domingo, 18 de octubre de 2026

Opinión personal (120): La construcción de la imagen de la mujer (6). Decadencia...perversa.

En las cinco entradas anteriores, aunque sea someramente, hemos tenido oportunidad de ver hasta ahora una variada iconografía femenina. Una iconografía que hunde sus raíces históricas (muy polarizadas y misóginas) en tiempos muy, muy antiguos (en ocasiones su rastreo último resulta incluso difícil de indagar). 

Se forjaron, en lo que entendemos por Occidente, unas imágenes contrapuestas de la mujer que pervivieron, por motivos múltiples y muy complejos, durante siglos.

Edward John Poynter. The Vision of Endymion.

El siglo XIX, con las decisivas aportaciones estéticas de Gran Bretaña y Francia, contribuyó a cimentar de forma indiscutible la imaginería artística (y también social) que ha llegado prácticamente hasta nuestros tiempos.  Eso ha sido así, sin duda, debido al impacto popular de muchas de las obras de arte que sus artistas crearon (algunas de ellas, hay que reconocerlo, realmente fascinantes). 

En ese relato iconográfico decimonónico la óptica masculina tuvo un protagonismo indudable pero, desde luego, hay que reconocer también una gran connivencia femenina (al menos de una parte muy importante de las mujeres de ese época). 

Muchas féminas, se dejaron seducir fascinadas, como hemos tenido ocasión de mostrar anteriormente, por determinadas propuestas que les parecieron mucho más atrayentes que otras que se ofrecían dentro el marasmo de posibilidades que existía en el ultimo tercio del siglo XIX . 

Terminábamos el capítulo anterior con referencias a un caso excepcional y nada convencional: la ínclita Sarah Bernhardt. Una figura decimonónica muy destacada, admirada hasta límites insospechados, que no dudó en jugar con aquellas imágenes vigentes que le interesaban para autopromocionarse, tener más eco en la sociedad y acrecentar así su fama "divina". Claro que la dama tampoco se cortaba lo más mínimo a la hora de saltarse a la torera (afortunada ella) todas aquellas reglas que no le interesaban o que, simplemente, sentía que le constreñían. Una libertad envidiable que, en realidad, muy pocos disfrutaban.

Sarah Bernhardt, la vedette francesa que “inventó” el estatus de celebridad hace más de un siglo - BBC News Mundo

Opinión personal (120): La construcción de la imagen de la mujer (6).  Decadencia...perversa.

Hemos tenido oportunidad también de ver hasta ahora, sin ánimo de exhaustividad, múltiples imágenes artísticas y literarias que contribuían a mostrar (y forjar) las virtudes femeninas y a sugerir la forma correcta de relacionarse hombres y mujeres. 

Esas imágenes, calaron en gran medida en el imaginario colectivo. Tanto hombres como mujeres las aceptaron como propias y consustanciales, en un grado de aceptación y permeabilidad que hoy, probablemente, nos pasma (aunque hagamos exactamente lo mismo con otro tipo de ideologias).  

Desde luego, insistimos, no eran las únicas visiones, porque el último tercio del siglo XIX fue una época en la que confluyeron fuerzas y tendencias increíblemente diversas y contrapuestas: anarquistas y esteticistas, esotéricos y místicos, socialistas y aristocratizantes, radicales y puritanos...

Erika Bornay dedica un capítulo muy interesante a los estetas y decadentes ya que ellos contribuyeron en gran medida a potenciar, con su profundo deseo de huida de lo cotidiano y vulgar, a potenciar aspectos perversos de la imagen de la mujer que, finalmente, acabarían siendo asumidos casi en su totalidad por el prototipo de la femme fatale: "en su deseo de épater le bourgeois, principal artífice de aquel principio materialista y positivista que rechazan, harán incursiones al mundo de la droga y se entregarán a la Iglesia católica romana, tal vez seducidos por los fastos del ritual. Como también se dejarán seducir por ciertas sexualidades, las ciencias ocultas y la magia negra. Y cuando fijan su atención en la mujer, mas que la imagen "mariana", buscan la de Lilith" (1).

Y resalta algo nada desdeñable en esa construcción femenina: "Acabamos de señalar la atracción de los decadentes por la sexualidad ambigua, ...porque nos parece altamente paradigmática de la peculiar sensibilidad de muchos de aquellos artistas fin-de-siécle que, en más de una ocasión, desembocaría en una clara homosexualidad. Si tal vez nunca se pueda conocer la verdadera naturaleza de la sexualidad de Moreau y Swinburne, no hay dudas de que Lorrain, Laforgue, Wilde, Verlaine, Rimbaud, Solomon, Proust y el conde de Montesquie, para citar a los conocidos, aparecen como claros homosexuales" (2).

La construcción de la imagen de la mujer (6).  Decadencia...perversa.

