lunes, 2 de noviembre de 2026

Clásicos NO populares (22): Anton Urspruch (1850-1907).

Dentro de la apabullante cultura musical de la Alemania del siglo XIX algunos compositores más que meritorios quedaron eclipsados por las grandes figuras del momento. Este fue el caso de Anton Urspruch, que siendo un excelente pianista, pedagogo y compositor quedo, con el tiempo, relegado a un discreto segundo plano, aunque su figura y su obra merece ser conocida y revalorizada.



Urspruch fue discípulo de Franz Liszt y de Joachim Raff, dos figuras esenciales de la música romántica europea, pero su personalidad musical no quedó subordinada a su influencia que que desarrolló un lenguaje propio, en el que convivían el romanticismo tardío y el interés por la polifonía antigua.

Anton (Peter) Urspruch nació en Fráncfort del Meno el 17 de febrero de 1850, en el seno de una familia vinculada al mundo de las letras y las artes. Su padre, Carl Theodor Urspruch, era escritor y colaboraba como redactor en el Frankfurter Journal. En su ascendencia familiar también había figuras relacionadas con el teatro y la música, circunstancia que contribuyó a crear un ambiente favorable para sus inquietudes artísticas.

Sus primeras inclinaciones no estuvieron exclusivamente dirigidas hacia la música, pero pronto quedó de manifiesto su facilidad para el piano y la composición. 

Inició sus estudios musicales en Fráncfort con Martin Wallenstein, profesor de piano, y con Ignaz Lachner, compositor y director de orquesta perteneciente a una conocida familia de músicos alemanes.


El encuentro con Joachim Raff (1822-1882), compositor suizo-alemán que ejerció una influencia importante en su desarrollo, fue decisivo en su desarrollo musical. Urspruch estudió con él en Wiesbaden y estableció una relación de amistad y admiración que se prolongaría durante años.

Joachim Raff - Wikipedia, la enciclopedia libre

En 1871 se trasladó a Weimar para ampliar su formación pianística con Franz Liszt (1811-1886). Aquella estancia, prolongada durante varios años, le permitió entrar en contacto con uno de los ambientes musicales más estimulantes de Europa. 

La relación con Liszt fue especialmente significativa. Urspruch le dedicó su primera obra publicada, la Sonata quasi Fantasia, para piano a cuatro manos, op. 1, aparecida a comienzos de la década de 1870. Sin embargo, pese a la admiración que sentía por su maestro, no se convirtió en un simple continuador de su estética. Su personalidad musical logró mantener, al decir de los expertos, una considerable independencia.

Obras para piano de Anton Urspruch.

En septiembre de 1878, con apenas veintiocho años, Urspruch fue nombrado profesor del prestigioso Conservatorio Hoch de Fráncfort, institución fundada el año anterior y dirigida por Joachim Raff. 

Su incorporación coincidió con un momento especialmente interesante de la vida musical de la ciudad. Entre sus profesores figuraban Clara Schumann, Carl Fälten y otros músicos destacados, que representaban distintas sensibilidades y corrientes estéticas.




Urspruch asumió inicialmente la enseñanza de piano y, posteriormente, también la de composición y teoría musical. Su posición dentro del conservatorio era significativa: pertenecía a una generación de músicos que defendía la apertura hacia nuevas corrientes, sin renunciar por ello a una formación técnica rigurosa ni al conocimiento de la tradición.

La muerte de Raff, en 1882, provocó cambios en la dirección del centro. 

Las discrepancias con el nuevo responsable, Bernhard Scholz, y las diferencias de concepción pedagógica llevaron a Urspruch y a varios compañeros a abandonar el conservatorio. En 1883 se incorporó al recién creado Conservatorio Raff, institución que había surgido precisamente como alternativa al Hoch y que contaba con Hans von Bülow como presidente honorario. Allí permaneció como profesor de teoría musical hasta su fallecimiento.

Piano Concerto, Op. 9 (1882)

Durante estos años desarrolló una intensa actividad pedagógica y compositiva. Entre sus alumnos hubo músicos que alcanzarían posteriormente cierta notoriedad, como los directores Alfred Hertz y Walter Damrosch. Su labor docente fue una parte fundamental de su trayectoria, aunque su nombre quedaría asociado principalmente a la composición.

Alfred Hertz - Wikipedia

Walter Damrosch - Wikipedia

En el terreno personal, en 1881 contrajo matrimonio con Maria Emilie (Emmy) Cranz, hija del editor musical Alwin Cranz, una figura importante del mundo editorial alemán. El matrimonio tuvo cuatro hijas. Esta relación familiar también facilitó la difusión de sus composiciones, muchas de las cuales aparecieron publicadas por editoriales de prestigio como Schott, Breitkopf & Härtel y Cranz.

