martes, 28 de abril de 2026

Música Barroca (46): Johann Joachim Agrell (Suecia,1701-1765).

 Johann Joachim Agrell nació el 1 de febrero de 1701 en la parroquia de Löth (Östergötland, Suecia), en el seno de una familia culta de nivel medio ya que su padre era pastor luterano. Este hecho favoreció que él recibiese una formación temprana sólida, tanto musical como académica.

Se formó en la Universidad de Uppsala, donde estudió inicialmente derecho, pero participó activamente en la vida musical universitaria como violinista y clavecinista, destacando en estas dos últimas facetas. Allí recibió influencias decisivas de la tradición alemana y del pensamiento teórico musical de la época.

Herencia musical sueca - Johan Agrell

Johann Joachim Agrell (Suecia,1701-1765).

Kassel (c. 1734–1746)

En torno a 1734 entró al servicio de la corte del príncipe alemán Maximiliam Hesse-Kassel (1689-1753) como violinista y músico de continuo. Durante ese periodo: Desarrolló una acreditada reputación como virtuoso del violín y del clave. 

Durante esos años realizó viajes por Italia, Francia e Inglaterra, entrando en contacto con corrientes musicales europeas avanzadas. De hecho, este contacto internacional fue decisivo para su estilo, en el que combina la tradición germánica con las influencias italianas.


Núremberg (1746–1765)

En 1746 fue nombrado Kapellmeister (maestro de capilla) de la ciudad de Núremberg, uno de los cargos musicales más importantes del ámbito urbano alemán. 

El desempeñó de ese cargo suponía, además, ser director musical de la ciudad, organista de la Frauenkirche (iglesia de mujeres), responsable de música para ceremonias públicas y compositor oficial municipal. 

Permaneció en este puesto hasta su muerte el 19 de enero de 1765 en la misma ciudad.

ReciClassíCat: AGRELL, Johan Joachim (1701-1765) - Music from the Age of Liberty

A Agrell se le sitúa en el final del Barroco tardío, pero su lenguaje se sitúa claramente en transición hacia el estilo galante y el primer clasicismo.

Características principales: Escritura clara y elegante (estilo galante), predominio de la forma tripartita y frases simétricas, desarrollo temprano de la sinfonía preclásica, importancia del teclado (clave) como instrumento solista

 Se le considera uno de los primeros compositores en desarrollar la sinfonía fuera de Italia.

Compuso al menos 22 sinfonías, además de conciertos y sonatas.

Hay que reseñar un aspecto importante: Gran parte de su obra se ha perdido. De hecho, no se conservan manuscritos autógrafos (solo existen copias). Su producción vocal estuvo durante mucho tiempo considerada desaparecida. Esto explica su relativa marginalidad historiográfica frente a otros contemporáneos.

Johan Agrell - Concerto in B-minor for flute and harpsichord - Allegro (1/3)

Johan Agrell - Concerto in B-minor for flute and harpsichord - Andante (2/3)

Johan Agrell - Concerto in B-minor for flute and harpsichord - Allegro (3/3)

Johan Joachim Agrell (1701-1765) - Symphony in A Major






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Mi agradecimiento a mi amigo Miguel de la Concepciónsiempre fuente de conocimientos musicales e inspiración.

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jueves, 23 de abril de 2026

Música de cine (39): Oscar a la mejor canción en 1947: "Zip-a-dee-doo-dah"

 La canción ganadora del Oscar en 1947, "Zip-a-dee-doo-dah", fue compuesta por Allie Wrubel (1905-1973) con letra de Ray Gilbert (1912-1976).

Allie Wrubel - Wikipedia

Allie Wrubel (1905-1973)

Allie Wrubel | Wiki de Disney | Fandom

Ray Gilbert - Wikipedia






La compusieron para la película musical "Song of the South", una producción de la factoría Disney que está basada en la colección de historias del tío Remus, adaptadas por Joel Harris (1848-1908), y protagonizada por James Baskett (1904-1948) como el tío Remus, el cual la cantaba en la película y que triunfó con ella ya que fue el primer cantante negro en recibir, merecidamente, el Oscar a la mejor canción.











