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sábado, 19 de agosto de 2017

Intérpretes (58): Leonardo Colafelice, piano.(Italia, 1995)

Talentoso pianista italiano, ganador de numerosos premios en mas de sesenta concursos internacionales, entre ellos el primer premio en el Concurso Internacional de Piano de Jóvenes Artistas de Gina Bachauer, en el Concurso Internacional de Piano de Cooper,  y en el Concurso Internacional de Piano de Hilton Head -por poner solo algunos ejemplos-.
Fue finalista en el Concurso Internacional Arthur Rubinstein en el 2014 y ganador del segundo premio en el Concurso Internacional de Piano de Cleveland en el 2016.
A seguir.









Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Opinión sobre libros (10): Historia íntima de la humanidad. Theodore Zeldin.

Leí Historia íntima de la humanidad hace ya bastantes años (por el 99 o dos mil aproximadamente) en una edición del Círculo de lectores cuya portada aparece en la imagen de más arriba.
El libro de Zeldin ha tenido la fortuna de ser reeditado en diversas ocasiones lo que no es de extrañar debido a su amenidad e interés. La última re-edición de la que tengo noticia creo que fue la de Ed. Plataforma, hace dos o tres años. Verlo de nuevo en las librerías me despertó las ganas de reelerlo otra vez aunque la relectura es algo que ya suelo hacer de motu propio con diversos autores -sin necesidad de un estímulo externo concreto- siempre y cuando sus libros toquen algunos de los temas que considero esenciales (e inacabables).
Zeldín no es un historiador al uso ya que, más que describir hechos o panoramas históricos concreto, opta por crear un curioso tapiz interpersonal en el que las historias individuales de personas de hoy se mezclan con atino con historias del pasado en un pachtwork coherente e interesante.
Para Zeldin la autorrevelación compartida tiene efectos mucho más interesantes que el mero despliegue narcisistico de yoes que se ve cada día en las redes sociales, ya que de alguna forma -si se traza bien el mapa- se pueden sustituir los estereotipos nacionales con gente real.
Según él la gran aventura de nuestra época es "descubrir quien vive en este mundo, individuo por individuo".
Puede parecer un intento forzado por lo ambicioso del plan, pero en este caso no lo es ya que Zeldin  si consigue elaborar una sabia combinación de testimonios personales que se relacionan  con el pasado mostrando un mosaico humano continuo en el que la historia parece fluir con bastante más naturalidad de la que estamos acostumbrados.
Zeldin (1933) es un filósofo, sociólogo e historiador sumamente reconocido en Reino Unido y en Francia. Casi (o sin casi) niño prodigio, a los doce años escribió su primer libro y a los diecisiete ya se había graduado en filosofía en la London University.
Estudió posteriormente en Christ Church, uno de esos maravillosos colleges de Oxford que a todos los que amamos la cultura nos hubiese encantado frecuentar (¡aunque fuese solo de oyentes!).
Allí se graduó en Historia Moderna y se doctoró llegando a ser decano de St. Anthony´s.
Su interés por Francia le llevo a escribir A history of french passions: casi dos mil páginas y veinte años de investigación que fueron publicadas en cinco volúmenes entre 1973 y 1977 y que tuvo una gran acogida tanto a nivel académico como popular.
El libro que nos ocupa ahora -Historia íntima de la humanidad- lo escribió en 1994 (llegó a España en 1997 con Alianza editorial) y desde su inició también conoció un gran éxito. 
Zeldin es un autor al que se lee con sumo agrado no solo porque la perspectiva amplia de su enfoque ilustra convenientemente el pasado sino porque atina en poner el acento en algunos aspectos de la realidad que en otros autores pasarían desapercibidos u ocultos y que con él adquieren plena actualidad cara a reflexionar tanto sobre el pasado como sobre el futuro.
Un libro transversal que puede dar lugar a numerosas lecturas y estimula a seguir indagando siempre.
Zeldin autor de diversos libros es también fundador de "La musa de Oxford"
https://www.oxfordmuse.com/, una  página que anima a la gente a redactar breves autorretratos describiendo de la mejor manera posible su vida cotidiana, contribuyendo así a crear ese "tejido" sociohistórico al que antes he hecho referencia. Con el tiempo veremos la utilidad o no se semejante experimento.







