NO populares (16): Cipriani Potter (1792-1871).

Desde muy joven llamó la atención por un talento poco común. No era únicamente un virtuoso del piano, sino un músico de gran refinamiento intelectual y una capacidad compositiva sorprendente para su edad.

Con diecisiete años ya estrenaba conciertos para piano y obras orquestales que despertaban el entusiasmo del público londinense


Piano Concerto No. 2 in E-Flat Major, Op. 4: III. Vivace giocoso

El acontecimiento decisivo de su carrera fue conocer a Felix Mendelssohn, quien visitó Londres en diversas ocasiones durante la década de 1830. Mendelssohn quedó profundamente impresionado por el joven compositor inglés. Lo consideraba uno de los músicos más prometedores de Europa y le animó a viajar a Alemania, entonces el gran centro de la vida musical europea.

Gracias a ese apoyo, Bennett viajó varias veces a Leipzig, ciudad donde conoció a la élite musical alemana. Allí trabó amistad con Robert Schumann y su esposa, la gran pianista Clara Schumann. Robert Schumann escribió críticas extraordinariamente elogiosas sobre Bennett en la revista Neue Zeitschrift für Musik, llegando a afirmar que representaba la esperanza de una futura escuela inglesa de composición.

La admiración era mutua. Bennett asumió muchas de las ideas estéticas defendidas por Mendelssohn y Schumann: equilibrio formal, claridad estructural, elegancia melódica y una expresión romántica contenida, alejada de los excesos teatrales de otros compositores contemporáneos.

Efemérides Musicales: William Sterndale Bennett

La producción de Bennett no es muy extensa, pero sí notable por su calidad.

Su catálogo incluye: Cinco conciertos para piano, varias oberturas orquestales, sinfonías juveniles, música de cámara, obras corales, canciones y numerosas piezas para piano solo.

Su estilo constituye una síntesis muy personal entre la tradición clásica de Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven y el Romanticismo lírico de Mendelssohn.

A diferencia de Franz Liszt o Frédéric Chopin, Bennett nunca buscó el virtuosismo espectacular como fin en sí mismo. Incluso en sus conciertos para piano predomina la elegancia sobre el exhibicionismo técnico.

William Sterndale Bennett - Wikipedia, la enciclopedia libre

"William Sterndale Bennett hizo del piano su instrumento principal. El abril de 1832 terminó su primera sinfonía; y su actividad compositiva se incrementó cuando Cipriani Potter empezó a ser su maestro en composición. Terminó su primer concierto para piano a la edad de 16 años, que fue recibido con éxito, interpretado por primera vez el 28 de noviembre en Cambridge; y más adelante, en un concierto en la Royal el 30 de marzo de 1833. Fue muy exitoso y reconocido por sus maestros, tanto compositor como por sus virtuosas aptitudes pianísticas. Este primer concierto para piano fue elegido como obra principal en el concierto de verano de la Royal Academy de Londres del 26 de junio, donde fue escuchado por Mendelssohn, quién pidió conocer al compositor después del concierto e invitó a William Sterndale Bennett a visitarlo en Alemania, quién quedó entusiasmado con la propuesta".

Además de compositor, Bennett fue uno de los pianistas más respetados de Gran Bretaña.

Interpretó frecuentemente sus propias obras y contribuyó decisivamente a difundir el repertorio alemán, especialmente la música de Mendelssohn y de Schumann, todavía poco conocida en Inglaterra. También desarrolló una importante actividad como director de orquesta.

Durante muchos años estuvo vinculado a la Philharmonic Society londinense y dirigió numerosos festivales musicales, consolidando un nivel interpretativo que sería fundamental para las generaciones posteriores.

En 1856 fue nombrado profesor de la Royal Academy of Music, donde impulsó profundas reformas en la enseñanza musical. Posteriormente llegó a ser director (Principal) de la Academia, cargo desde el cual elevó notablemente el prestigio internacional del centro.

Bennett defendía una formación rigurosa basada en el dominio técnico, el conocimiento de los clásicos y una sólida cultura humanística. Su influencia sobre varias generaciones de músicos ingleses fue considerable. También desempeñó un papel importante en la recuperación de la música de Johann Sebastian Bach en Gran Bretaña. Organizó interpretaciones de la Pasión según San Mateo y contribuyó decisivamente al renovado interés británico por la obra del compositor alemán.

En 1871 recibió el título de caballero, pasando a ser conocido como Sir William Sterndale Bennett, reconocimiento a toda una vida dedicada al desarrollo de la música británica. Los últimos años estuvieron marcados por una salud cada vez más delicada, aunque continuó trabajando intensamente como director, profesor y organizador musical.

Falleció en Londres el 1 de febrero de 1875, a los cincuenta y ocho años. Fue enterrado en la Westminster Abbey, un honor reservado a las grandes figuras de la cultura británica.