La producción de Urspruch es difícil de encasillar en una única corriente. Aunque recibió una formación profundamente vinculada a Liszt y Raff, su música, como he mencionado al principio de esta entrada, no se adhirió plenamente a las tendencias de la llamada Nueva Escuela Alemana, ni tampoco se identificó sin reservas con el conservadurismo musical de otros compositores contemporáneos.

Su catálogo comprende obras para piano, canciones, música coral, composiciones de cámara, piezas sinfónicas y óperas. 

Entre sus primeras publicaciones destacan los Cinco Fantasiestücke, op. 2, y diferentes colecciones de canciones sobre poemas de Heinrich Heine y otros autores. En estas obras se aprecia su sensibilidad para la melodía y su interés por el tratamiento expresivo de la voz.

5 Fantasiestücke, Op. 2: No. 1 in D-Flat Major

En el ámbito instrumental sobresalen su Concierto para piano en mi bemol mayor, op. 9, 

Anton Urspruch - Piano Concerto, Op. 9 (1882)

Anton Urspruch (1850-1907) - Piano Concerto Op. 9

y su Sinfonía en mi bemol mayor, op. 14. 

Anton Urspruch: Symphony in E-Flat Major, Op.14

Ambas composiciones muestran su dominio de la escritura orquestal y una personalidad que combina la tradición romántica con una elaboración formal muy cuidada.

El concierto para piano, dedicado a Joachim Raff, tuvo una recepción especialmente favorable. Urspruch fue su propio solista en el estreno celebrado en Wiesbaden en enero de 1878, y poco después lo presentó en el Musikverein de Viena. La acogida fue suficientemente buena como para consolidar su reputación como compositor y pianista. No era un músico desconocido ni un simple discípulo de grandes maestros: había conseguido hacerse un nombre en los principales círculos musicales de su entorno.

La Sinfonía en mi bemol mayor, op. 14, fue estrenada en la década de 1880 y también tuvo buena acogida.

Pero Urspruch sentía una especial inclinación por la música vocal. Consideraba que la voz humana era el instrumento capaz de alcanzar la expresión artística más completa. Esta convicción explica la importancia que concedió a las canciones, las composiciones corales y las obras de mayor dimensión vocal y orquestal.

Durante la década de 1880 y, especialmente, en los años noventa, Urspruch fue dedicando una atención creciente al teatro musical.

Su primera ópera importante fue Der Sturm (La tempestad), estrenada en Fráncfort en 1888. La obra, basada en la conocida pieza de William Shakespeare, contaba con libreto de Pirazzi y fue dirigida en su estreno por Otto Dessoff. El interés de Urspruch por Shakespeare no era casual: el compositor encontraba en la literatura dramática una fuente de inspiración para desarrollar personajes, situaciones y conflictos mediante la música.

Su mayor éxito teatral llegaría con Das Unmöglichste von allem (Lo más imposible de todo), una ópera cómica en tres actos basada en una comedia del dramaturgo español Lope de Vega. Lo particularmente interesante es que el propio Urspruch escribió el libreto, adaptando el argumento de la obra original.

Das Unmöglichste von Allem: Act II Scene 9: Wurdig Euch zu grussen (Feniso, Diana, Roberto)

Estrenada en Karlsruhe en 1897 bajo la dirección de Felix Mottl, obtuvo una acogida muy favorable y posteriormente se representó en otras ciudades, entre ellas Darmstadt, Leipzig, Colonia y Praga. Su argumento gira alrededor de la imposibilidad de controlar a una mujer enamorada, una premisa que permitía al compositor desarrollar situaciones cómicas y una caracterización musical de los personajes.

Otra faceta menos conocida, pero particularmente reveladora de sus inquietudes intelectuales, fue su interés por la música religiosa antigua. Urspruch se aproximó al estudio del canto gregoriano y de la polifonía vocal del Renacimiento, convencido de que aquellas tradiciones encerraban principios musicales que podían enriquecer la creación contemporánea. Resulta llamativo que, siendo protestante, mostrase una profunda fascinación por la música litúrgica católica. Visitaba con frecuencia la catedral de Maguncia y el monasterio de Beuron, donde mantenía contacto con los monjes y participaba en conversaciones sobre música religiosa. En 1906 llegó incluso a entrevistarse con el papa Pío X para tratar cuestiones relacionadas con el canto gregoriano.

Fruto de sus investigaciones publicó en 1901 Der gregorianische Choral und die Choralfrage (El canto gregoriano y la cuestión del canto), un trabajo que refleja su interés por la recuperación y correcta interpretación de esta tradición musical.

También en este ámbito se sitúa su oratorio Ave Maris Stella, op. 24, estrenado en Düsseldorf en 1898 y dedicado a Johannes Brahms. 