El film fue dirigido por Harve Foster y Wilfred Jackson.
El argumento es el propio de un cuento:

"Un niño huye de su casa al ver discutir a sus padres, pero vuelve a su hogar, a una plantación del sur, cuando un anciano de color llamado Tío Remus le cuenta unas preciosas fábulas acerca de las aventuras de un simpático conejo llamado Rabito". (FILMAFFINITY).












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-Otras versiones de la canción:

-Barbara Hendricks.



-Bob B. Soxx and The Blue Jeans.



-Craig Duncan.



-Michael Jackson y The Jackson Five.



-Eric Tingstand.



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domingo, 19 de abril de 2026

Clásicos NO populares (15): Franz Adolf Berwald (Suecia, 1796-1868).

 Un romántico excéntrico entre la periferia y la modernidad.

En la historia de la música europea del siglo XIX hay figuras que parecen avanzar en silencio, fuera de los grandes focos culturales de Viena, París o Leipzig, pero cuya obra -vista con cierta perspectiva- resulta sorprendentemente innovadora. De Franz Adolf Berwald podemos decir que pertenece a esta categoría: fue un compositor que vivió entre el reconocimiento ocasional y la incomprensión casi constante, y cuya verdadera estatura no comenzó a apreciarse hasta bastantes décadas después de su muerte.

BERWALD – HISTORIA DE LA SINFONIA

Berwald nació en Estocolmo el 23 de julio de 1796 en el seno de una familia de músicos de origen alemán. Su padre era violinista de la Ópera Real, lo que situó al joven Franz desde muy temprano dentro de un ambiente profesional exigente y práctico.

Como tantos músicos de su tiempo, su formación no fue académica en el sentido moderno, sino esencialmente artesanal: aprendió el violín con su padre y pronto ingresó en la orquesta de la corte. A los quince o dieciséis años ya formaba parte de la Capilla Real y de la orquesta operística, lo que le proporcionó una experiencia directa del repertorio europeo contemporáneo. Sin embargo, su formación como compositor fue en gran medida autodidacta y desde muy joven mostró una inclinación hacia la invención formal y la experimentación, rasgos que marcarían toda su producción.

Durante la década de 1810 y principios de 1820, Berwald comenzó a componer y a buscar reconocimiento en su país. Publicó incluso una revista musical -Musikalisk journal- en la que incluía piezas propias junto a obras de otros autores. Pero sus primeros pasos como compositor fueron poco alentadores. El estreno de su Concierto para violín en 1821 terminó en fracaso, con reacciones burlonas por parte del público.

Franz Berwald – Violin Concerto

Este episodio no fue aislado. La Suecia de la época carecía de una infraestructura musical comparable a la de los centros europeos, y el público no estaba preparado para una música que, sin ser radicalmente revolucionaria, sí presentaba giros formales inesperados y una personalidad poco convencional.

Tras la muerte de su padre en 1825, la situación económica familiar se agravó, empujando a Berwald a buscar oportunidades de supervivencia fuera de su país.

Gracias a una beca real, Berwald se trasladó a Berlín, uno de los centros culturales más dinámicos de Europa. Allí intentó abrirse camino como compositor de ópera, pero sin éxito. Ante la falta de ingresos, tomó una decisión sorprendente: se dedicó a la ortopedia y la fisioterapia, llegando a fundar una clínica que, por lo que parece, funcionó bien y tuvo notable éxito económico.

Este episodio, aparentemente anecdótico, nos revela características de su carácter: hombre práctico, independiente y poco dispuesto a someter su creatividad a las exigencias del mercado musical. Durante estos años, lógicamente, su actividad compositiva se redujo considerablemente.