Paradójicamente, el prestigio de Bennett comenzó a disminuir pocas décadas después de su muerteEl triunfo internacional de compositores como Johannes Brahms y, posteriormente, la aparición de una nueva generación británica encabezada por Parry, Stanford y, más tarde, Edward Elgar relegaron su música a un segundo plano.

Durante gran parte del siglo XX fue considerado un compositor excesivamente conservador, demasiado influido por Mendelssohn y poco innovador para los gustos modernos. Sin embargo, desde finales del siglo XX diversas grabaciones y estudios musicológicos han propiciado una importante revalorización de su obra

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Selección de obras a escuchar:

1. Concierto para piano n.º 4 en fa menor, Op. 19 (1838)

Duración: 28-30 minutos. Este concierto está casi unánimemente reconocido como la obra maestra de Bennett y la mejor puerta de entrada a su universo musical. Estrenado por el propio compositor con Mendelssohn en el podio, combina un brillante tratamiento pianístico con una elegancia poco común. El segundo movimiento, una delicada Barcarola, figura entre las páginas más inspiradas del Romanticismo británico.

William Sterndale Bennett - Piano Concerto No. 4, Op. 19 (1838)

2. Obertura The Naiades, Op. 15 (1836)

Duración: 12 minutos. Inspirada en las ninfas acuáticas de la mitología griega, constituye probablemente su mejor obra orquestal breve. La transparencia de la orquestación y la fluidez melódica recuerdan inevitablemente a Mendelssohn, aunque con una personalidad propia.

William Sterndale Bennett : The Naiades, Concert Overture Op. 15 (1836)

3. Concierto para piano n.º 3 en do menor, Op. 9

Más impetuoso que el Cuarto Concierto, posee una fuerza beethoveniana muy atractiva y un movimiento lento de intenso lirismo. Es la obra que muchos musicólogos consideran el verdadero inicio de la madurez artística de Bennett.

William Sterndale Bennett: Piano Concerto No.3, in C minor, Op.9, Malcolm Binns (piano)


Sterndale Bennett: Piano Concerto No. 3 in C Minor, Op. 9: III. Allegro agitato

4. Obertura The Wood Nymphs (Die Waldnymphe), Op. 20

Robert Schumann llegó a afirmar que muy pocos compositores vivos poseían semejante dominio de la orquesta. La obra posee un carácter evocador y una escritura extremadamente refinada.

Die Waldnymphe (The Wood Nymph) , Op. 20: Overture

5. Sexteto para piano en fa sostenido menor, Op. 8

Una de las mejores piezas de cámara británicas del siglo XIX. El piano domina el discurso sin eclipsar al conjunto, en un equilibrio muy semejante al de los grandes sextetos de la tradición germánica. Especialmente recomendable su Adagio, de gran belleza cantabile.

William Sterndale Bennett: Piano Sextet in F-Sharp Minor, Op.8 (ca.1835)

William Sterndale Bennett - Piano Sextet in F Sharp Minor Op.8

6. Tres Musical Sketches, Op. 10

Estas tres miniaturas pianísticas representan el Bennett más íntimo.

3 Musical Sketches, Op. 10: No. 1. The Lake


Su lenguaje recuerda a las Romanzas sin palabras de Mendelssohn, aunque poseen una delicadeza muy inglesa.

3 Musical Sketches, Op. 10: No. 3. The Fountain

7. Sonata para piano n.º 1 en fa menor, Op. 13

Una de las mejores sonatas inglesas anteriores a finales del siglo XIX. Alterna energía dramática con episodios de gran lirismo.

William Sterndale Bennett - Piano Sonata in F Minor, Op.13

Su arquitectura revela el profundo conocimiento de Beethoven, aunque sin perder nunca la elegancia característica del compositor.

8. Sinfonía en sol menor, Op. 43 (1864)

Es la única sinfonía de madurez que terminó (aunque en total compuso cinco).

William Sterndale Bennett - Symphony in G-minor, Op.43 (1864)

No alcanza, según los expertos, la inspiración de sus conciertos para piano, pero constituye un excelente ejemplo del sinfonismo británico anterior a Edward Elgar.

9. Concierto para piano n.º 5 en fa menor

Compuesto algunos años después del Cuarto, muestra un Bennett más sereno y menos brillante desde el punto de vista virtuoso.

1628-WILLIAM STEMDALE BENNETT - Piano concierto N º 5 in F menor

William Sterndale Bennett (1816-1875) - Piano Concerto Nº 5 in F minor


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lunes, 13 de julio de 2026

Interpretes (113): Gemma Summerfield, soprano (Gran Bretaña, 1990).

La soprano británica Gemma Summerfield (nacida el 20 de diciembre de 1990) se ha consolidado durante la última década como una de las voces líricas más prometedoras del panorama operístico europeo. Se le admira por la belleza de su timbre y la elegancia de su fraseo pero también porque hace gala una notable sensibilidad musical.

 Ha desarrollado una carrera que abarca la ópera, el recital y el repertorio sinfónico, actuando en algunos de los teatros y salas de concierto más prestigiosos de Europa.