Anton Urspruch falleció en Fráncfort el 11 de enero de 1907, a los cincuenta y seis años. 

En sus últimos momentos trabajaba en una nueva ópera, Die heilige Caecilia (Santa Cecilia), dedicada a la patrona de la música, que quedó inacabada.


&&&&&&&&&&&&&&

Anton Urspruch - Cello Sonata in D-major, Op.29 (1893)

Cavatine & Arabeske, Op. 20: II. Arabeske

Variationen über ein eigenes Thema, Op. 10: Theme. Andante espressivo - Vars. I-VI


&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Si te ha interesado esta entrada, probablemente también te interesarán:




Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

sábado, 31 de octubre de 2026

Personalidades (016): Freya Stark (1893-1993)

 Freya Stark (1893-1993): una nómada apasionada por Oriente 


 Freya Stark fue una exploradora, fotógrafa y escritora de viajes británica, vinculada estrechamente a Italia, que alcanzó notoriedad por sus expediciones por Oriente Medio. 

 Está considerada una de las primeras occidentales no árabes que recorrieron el sur del desierto arábigo. Sus periplos y aventuras aparecen recogidos en numerosos libros, aunque hay dos particularmente interesantes para aproximarse a su figura: "Las damas de Oriente. Grandes viajeras por los países árabes", de Cristina Morató, y "La nómada apasionada. Historia de Freya Stark, la última gran viajera", de Jane Fletcher Geniesse. 


 Sus biógrafos mencionan que su interés por los viajes y por todo lo oriental nació cuando, con tan solo nueve años, leyó un ejemplar de Las mil y una noches. Aquella fascinación infantil se mantuvo durante casi toda su vida y no se quedó en mero disfrute imaginativo: nuestra dama se movió -¡y mucho!- por todos aquellos países de cuento (aunque la realidad de esos territorios distaba mucho de ser de fantasía), y lo hizo con una libertad y un empeño que todavía hoy causan admiración y sorpresa. 

 Nació en París en 1893, hija de dos artistas británicos, y murió, cien años después, en Asolo, Italia. Su infancia transcurrió entre distintos países y ambientes artísticos. 

A los doce años sufrió un grave accidente en una fábrica de alfombras cerca de Génova, que le dejó secuelas físicas. Más tarde estudió Historia en Londres y aprendió árabe y persa, idiomas que resultarían fundamentales para sus futuras expediciones. 

Durante la Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera voluntaria en el frente italiano. Aunque viajó durante buena parte de su existencia, sus aventuras más conocidas se desarrollaron fundamentalmente entre las décadas de 1920 y 1930. Alcanzó fama por sus recorridos por Siria, Arabia e Irán, aunque también visitó Afganistán, Turquía, Grecia y otros muchos países. 

Freya Stark - Wikipedia, la enciclopedia libre

Freya Stark, la dama del desierto

En 1929 se aventuró por la región siria del Jabal Druze, desafiando las restricciones impuestas por las autoridades francesas. En 1930 y 1931 exploró territorios persas, entre ellos la región de Alamut, conocida por sus antiguas fortalezas y su vinculación histórica con los llamados Asesinos. De hecho, descubrió el castillo de Lamiaser, en el valle de Shahrud, una de las dos fortalezas de la famosa secta, que había resistido a la invasión mongola.

También se interesó por los bronces de Luristán y otros vestigios arqueológicos. Visitar aquellas zonas en esos años no era precisamente lo que se dice un "viaje turístico". Abundaban los bandidos, el contrabando y el saqueo, y no es que esos territorios estuvieran precisamente muy controlados por las fuerzas del orden o protegidos por alguna autoridad capaz de garantizar la seguridad de los viajeros. Stark hablaba árabe y persa con fluidez pero, obviamente, no dejaba de estar a merced de la buena voluntad de los guías que contrataba para sus exploraciones. Tenía que negociar constantemente con sus acompañantes y convencer a los jefes locales para que le permitieran pasar una noche en alguna casa o acceder a aquellos lugares donde sospechaba que podían encontrarse restos arqueológicos de interés. 

Las mil y una noches de Freya Stark | Traveler

En 1935 emprendió otra de sus grandes aventuras: un viaje por el Hadramaut, en el actual Yemen, convirtiéndose en la primera mujer occidental que exploró aquella región. De aquella experiencia surgirían algunos de sus libros más conocidos, entre ellos The Southern Gates of Arabia y A Winter in Arabia. 


 A diferencia de otras grandes viajeras del siglo XIX o de comienzos del XX, Freya Stark se desplazaba con sencillez, sin grandes equipajes ni demasiadas comodidades. Renunció a los lujos habituales de las expediciones y evitó, en la medida de lo posible, los ágapes y las fiestas con las autoridades locales. Se adaptaba como mejor podía a los países que visitaba, comía y dormía donde era posible y procuraba establecer contacto directo con las gentes que encontraba en sus recorridos. 