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Texto: Javier Nebot



lunes, 14 de agosto de 2017

Pintores de hoy (118): Theodoros Pantaleón. Grecia, 1945.

Theodoros Pantaleón vive y trabaja en Atenas.
Estudió Artes Gráficas en el Instituto Tecnológico de esa ciudad.
Su obra puede verse en diversos museos de su país y es reconocida, también, internacionalmente.
Su mundo.onírico y surrealista. rinde un constante homenaje a la figura de la mujer que se convierte en un icono casi omnipresente en su obra.























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 Javier Nebot

domingo, 13 de agosto de 2017

Opinión personal (66): Veneratores lapidum (sobre lo "políticamente correcto)"

Cuenta J.A. Marina en uno de sus libros (1) que en los concilios de Toledo (681 y 682) se anatemizó a los "veneratores lapidum" o adoradores de piedras posiblemente sin demasiado éxito.
Coincido con él en lo del poco éxito porque aunque estamos en los cansinos tiempos de la liquidez y de la posverdad -no hay día que no nos lo recuerden en un medio u otro-, los adoradores de piedras viven años de éxito en su versión moderna aunque, eso sí, vistiendo otros ropajes (sin que eso elimine, para bien o para mal, a los que adoran literalmente a piedras). 
Supongo que la inmarchitable necesidad humana de experimentar seguridades inclina  la balanza  peligrosamente hacia los fundamentalismos (religiosos e ideológicos) y hacia los populismos (políticos y económicos) y, por lo tanto, las posverdades se vuelven -en puro contrasentido- igual de pétreas que las verdades de viejo cuño -¡que tanto criticaban los posmodernos!- aunque la jerga al uso sigue gustando.
Se adoran o veneran piedras (ideas rígidas, poco o nada porosas a criticas o especulaciones que las cuestionen) porque pensar por lo visto cansa y nos encontramos con que en espacios sociales importantes (la política, los medios y la universidad por ejemplo) en los que deberían reinar las ganas de cuestionar, profundizar y mejorar lo que hay con un imprescindible espíritu crítico -por el bien de todos- se adoptan defensas inusuales, pétreas, atrincherándose contra cualquier atisbo de pensamiento divergente, no vaya a ser que una idea dispar haga tambalear el castillo ideológico pergeñado por algunos.
Esto sucede de forma crónica y preocupante con lo que se ha venido a llamar lo "políticamente correcto", un conglomerado ideológico bastante movedizo repleto de buenas intenciones aprisionadas en sí mismas y avaladas por los trovadores de cierto progresismo -aunque también por buena parte de los conservadores que se suman a lo de obtener réditos políticos de lo que sea- y que, lamentablemente, se rebela cada vez más como una fuente de verdadera castración mental pero que, a pesar de ello cuenta con poderosos e inumerables colaboracionistas (2) además de con entregados conversos/adoradores que están siempre dispuestos a lapidar al discrepante o al que quiere matizar algunos aspectos del dogma imperante (en eso se homologan en pie de igualdad con muchos terribles "ismos" del pasado reciente y lejano).
Hay que reconocer que los disidentes no han gustado nunca, no lo vamos a negar.
Los paradigmas dominantes tienden a fagotizar al personal sin importarle un bledo el teórico derecho a la diferencia que muchas veces utilizan y reclaman sin rubor como gancho verbal pero   precisamente para conseguir todo lo contrario.
¡Las mayorías (o las minorías disfrazadas de mayorías) siempre han buscado demonizar a los críticos! (3)
Personalmente(4) no soy partidario de la dialéctica de la confrontación permanente que parece primar hoy en todo.
Si en un determinado momento histórico fue válida para cierta movilización social o para una determinada interpretación histórica de diversos problemas, creo que hoy -una vez cumplido su papel- rechina negativamente más que otra cosa.
Entiendo -todos lo entendemos- que las polaridades pueden facilitar muchas veces el discurso analítico (el conmigo o contra mí es muy, muy viejo) pero, si en vez de considerarlas como una herramienta más para mejorar, las sacralizamos como verdades incontestables lo cosa cambia -y mucho- para mal.
Sin embargo, son demasiados los que en sectores ideológicos/políticos clave se agarran a esa esquematización de la realidad y la usan en provecho propio (por lo visto la realidad, resumida siempre en escuetos eslóganes o esqueléticos titulares, parece que es más manejable y estorba menos, ya que en el fondo se desprecia su complejidad).
De ahí, deduzco, surge la penosa criminalización de las fobias, últimamente tan en boga: cualquier pensamiento que se salga del establecido es tildado inmediatamente de fóbico (5) .
Que cuatro gritan y berrean contra determinado tipo de turismo: es peligroso, anti-económico (ofende al dios/dinero) y radical: turismofobia, pues; que algunos no comparten la visibilidad religiosa del Islam o de las acciones violentas de algunos de sus declarados seguidores: Islamofóbicos antisociales (ahora bien, caguesé siempre que quiera y pueda en el catolicismo que eso le dará fama de progre); que uno cuestiona abusos y fraudes de la ideología de género: pues agárrese bien los cinturones a donde Dios le inspire porque lo pondrán a caldo y se convertirá en portador de todo tipo de fobias,  misoginias y demás lindezas despreciativas que se les ocurra, independientemente de las argumentaciones que -usted, no ellos- presente.
Si, bastante penoso.
Hace bien Fernando Sánchez Dragó en su columna del jueves en El Mundo en publicar su opinión "antes de que la autoridad competente declare delictivas todas las fobias. De momento que yo sepa, sólo lo son las concernientes a los musulmanes, a las mujeres, al feminismo, a los extranjeros, a las razas de color distinto a la nuestra, a los feligreses de cualquier religión no islámica, por satánica que sea, y a la homosexualidad o transexualidad en sus infinitas variantes".
Los que se suponían abanderados de la libertad -de expresión, pero también vital- optaron hace ya tiempo por prohibir.
Reconozco que la dificultad de una didáctica ciudadana y su lentitud de aplicación es algo a tener en cuenta, pero eso no puede llevar a los dirigentes políticos a penalizar todo hasta el punto que ya no sabremos si queda algún resquicio de libertad para algo.
¡Tal eventualidad deprime por lo oscurantista e inmóvil!.