Realizó sus estudios superiores en el Royal College of Music de Londres, donde se especializó en interpretación operística dentro del International Opera Studio. Durante su formación trabajó estrechamente con la reconocida soprano y profesora Rosa Mannion, además del pianista y preparador vocal Simon Lepper, dos figuras que han influido decisivamente en el desarrollo de su técnica y de su personalidad artística. Asimismo, perfeccionó su formación en instituciones de prestigio como la Georg Solti Accademia, la Verbier Academy y la Oxenfoord International Summer School, participando en clases magistrales impartidas por artistas de la talla de Leo Nucci, Barbara Frittoli, Sarah Connolly, Richard Bonynge, Bryn Terfel o Malcolm Martineau.

Su proyección internacional comenzó gracias a una extraordinaria trayectoria en concursos de canto. En 2015 obtuvo un éxito rotundo en los Kathleen Ferrier Awards, considerados los galardones más prestigiosos para jóvenes cantantes del Reino Unido, donde consiguió tanto el Primer Premio como el Loveday Song Prize. 

Dos años más tarde, junto al pianista Sebastian Wybrew, recibió el Jean Meikle Duo Prize en el Wigmore Hall International Song Competition. Posteriormente fue la única representante británica en la final del Concours Musical International de Montréal de 2018 y obtuvo el Primer Premio del Concorso Lirico Internazionale di Portofino en 2019. 

Glyndebourne Opera Cup 2018: Final Round - Gemma Summerfield

FINAL CLIP 2019: Gemma Summerfield sings " Ach, ich fühl’s", Die Zauberflöte, Mozart

Estos reconocimientos consolidaron su prestigio dentro del panorama lírico internacional.

En el ámbito operístico, Summerfield ha interpretado un repertorio muy amplio que abarca desde el Barroco hasta el siglo XX. 

Entre sus papeles más destacados figuran Pamina en Die Zauberflöte, Fiordiligi en Così fan tutte, Donna Elvira en Don Giovanni, Mimì en La bohème, Nanetta en Falstaff, Gretel en Hänsel und Gretel, Rosalinde en Die Fledermaus y Ginevra en Ariodante. Ha actuado en instituciones tan prestigiosas como el Royal Ballet & Opera (Covent Garden), Glyndebourne Festival Opera, Scottish Opera, English National Opera, Opéra national du Rhin, Wexford Festival Opera y Northern Ireland Opera.

Paralelamente, mantiene una intensa actividad como recitalista y solista de oratorio

Puccini - Sì Mi chiamano Mimì - Gemma Summerfield

Puccini - Donde lieta uscì - Gemma Summerfield

Come per me sereno…Sovra il sen la man mi posa – La Sonnambula, Bellini

Ha ofrecido conciertos en el Wigmore Hall, Westminster Abbey y numerosas salas del Reino Unido, además de presentarse en Noruega, Dinamarca, Suiza, Canadá y Oriente Próximo. Su repertorio comprende obras de Bach, Mozart, Beethoven, Mendelssohn y otros grandes compositores, mostrando una especial afinidad por el lied y la canción de concierto.

La crítica ha elogiado repetidamente la calidad de su voz, descrita como cálida, luminosa y de gran riqueza tímbrica. Medios como The Times, The Telegraph, The Guardian y The Arts Desk la han señalado como una de las jóvenes sopranos británicas con mayor proyección internacional, destacando tanto su refinamiento vocal como su inteligencia interpretativa.

Puccini - Tu, che di gel sei cinta (Turandot)

Gracias a una combinación de sólida formación académica, importantes premios internacionales y una creciente presencia en los principales escenarios europeos, Gemma Summerfield representa hoy una de las figuras más destacadas de la nueva generación de cantantes líricos británicos. Su carrera continúa en plena expansión, especialmente en el repertorio mozartiano y romántico, donde ha demostrado una extraordinaria capacidad para unir excelencia técnica, expresividad musical y elegancia escénica.




"Gemma es graduada de la Georg Solti Accademia y de la Escuela Internacional de Verano Oxenfoord, y ha participado en clases magistrales con Barbara Frittoli, Leo Nucci, Richard Bonynge, Sarah Connolly, Susan Bullock, Joan Rodgers y los reconocidos acompañantes Malcolm Martineau y Roger Vignoles. Otros reconocimientos incluyen el Premio Cuthbert Smith (Concurso Lies Askonas 2014), el Premio Recital del Gobernador para Voz 2013 y el Premio Norma Grieg para Canción Francesa 2013.

Gemma se incorporó a la Royal College of Music International Opera School en septiembre y tiene recitales próximos para los premios Kathleen Ferrier, St John's Smith Square; el Festival de Lieder de Oxford, la Sala de Música de Holywell; Ye Compinches, Glasgow; y la Sociedad Musical de South Kensington y Chelsea, Leighton House. También participa activamente en el programa Live Music Now y cuenta con el apoyo de la Josephine Baker Trust."






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