Freya Stark: The Woman Who Defied Middle Eastern Deserts

Freya Stark: En busca de la ruta del incienso

 Es verdad que, con esa mentalidad culpabilizadora con la que a veces contemplamos el pasado en occidente, algunos de sus comportamientos podrían ser calificados hoy de "expolio artístico". No obstante, conviene situarlos en su contexto histórico, sin que eso signifique que quiera justificar automáticamente cualquier actuación. Por otra parte, reconozcámoslo, sus hallazgos arqueológicos no fueron precisamente de primer nivel. Resultan bastante más interesantes sus observaciones, sus descripciones de los paisajes y sus encuentros con las gentes de aquellos lugares. 

Su verdadero mérito estuvo probablemente más en la literatura y la antropología que en la arqueología propiamente dicha. Freya Stark escribió más de veinte libros, entre relatos de viajes, ensayos y obras autobiográficas. Su estilo, lleno de curiosidad, ironía y capacidad de observación, permite acercarse a unas sociedades que para muchos lectores europeos de su tiempo eran prácticamente desconocidas. En Los valles de los asesinos (Altaïr Viajes, Península, 2001), quizá su obra más conocida, encontramos una magnífica muestra de esa combinación de aventura, observación y literatura. 

(Lamentablemente, buena parte de su producción no resulta fácil de conseguir, especialmente para quienes no dominamos el inglés y mucho menos otras lenguas en las que se han publicado algunos de sus trabajos9. 

Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno británico la contrató, al estilo de Lawrence de Arabia en PGM, para recabar información y reclutar árabes para la causa aliada.

Terminada la guerra regresó a Italia y se casó con un diplomático...pero las rutinas de la vida conyugal no parece que le satisficiesen demasiado y a los cuatro años abandonó a su cónyuge y se fue de nuevo a recorrer mundo. En esta ocasión a Turquía con intención de seguir las huellas del gran Alejandro Magno.


Cumplió los ochenta años cuando estaba haciendo una ruta por China, India y Asia central.

Fue nombrada Dame del Imperio Británico en 1972.

La longeva viajera pasó sus últimos años en Asolo, aquel pequeño municipio italiano que había formado parte de su vida desde la infancia. 

Allí murió el 9 de mayo de 1993, a los cien años. 

Había recorrido medio mundo, había conocido territorios remotos y había vivido experiencias que muchas personas ni siquiera se habrían atrevido a imaginar. Aunque quizás lo más admirable de Freya Stark no fue tanto los miles de kilómetros que recorrió ni los lugares que descubrió, sino esa curiosidad inagotable que la acompañó durante toda su existencia (y que, muy probablemente, le "ayudó" a llegar a centenaria). 





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Si te ha interesado esta entrada, probablemente también te interesarán:

domingo, 25 de octubre de 2026

Música de cine (42): "Put it on the Ritz" (Irving Berlin, 1927).

 En esta sección de "Música de cine" vamos viendo, de vez en cuando, las canciones que han ganado el Oscar a la mejor canción. En la seción paralela de "Momentos de cine" también he podido referirme a algunas canciones que han pasado, por sus excelentes méritos, a la memoria colectiva popular. Pero claro, el tema de las canciones de cine da mucho, verdaderamente mucho de sí.  

Gracias a mi amigo Miguel de la Concepción (que es un pozo inagotable de conocimiento en asuntos musicales) y sus innumerables libros de música y cine he optado por mostrar aquí no solo las canciones "ganadoras" del codiciado premio dorado, si no otras muchas que sin haberse llevado la rutilante estatuilla sí merecen admiración y reconocimiento. Y vamos a empezar por "Puttin´on the Ritz", canción que se escuchó por primera vez en el film del mismo nombre de 1930.

⭐ Puttin' on the Ritz (1930) Película completa | Harry Richman | Musical de la era del jazz



La película fue dirigida por Edward Sloman (1886-1972), un director cuyas películas, fundamentalmente mudas, se han perdido casi en su totalidad. 


Sus principales intérpretes fueron Harry Richman (1895-1972), hombre muy polifacético ya que aparte de actor fue cantante, bailarín, pianista, compositor y director de orquesta, pero cuya carrera se limitó prácticamente a las décadas de 1920 y 1930; Joan Bennet (1910-1990), una actriz muy popular en la década de los treinta y cuarenta, especialmente cuando fue interpretando algunos interesantes papeles de "mujer fatal" y James Gleason (1882-1959), dramaturgo y guionista (de hecho participó como tal en esta película) que encarnó a muchos "tipos duros" de buen corazón hasta el final de su carrera. Probablemente, de todo el elenco, solo la bella Joan Bennet haya sobrevivido al olvido.