Me parece la culminación de un paradigma de fracaso en el que no se promueve un verdadero cambio de valores (estos no surgen a base de repetir cansinamente consignas) si no un amenazante "no te muevas que te proceso".
Como bien señala el mencionado Sánchez Dragó "las fobias, las tirrias, las ojerizas, y las alergias psicológicas son inherentes a la condición humana. La tipificación de los delitos de odio es algo que carece de precedentes en la historia universal de la jurisprudencia, aunque no en la de la estrategia de los totalitarismos. Cuesta trabajo admitir que un régimen ilustrado, como en teoría (sólo en teoría) lo es el de la democracia, recurra a la cachiporra de la policía y al martillo de los jueces para meter las narices en el ámbito de las opiniones y los sentimientos. Los jacobinos, los bolcheviques, los fascistas, los nazis, la Iglesia con mayúscula (y otras iglesias), los maoístas, los castristas, los chavistas, los de Pol Pot y los del Corea del Norte han hecho cosas así".
Tiene razón.
Legislar sobre pensamientos, sentimientos, filias y fobias es inmiscuirse en un terreno sutil y complejo de consecuencias impredecibles a medio y a largo plazo. Además es posible que ante la necesidad de soterrar lo que uno piensa o siente por miedo a las posibles consecuencias sociales o jurídicas, muchos opten por poner cara de emoticón -sonrisa falsa como un sol-, aplaudan también con furor emoticonil cualquier sandez de digan los "políticamente correctos" y sus secuaces, hasta que tarde o temprano estalle -que siempre estalla como bien demostró hace ya un siglo Freud- lo reprimido.
Didáctica equivocada, pedagogía desastrosa.
Mientras tanto, victimas de esas actitudes de adoradores de piedras, tantas como las que en teoría pretenden proteger y con niveles semejantes de damnificación.
Sino que se lo digan a James Damore (uno de miles de posibles ejemplos de a donde puede llevar la ineslasticidad ideológica) que fue despedido de Google por discrepar de la política de discriminación positiva de su empresa, de forma interna.
 En un informe se atrevió a cuestionar las directrices sobre el liderazgo femenino en las áreas tecnológicas:  "discriminar para aumentar la representación de las mujeres en la tecnología es tan erróneo y sesgado como pretender que aumente la representación de las mujeres entre los sintecho (mayoritariamente hombres), las muertes violentas (también lastimosamente masculinas en porcentaje abrumador), las cárceles o el abandono escolar". 
Arcadi Espada en su columna "Goolag" indica con incisiva prosa como "el razonamiento del ingeniero es común en la psicología evolutiva (aunque haya sectores que rechazan las evidencias científicas. el inciso, como los anteriores y posteriores, son míos). Hombres y mujeres se interesan por trabajos distintos y a niveles de implicación distintos (como bien demuestran las estadísticas según publica El País, 29-07-17, en su articulo "Los adolescentes conservan roles de género de generaciones pasadas"). Las diferencias están en la naturaleza y no en la cultura y tratar de suprimirlas mediante la discriminación es inmoral e ineficaz: perjudica a los hombres que harían mejor ese trabajo y supone un derroche de recursos. Como demuestran las estadísticas en los países nórdicos, a medida que aumenta la capacidad de elección de las mujeres las brechas laborables se ensanchan".
Supongo -siendo todo discutible- que queda todavía mucho por descubrir en el ámbito humano y que introducir cambios en roles, pautas sociales o maduraciones colectivas implica, necesariamente ensayos de prueba y error continuos. Mientras tanto Mr. Damore a la calle, claro. Porque su informe fue tildado de "machista" de inmediato (sacrilegio de estos tiempos pétreos -lo de la liquidez de Bauman va por otros derroteros:ha debido solidificarse por el impacto de las ideologías-), independientemente de los datos y argumentaciones esgrimidos.
Pero -como señala Espada- "adjetivar de "machista" el documento y hacerle decir que subraya la inferioridad femenina (!!) supone un devastador ejemplo de mala fe (como tantos otros que se ven en diferentes ámbitos y que se alimentan de victimismos organizados). Y se añade a las pruebas que demuestran que una parte de la reivindicación feminista está basada en el oscurantismo y en el despreciable poder de la mentira, los mismos materiales que redujeron a las mujeres a una nota al pie".
Personalmente hace tiempo que decidí que mis principios de actuación (morales) se basarían en la persona (en eso sigo a Singer, Marina  y otros filósofos), independientemente de su sexo, raza o condición sexual. Semejante planteamiento me parece infinitamente más abarcador y consecuente con la realidad humana que la permanente y forzada confrontación de sexos, razas o tendencias sexuales. Si se puede incluir en vez de deglutir, mejor. Si se pueden evitar pulsos aburridos -y falsos- y caminar juntos al menos en aquellos valores que nos unen, mejor que mejor.
Claro que a la ideología no suele gustarle la persona, a la que ve como amenaza para su éxito, un elemento de difícil control o manipulación.
¿Que al final no es posible? Pues habrá que fingir (una pena, de nuevo).
  La autenticidad parece que va de capa caída desde que los publicistas demostraron sin dejar lugar a dudas -y sedujeron así a tirios y troyanos- que cualquier idiotez  puede ser bien acogida se si machaca el mensaje adecuadamente. ¿Tendremos que hacer como en Farenheit 451 y disimular la disidencia?
Veremos -con fingido placer- esos estimulantes programas televisivos que tanto ayudan a crear buena conciencia colectiva y que nos ofrecen informaciones con derroches de profundidad analítica y sagacidad ideológica. Escucharemos impertérritos los berridos, perdón consignas/pensamientos, de tertulianos, telediarios, y demás medios firmes seguidores y corifeos del régimen actual.
En el fondo de nuestro pensamiento -oculto para no ofender las sensibilidades alérgicas de cualquiera que se ponga delante de uno- procuraremos no enmohecer por asfixia y estaremos en alerta por si podemos disfrutar de cualquier atisbo de inteligencia crítica (aunque sin demostrarlo no vaya a ser que al final ilegalicen el pensar). Para eso el placer solitario de la lectura no tiene precio.....aunque guarde bien a salvo según que libros que al paso que vamos no tardarán en llamar a la puerta para quemárselos o tenga previsto para alguna situación incómoda lo de "Eppur si muove", que inquisidores haberlos, hay los.