El verdadero Berwald compositor reaparece en la década de 1840, tras su traslado a Viena. Allí, en contacto con el ambiente romántico centroeuropeo, compone en pocos años sus obras más importantes, especialmente sus cuatro sinfonías.

Estas sinfonías —Sérieuse, Capricieuse, Singulière y Naïve— constituyen el núcleo de su legado. 

Su música, aunque influida por autores como Mendelssohn o Weber, se distingue por una lógica interna poco convencional. Los desarrollos no siguen siempre los esquemas previsibles, pero mantienen una coherencia sorprendente. Paradójicamente, solo una de estas sinfonías fue interpretada en vida del compositor.

Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": I. Allegro con energia

Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": II. Adagio maestoso

Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": III. Stretto

Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": IV. Finale. Adagio - Allegro molto

Franz Berwald - Symphony No.2 in D-major "Sinfonie capricieuse" (1842)

Symphony No. 3 in C Major, "Sinfonie singuliere": I. Allegro fuocoso

Franz Berwald (1796 -1868) : Sinfonie Singuliére (Symphony Nº3) in C major (1845)

Franz Berwald (1796 -1868) : Sinfonie naïve (Symphony Nº4) (1845)

Franz Berwald - Symphony No.4 in E-flat major "Sinfonie naïve" (1845)

Regreso a Suecia: incomprensión y trabajos ajenos a la música

En 1849 Berwald regresó a Suecia esperando consolidar su carrera. Pero la realidad fue desalentadora: su música seguía siendo incomprendida y, en ocasiones, abiertamente criticada por la prensa.

Para subsistir, tuvo que dedicarse a actividades completamente alejadas del arte, como la dirección de un aserradero y posteriormente de una fábrica de vidrioEste contraste entre el creador innovador y el empresario práctico es una de las claves biográficas de Berwald. Su vida no responde al modelo romántico del artista exclusivamente dedicado a su obra, sino a una figura más compleja, obligada a negociar constantemente con la realidad.

Herencia musical sueca - Franz Berwald

A partir de la década de 1860, su situación comenzó a mejorar ligeramente. Su ópera Estrella de Soria fue representada con cierto éxito en Estocolmo en 1862.

Franz Berwald – Ouverture from "Estrella de Soria"

Franz Berwald - Estrella de Soria - Ouverture

En 1866 recibió la Orden de la Estrella Polar, y poco después fue nombrado profesor de composición, aunque de forma tardía y casi simbólica.

Murió en Estocolmo el 3 de abril de 1868, prácticamente sin haber visto consolidado su prestigio.

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Como ocurre con otros compositores “periféricos”, el reconocimiento de Berwald fue póstumo. A comienzos del siglo XX, músicos suecos como Wilhelm Stenhammar impulsaron la recuperación de su obra.

En la actualidad se le considera: El compositor sueco más importante del siglo XIX y un precursor del sinfonismo escandinavo.

Su música destaca por una cualidad difícil de definir: una mezcla de claridad clásica y originalidad estructural que la hace, después de escucharla con atención, reconocible.

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Franz Berwald - Fantasia on 2 Swedish Folk Melodies


Franz Berwald - Piano Trio No.1 in E-Flat Major

Franz Berwald - Piano Trio No.3 in D Minor

Franz Berwald Konzertstück for Bassoon and Orchestra.__Bassoon Sung kwon You.

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martes, 14 de abril de 2026

Pintores de hoy (256): Oleg Osipoff (Bielorrusia, 1969).

 Oleg Osipoff nació en 1969 en Grodno (actual Bielorrusia), en el contexto tardo-soviético.

Su formación artística no fue lineal: tras realizar el servicio militar, inició estudios en un instituto médico, que abandonó para dedicarse plenamente al arte. Posteriormente ingresó en una academia de artes, donde consolidó su formación técnica y teórica.

Durante este periodo desarrolló un interés activo por la historia del arte, visitando exposiciones y estudiando tanto pintura como escultura, lo que contribuyó a una evolución progresiva de su lenguaje artístico.