"Harry Raymond  (Harry Richmond) y su amigo Jim Tierney (James Gleason) trabajan como promotores de canciones para una editorial musical. Harry insiste a su jefe para que saque una canción que ha escrito con la showgirl Dolores Fenton (Joan Bennet) y el jefe, irritado, lo despide. El leal amigo Jim deja su trabajo en señal de solidaridad. Harry y Jim se unen entonces a Dolores y su amiga Goldie para montar un espectáculo. Harry y Dolores se convierten en una sensación de Broadway con su número "With You". Se enamoran y se comprometen, pero a medida que crece su fama, el éxito se le sube a la cabeza a Harry. Rechaza a sus viejos amigos en favor de socializar con la alta sociedad. Se emborracha y desprecia a Goldie y Jim en una fiesta de Navidad. Dolores lo deja. Harry consume licor malo y queda ciego. Jim apoya a su viejo amigo, pero Harry le hace prometer que no le contará a Dolores sobre su ceguera. Pasa el tiempo y Jim convence a Harry para que le acompañe a la inauguración de un nuevo espectáculo musical protagonizado por Dolores. En el saludo final, el público insiste en que cante el éxito "With You". A mitad de la canción ella titubea, y Harry se une desde el público. Intenta marcharse rápidamente después, pero Dolores le sigue y se reencuentran". (Ref. Wikipedia)

Las copias que se conservan de esta películas son de la década de los cuarenta y sufrieron algunas modificaciones para ajustarlas al beatifico y censurador código Hays  (se trata de una película pre-Code) para que los públicos bien pensantes no se alterasen. 

La canción que nos ocupa fue interpretada en la película de 1929 por Richman con el apoyo de un coro, aunque posteriormente la grabaría en disco con Earl Burnett y "His Los Angeles Biltmore Hotel Orchestra". Tuvo mucho éxito, pero alcanzó todavía mucha más popularidad cuando el famoso e ínclito Fred Astaire (1899-1987) la grabó en 1930. 

Posteriormente, él la seguiría cantando en otros contextos y, como era de esperar con una melodía tan animada y cautivadora, las versiones de todo tipo no se hicieron de esperar.

Puttin' on the Ritz

Fred Astaire - Puttin' On The Ritz, 1930

"Putting On The Ritz" Fred Astaire "Blue Skies" (1946)




Ella Fitzgerald. "Put it on the Ritz" (Irving Berlin, 1927).

Ella Fitzgerald.


Gregory Porter.


Wendy Lee Taylor.


Judy Garland.




Rob Reich Trio.











&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Si te ha interesado esta entrada, probablemente también te interesarán:





Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

domingo, 18 de octubre de 2026

Opinión personal (120): La construcción de la imagen de la mujer (6). Decadencia...perversa.

En las cinco entradas anteriores, aunque sea someramente, hemos tenido oportunidad de ver hasta ahora una variada iconografía femenina. Una iconografía que hunde sus raíces históricas (muy polarizadas y misóginas) en tiempos muy, muy antiguos (en ocasiones su rastreo último resulta incluso difícil de indagar). 

Se forjaron, en lo que entendemos por Occidente, unas imágenes contrapuestas de la mujer que pervivieron, por motivos múltiples y muy complejos, durante siglos.

Edward John Poynter. The Vision of Endymion.

El siglo XIX, con las decisivas aportaciones estéticas de Gran Bretaña y Francia, contribuyó a cimentar de forma indiscutible la imaginería artística (y también social) que ha llegado prácticamente hasta nuestros tiempos.  Eso ha sido así, sin duda, debido al impacto popular de muchas de las obras de arte que sus artistas crearon (algunas de ellas, hay que reconocerlo, realmente fascinantes). 

En ese relato iconográfico decimonónico la óptica masculina tuvo un protagonismo indudable pero, desde luego, hay que reconocer también una gran connivencia femenina (al menos de una parte muy importante de las mujeres de ese época). 

Muchas féminas, se dejaron seducir fascinadas, como hemos tenido ocasión de mostrar anteriormente, por determinadas propuestas que les parecieron mucho más atrayentes que otras que se ofrecían dentro el marasmo de posibilidades que existía en el ultimo tercio del siglo XIX . 

Terminábamos el capítulo anterior con referencias a un caso excepcional y nada convencional: la ínclita Sarah Bernhardt. Una figura decimonónica muy destacada, admirada hasta límites insospechados, que no dudó en jugar con aquellas imágenes vigentes que le interesaban para autopromocionarse, tener más eco en la sociedad y acrecentar así su fama "divina". Claro que la dama tampoco se cortaba lo más mínimo a la hora de saltarse a la torera (afortunada ella) todas aquellas reglas que no le interesaban o que, simplemente, sentía que le constreñían. Una libertad envidiable que, en realidad, muy pocos disfrutaban.