Notas: 
(1): José A. Marina, "Tratado de Filosofía Zoom", Ariel, 2016.
(2): Colectivos, minorías con complejos y pretensiones de mayorías y público en general que prefiere que piensen por él -las "ovejas" que también menciona Marina  en el libro antes mencionado. Allí efectúa una interesante comparación entre "cabras" y "ovejas". Las primeras ejemplificarían un pensamiento saltarin y arriesgado, fuera de corrientes premarcadas, mientras que las segundas serian las que se sienten cómodas en el modelo del seguidismo tontuno del grupo mayoritario por temor a la divergencia o al rechazo.
(3): Leyendo los libros de P. Blom "Gente peligrosa" y "Enciclopedie" (ambos en Anagrama) se llega a la conclusión que los cambios de paradigma ideológico son siempre convulsivos y sumamente complejos y que una vez puestos en marcha el victimario puede ser importante. ¡Y eso solo revisando una época breve de la historia europea!
(4):comparto la opinión de Leonardo de Jandra, expuesta en  "Filosofía para desencantados", Atalanta, 2014.
También llega a conclusiones similares Juan José Sebreli en su disección de la posmedernidad. "El asedio a la modernidad. Crítica del relativismo cultural", Debate, 2013.
(5): Una raíz equivocada en ocasiones porque no es el miedo lo que predomina siempre: a veces es el odio - raíz miso-, la alergia, el asco o el simple rechazo que son emociones que se dan sin que uno pueda controlarlas. Su exteriorización sí que se puede -y debe- controlar.
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Texto:  Javier Nebot