"Nací en 1969 en una familia de médicos en Grodno, Bielorrusia. Tuve una infancia poco destacable — escuela, deportes, juegos en un patio. Pero siempre me gustaba decorar con pinturas vivas la 'vida cotidiana gris' de la entonces aún Unión Soviética, para satisfacer con esta positividad la atmósfera injusta, a veces rencorosa y desesperanzada de la sociedad. Pero en ese momento no me di cuenta de que era un deseo, y simplemente dibujaba, usando lápices de colores, acuarelas, tinta, a veces simplemente bolígrafo.
Después de dejar la escuela y cumplir 18 años, me llamaron a servir en el ejército. Era la dura escuela de la vida y afectó a mi creatividad. Durante mi servicio en el ejército, cuando el tiempo lo permitía, seguí desarrollando mis habilidades artísticas.
Después de terminar el servicio militar, me matriculé en un instituto médico, pero no lo terminé y decidí en su lugar estudiar en una academia de arte. Mi país fue cambiando poco a poco para mejor, abrió muchas cosas nuevas e interesantes. Tuve la oportunidad de visitar diferentes países, familiarizarme con distintas culturas, categorías y tendencias artísticas. Mis ideas para la creatividad se transformaron y cambiaron continuamente. Investigué la historia del arte y asistí a exposiciones de artistas famosos. Estaba comprando libros sobre pinturas y esculturas. Después de graduarme en la Academia de Artes, no he dejado de trabajar en la pintura y mejoro constantemente mi técnica, la composición y la sensación del color."


Osipoff ha desarrollado su carrera principalmente en el ámbito postsoviético, estableciendo su actividad en Moscú, donde vive y trabaja. Su producción es relativamente contenida: el propio artista ha indicado que realiza entre cuatro y seis pinturas al año, lo que sugiere un proceso creativo lento y elaborado.

Sus obras se encuentran en colecciones privadas internacionales, incluyendo Rusia, Estados Unidos, Francia, Alemania, Israel y Suecia, lo que indica una circulación global aunque fuera de los grandes circuitos institucionales.

En cuanto a su presencia expositiva, se documentan muestras en: Varsovia (1999), Miami (2007), Moscú (2009).


Osipoff se define como un pintor simbolista dentro del nuevo surrealismo, una etiqueta clave para comprender su posición estética.

Su obra se caracteriza por: Composiciones complejas y narrativas, un uso de lenguaje alegórico y parabólico, escenas cargadas de significado psicológico y una construcción minuciosa y detallista.

El artista concibe cada cuadro como una historia abierta, susceptible de múltiples interpretaciones por parte del espectador.







Un elemento central en su pensamiento es la idea de que la pintura debe activar la conciencia del espectador, no ofrecer significados cerrados. En palabras del propio Osipoff (parafraseadas): La obra es un “espejo de la percepción subjetiva del mundo”. Se nutre de lecturas, cine, teatro y experiencias vitales. Debe dejar enigmas e insinuaciones, no explicaciones completas

De hecho, el artista afirma que el espectador debe completar “casi la mitad” del sentido de la obra, lo que sitúa su pintura en una lógica claramente interpretativa y participativa.


Su imaginario combina: Arquitecturas irreales, figuras humanas teatralizadas, objetos simbólicos o anacrónicos, escenarios híbridos entre lo urbano, lo fantástico y lo mental

Todo ello articulado mediante una técnica al óleo muy precisa, que contrasta con la irracionalidad o ambigüedad del contenido.




Osipoff pertenece a una corriente difusa que podría denominarse: surrealismo tardío o post-surrealismo simbólico.  No forma parte de las vanguardias históricas ni de movimientos institucionales fuertes, pero sí continúa una tradición que remite a: el surrealismo clásico, el simbolismo europeo y ciertas formas de narrativa pictórica contemporánea.




Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran corresponden al artista o artistas referenciados.
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