Sarah Bernhardt, la vedette francesa que “inventó” el estatus de celebridad hace más de un siglo - BBC News Mundo

Opinión personal (120): La construcción de la imagen de la mujer (6).  Decadencia...perversa.

Hemos tenido oportunidad también de ver hasta ahora, sin ánimo de exhaustividad, múltiples imágenes artísticas y literarias que contribuían a mostrar (y forjar) las virtudes femeninas y a sugerir la forma correcta de relacionarse hombres y mujeres. 

Esas imágenes, calaron en gran medida en el imaginario colectivo. Tanto hombres como mujeres las aceptaron como propias y consustanciales, en un grado de aceptación y permeabilidad que hoy, probablemente, nos pasma (aunque hagamos exactamente lo mismo con otro tipo de ideologias).  

Desde luego, insistimos, no eran las únicas visiones, porque el último tercio del siglo XIX fue una época en la que confluyeron fuerzas y tendencias increíblemente diversas y contrapuestas: anarquistas y esteticistas, esotéricos y místicos, socialistas y aristocratizantes, radicales y puritanos...

Erika Bornay dedica un capítulo muy interesante a los estetas y decadentes ya que ellos contribuyeron en gran medida a potenciar, con su profundo deseo de huida de lo cotidiano y vulgar, a potenciar aspectos perversos de la imagen de la mujer que, finalmente, acabarían siendo asumidos casi en su totalidad por el prototipo de la femme fatale: "en su deseo de épater le bourgeois, principal artífice de aquel principio materialista y positivista que rechazan, harán incursiones al mundo de la droga y se entregarán a la Iglesia católica romana, tal vez seducidos por los fastos del ritual. Como también se dejarán seducir por ciertas sexualidades, las ciencias ocultas y la magia negra. Y cuando fijan su atención en la mujer, mas que la imagen "mariana", buscan la de Lilith" (1).

Y resalta algo nada desdeñable en esa construcción femenina: "Acabamos de señalar la atracción de los decadentes por la sexualidad ambigua, ...porque nos parece altamente paradigmática de la peculiar sensibilidad de muchos de aquellos artistas fin-de-siécle que, en más de una ocasión, desembocaría en una clara homosexualidad. Si tal vez nunca se pueda conocer la verdadera naturaleza de la sexualidad de Moreau y Swinburne, no hay dudas de que Lorrain, Laforgue, Wilde, Verlaine, Rimbaud, Solomon, Proust y el conde de Montesquie, para citar a los conocidos, aparecen como claros homosexuales" (2).

La construcción de la imagen de la mujer (6).  Decadencia...perversa.

Dentro de los parámetros del decadentismo se invierten de alguna forma los papeles y el "sexo fuerte" será la mujer. Se juega a menudo a evocar las figuras andróginas, en las que los roles se entremezclan o se diluyen sin más en fronteras muy movedizas y vaporosas. Surge así, fácilmente, al menos en estos ambientes, la mujer como un ser fuerte, dominante, poderoso. 
Las características que siempre se habían reconocido como masculinas son ahora absorbidas y encarnadas por mujeres que en ocasiones no dudan en mostrarse con aspecto andrógino o claramente masculino (3).

https://ociointeligenteparavivirmejor.blogspot.com/2024/10/personalidades-008-natalie-clifford.html


En futuras entradas independientes de este blog trataremos con más detalle las muchas variantes de las representaciones artísticas del la mujer en el siglo XIX, pero ahora, para centrarnos en el tema que nos ocupa, vamos a mostrar algunas iconografías relevantes de la femme fatale/vampiresa.


Esta expresión, femme fatale, aparece ya con cierta habitualidad a finales del siglo XIX. En obras de J.K. Huysmann, Georges Darien, G.B. Shaw, Maupassant, A. Ch. Swinburne, Valle-Inclán...(4).

Se van perfilando en los distintos relatos los principales rasgos físicos y psicológicos de tan peligrosas damas: Belleza turbia, perversa; cabellera larga, en ocasiones rojiza; piel muy blanca, ojos verdes; voluptuosa y seductora con gran inclinación al vicio; sexualidad lujuriosa y felina (animal), capacidad  de dominio, de incitación al mal; fría, manipuladora. 
Evidentemente el estereotipo artístico se alimentó del literario y viceversa. 
Personajes como La Belle Dame sans Merci (Keats), 