viernes, 11 de agosto de 2017

La obra provocadora (40): Luis Royo (Olalla, Teruel, 1954)

Quizás sea un error de clasificación mostrar a un artista como Luis Royo en este apartado de "La obra provocadora": su obra no debería admitir una clasificación corta (aunque sea fácil encasillarlo en la ilustración erótica) pero si finalmente he optado por incluirlo aquí es,  precisamente, por la abundancia de esas voluptuosidades de las que hace gala en sus creaciones y por la inequívoca sensualidad de muchas de sus ilustraciones. 
Motivos más que suficientes -supongo- para que algunos se sientan provocados aunque  -reconozcámoslo- es una provocación bastante light en unos tiempos en los que, entre abanderados de la ordinariez y los vendedores de humo escandaloso que tanto abundan, pocas cosas provocan realmente ya salvo -claro- para aquellos predispuestos ideológicamente y que son dados a rasgarse las vestiduras en plan amante desnortado cada vez que se traspasa los límites de lo políticamente correcto (y eso que sus incitaciones  al no/pensamiento -esas sí-  son muy obscenas para los demás).
¿ Que las imágenes  de Royo son sexistas? ¿Que dan una determinada imagen de la mujer como ser erótico? Es posible aunque, con todo, sus guiños al erotismo estándar están a años luz de esa basura variopinta que veo muchas veces en según que programas de televisión y sobre la que casi nadie dice lo más mínimo (más bien se alienta en honor al regodeo del público poco exigente).
La calidad -imaginación y técnica- a Dios gracias todavía marca un plus de diferencia en estos tiempos melifluos del todo vale y Royo creo que la demuestra con su talento en sus imágenes.
Su historia profesional marcó hitos en revistas como 1984, Comix Internacional, Rambla o El víbora. 
En la actualidad está considerado uno de los maestros del género.





























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