John William Waterhouse. La Belle Dame sans Merci (1893)

la protagonista de Une Nuit de Cléopâtre (Gautier), Salambó (Flaubert), Manette Salomon (Gouncourt), las protagonistas de Las diabólicas (Barbey d´Aurevilly), la Conchita Pérez de La femme et le pantin (P. Louys) o la insólita Venus de las pieles (Sacher-Masoch) dan vida a un imaginario que no paró de crecer y tener (mucho) éxito. 
Entre todo ese paisanaje destacaron especialmente el personaje de Lulú, protagonista de "El espíritu de la la tierra (1895)" y "La caja de pandora (1902)", del escritor alemán F. Wedekind y la Salomé de Oscar Wilde. Ambas, turbadoras y maléficas, han pervivido a lo largo del tiempo. 
Las encarnaciones, más o menos light o más o menos atrevidas de estos estereotipos, fueron comunes en el mundo teatral y del vodevil. Ya hemos mencionado anteriormente el caso paradigmático de la Bernhardt, pero  muy similares fueron el de Cléo de Mérode o la Bella Otero por poner solo dos ejemplos muy conocidos.

Retrato de Carmen Otero. La bella otero por Julio Romero de Torres.


Las BELLAS, seductoras y las bellas ATROCES (en hermosa expresión de E. Bornay).

A algunas de ellas ya nos hemos referido en entradas anteriores: 

PANDORA.
Primera mujer de la mitología clásica. Al igual que la Eva bíblica traerá el infortunio a los hombres (de hecho fue creada por Zeus específicamente para castigarlos). 
Entre sus pertenencias Pandora llevaba una tinaja (o caja) misteriosa que tenía prohibido abrir, pero una vez instalada como esposa de Epimeteo (el hermano de Prometeo), le pudo la curiosidad y decidió abrirla. Entonces salieron de ella poco menos que en tromba todos los males mezclándose con los bienes sin que se pudieran discernir a ciencia cierta unos de otros. Surgieron los sufrimientos  y las enfermedades, la vejez y la muerte, las mentiras, los crímenes...Pandora parece que se asustó de semejante desborde e intentó cerrar la tapa pero todo lo que fuese cruel y violento había salido ya a toda prisa. Solo quedo en el fondo, casi escondida, la esperanza (que no está muy claro si es un bien o un mal). Pandora expresa en si misma todas las contradicciones de la condición humana.
No fue un tema tan recurrente en la iconografía de la época como si pudo serlo Venus o incluso Eva, pero no cabe duda de que el peso de su significado si tuvo una enorme importancia en la construcción de la imagen de la mujer fatal.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pandora_by_Odilon_Redon.JPG
Pandora. Odilon Redon. 1910-1912.

Pandora. James Smetham. 1865.

Pandora. J. W. Waterhouse.

Pandora. Dante Gabriel Rossetti.

https://victorianweb.org/sculpture/bates/4.html
Pandora. Harry Bates. https://victorianweb.org/sculpture/bates/4.html

ISTHAR /ASTARTÉ SYRIACA.
Perteneciente al panteón de la mitología asirio-babilónica. 
Isthar es la Estrella de la montaña, es la guerra. Es la siempre virgen, no porque se abstenga de relaciones sexuales, sino porque recobra periódicamente su virginidad bañándose en un lago. A menudo confundida o asimilada a Asterté, Isthar es la hermana y la mujer de Tamumuz, el sumerio Dumuzi que cada año muere y baja a los infiernos y, también cada año, resucita y vuelve a la tierra. 
Es la diosa del amor y sus templos son lugares de prostitución.  
Como bienhechora acude a socorrer la impotencia sexual. Como guerrera brava, Ishtar es cruel y determinada. De ella tomó Venus muchos de sus rasgos...incluidos la seducción y su irritabilidad violenta.

Astarte Syriaca.1877. Rossetti.

Rossetti. Astarte Syriaca -Venus Astarte. 1875 

Asterté. John Singer Sargent. 1890.

El ídolo. Fernand Khnopff. 1909.

CIRCE.
Si Astarté envilece a los hombres, Circe los convierte directamente en animales. Una hechicera poderosa que ha recuperado fama debido, entre otras cosas, a la reciente película de C. Nolan y por algún que otro libro que reivindica su figura y sus artes.


Circe ofreciendo la copa a Odiseo. Waterhouse. 1891.
Circe ofreciendo la copa a Odiseo. Waterhouse. 1891.

J. W. Waterhouse. Circe envenenando el mar. 1892.

Circe con los cerdos. Briton Riviére. 1871.

Ericka Bornay menciona cómo el crítico M.H. Spielmann al hablar de la obra de Hacker mostrada encima de estas líneas establece "el Eterno Femenino como causa de las ruina de los hombres" (Op. cit. pág.173)

Lévy Dhurmer nos la muestra de manera mucho más sutil, seductora.


Una visión más adecuada al siglo XIX y que causó gran revuelo en su momento fue la realizada por el belga Félicien Rops, conocida como el Pornócrates.  El fetiche del pie cubierto mientras se lucen rotundas desnudeces fue muy comentado. 


HELENA DE TROYA.
"Helena de Troya, destructora de naves, destructora de ciudades, destructora de hombres " (Esquilo). Esta cita clásica figura en un lienzo que realizó Rossetti en 1863. Sobre la conciencia de Helena siempre recaerá ser la causa (manipulada) de una guerra mítica (nunca mejor dicho). Es la más bella de las mujeres. La que atrae a todos los hombres. Lejos de la simple imagen de traidora o víctima pasiva del mito clásico, las representaciones decimonónicas (especialmente bajo el ala del Prerrafaelismo, el Academicismo y el Simbolismo) la transformaron en el arquetipo de la femme fatale, una encarnación de la belleza fatal e hipnótica que desafía el orden social y moral.

Helena de Troya. Frederick Augustus Sandys.

Helena de Troya. Evelyn de Morgan.


Helena de Troya. Dante Gabriel Rossetti.


Helena en la murallas de Troya. G. Moreau.

Helena en los muros de Troya. Frederic Leighton.

Princesa idumea, hija de Herodes Filipo I y Herodías e hijastra de Herodes Antipas. Famosa porque con su voluptuosa y famosa danza consiguió que le sirvieran la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.
El personaje tiene una muy larga y acrisolada historia artística aunque la lúbrica mirada de algunos de los pintores de finales del XIX la confundían o mezclaban con su madre, Herodías.

Salomé. Jean Benner. 1899.

Salomé. 1905. Georges-Olivier Desvallieres.

Salomé. Pierre Bonnaud. 1900.

Salomé con la cabeza de San Juan Bautista. Jan Adam Kruseman. 1861


Bornay se refiere a la pintura del artista francés con estas palabras: “Moreau, en su indagación sobre el tema de la belleza satánica en los mitos primitivos iba a convertir al personaje de Salomé en el eje y centro de su obra. [… Una] famosa variante de este tema es la acuarela ejecutada por Moreau en 1876 y que lleva por título «La aparición», en la que Salomé… señala con espanto la cabeza aureolada y sanguinolenta del Bautista que se ha elevado de la bandeja colocada sobre las baldosas y la mira fijamente. J. P. Reverseau afirma que Moreau se inspiró para esta versión en la escena de la danza de Salambó, la novela de Flaubert que fue una de las lecturas favoritas del pintor. Como Salambó, la hija de Herodías, aparece una vez más como princesa oriental en un exótico espacio arquitectónico, decorado con azulejos y ara­bescos y una divinidad hindú en el altar del fondo, […] el propio Moreau escribirá que para él Salome representa: «el eterno femenino, una ave ligera, a menudo siniestra, que atraviesa la vida, una flor en la mano, en busca de su vago ideal. A menudo terrible”.

Gustave Moreau. Salomé danzando ante Herodes. 1874.

Franz von Stuck. Salomé danzante.


Henri Regnault. Salomé.


Salomé. Odilon Redon. 1893.

Salomé. Lovis Corinth

Las  versiones de Aubrey Beardsley se hicieron muy famosa al ilustrar la obra de Oscar Wilde, "Salomé".
Salomé. (El clímax). Aubrey Beardsley. 

El momento supremo. Aubrey Beardsley. Ilustración para Salomé de O. Wilde.

Salomé (1896). Lucien_Lévy-Dhurmer

Toda esta imaginería y devoción por las cabezas cortadas provocó ya en su época bastantes ironías y sarcasmos porque la moda cayó -como era de esperar siempre que hay exceso- en lo kitsch y rozó el ridículo. Surgieron parodias que llevaron al mito a niveles muy bajos. Aun así, como veremos en la siguiente entrada, la fascinación por las mujeres que cortan cabezas a diestro y siniestro se mantuvo a través de otros personajes bíblicos.

NOTAS

(1). Erika de Bornay. "Las hijas de Lilith". Pág. 106.
(2).Erika de Bornay. "Las hijas de Lilith". Pág. 107.
(3). Este tipo de imágenes difícilmente aparecen en la obra de artistas que se vinculan a otros movimientos artísticos. En el impresionismo, por poner un ejemplo, Renoir nos ofrece casi siempre una imagen de la mujer como un ser más bien pasivo. Incluso, en su afán de mostrar un determinado tipo de candorosa belleza, nos muestra damas con aire algo bovino, satisfechas de su rotunda belleza, pero poco capaces de mostrar viveza intelectual o del tipo que sea.
(4). J.K. Huysmans. A rebours (1884); Georges Darien. Le voleur, 1897; G. B. Shaw. Letters, 1912; Valle-Inclán. La cara de Dios, 1899; A. Ch. Swinburne. Poèmes et Ballades, 1891; .

-Continuará-

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Si te ha interesado esta entrada, probablemente también te interesaran las anteriores de este mismo tema:





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.