Dentro de los parámetros del decadentismo se invierten de alguna forma los papeles y el "sexo fuerte" será la mujer. Se juega a menudo a evocar las figuras andróginas, en las que los roles se entremezclan o se diluyen sin más en fronteras muy movedizas y vaporosas. Surge así, fácilmente, al menos en estos ambientes, la mujer como un ser fuerte, dominante, poderoso. 
Las características que siempre se habían reconocido como masculinas son ahora absorbidas y encarnadas por mujeres que en ocasiones no dudan en mostrarse con aspecto andrógino o claramente masculino (3).

https://ociointeligenteparavivirmejor.blogspot.com/2024/10/personalidades-008-natalie-clifford.html


En futuras entradas independientes de este blog trataremos con más detalle las muchas variantes de las representaciones artísticas del la mujer en el siglo XIX, pero ahora, para centrarnos en el tema que nos ocupa, vamos a mostrar algunas iconografías relevantes de la femme fatale/vampiresa.


Esta expresión, femme fatale, aparece ya con cierta habitualidad a finales del siglo XIX. En obras de J.K. Huysmann, Georges Darien, G.B. Shaw, Maupassant, A. Ch. Swinburne, Valle-Inclán...(4).

Se van perfilando en los distintos relatos los principales rasgos físicos y psicológicos de tan peligrosas damas: Belleza turbia, perversa; cabellera larga, en ocasiones rojiza; piel muy blanca, ojos verdes; voluptuosa y seductora con gran inclinación al vicio; sexualidad lujuriosa y felina (animal), capacidad  de dominio, de incitación al mal; fría, manipuladora. 
Evidentemente el estereotipo artístico se alimentó del literario y viceversa. 
Personajes como La Belle Dame sans Merci (Keats), 

John William Waterhouse. La Belle Dame sans Merci (1893)

la protagonista de Une Nuit de Cléopâtre (Gautier), Salambó (Flaubert), Manette Salomon (Gouncourt), las protagonistas de Las diabólicas (Barbey d´Aurevilly), la Conchita Pérez de La femme et le pantin (P. Louys) o la insólita Venus de las pieles (Sacher-Masoch) dan vida a un imaginario que no paró de crecer y tener (mucho) éxito. 
Entre todo ese paisanaje destacaron especialmente el personaje de Lulú, protagonista de "El espíritu de la la tierra (1895)" y "La caja de pandora (1902)", del escritor alemán F. Wedekind y la Salomé de Oscar Wilde. Ambas, turbadoras y maléficas, han pervivido a lo largo del tiempo. 
Las encarnaciones, más o menos light o más o menos atrevidas de estos estereotipos, fueron comunes en el mundo teatral y del vodevil. Ya hemos mencionado anteriormente el caso paradigmático de la Bernhardt, pero  muy similares fueron el de Cléo de Mérode o la Bella Otero por poner solo dos ejemplos muy conocidos.

Retrato de Carmen Otero. La bella otero por Julio Romero de Torres.


Las BELLAS, seductoras y las bellas ATROCES (en hermosa expresión de E. Bornay).

A algunas de ellas ya nos hemos referido en entradas anteriores: 

PANDORA.
Primera mujer de la mitología clásica. Al igual que la Eva bíblica traerá el infortunio a los hombres (de hecho fue creada por Zeus específicamente para castigarlos). 
Entre sus pertenencias Pandora llevaba una tinaja (o caja) misteriosa que tenía prohibido abrir, pero una vez instalada como esposa de Epimeteo (el hermano de Prometeo), le pudo la curiosidad y decidió abrirla. Entonces salieron de ella poco menos que en tromba todos los males mezclándose con los bienes sin que se pudieran discernir a ciencia cierta unos de otros. Surgieron los sufrimientos  y las enfermedades, la vejez y la muerte, las mentiras, los crímenes...Pandora parece que se asustó de semejante desborde e intentó cerrar la tapa pero todo lo que fuese cruel y violento había salido ya a toda prisa. Solo quedo en el fondo, casi escondida, la esperanza (que no está muy claro si es un bien o un mal). Pandora expresa en si misma todas las contradicciones de la condición humana.
No fue un tema tan recurrente en la iconografía de la época como si pudo serlo Venus o incluso Eva, pero no cabe duda de que el peso de su significado si tuvo una enorme importancia en la construcción de la imagen de la mujer fatal.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pandora_by_Odilon_Redon.JPG
Pandora. Odilon Redon. 1910-1912.

Pandora. James Smetham. 1865.

Pandora. J. W. Waterhouse.

Pandora. Dante Gabriel Rossetti.

https://victorianweb.org/sculpture/bates/4.html
Pandora. Harry Bates. https://victorianweb.org/sculpture/bates/4.html

ISTHAR /ASTARTÉ SYRIACA.
Perteneciente al panteón de la mitología asirio-babilónica. 
Isthar es la Estrella de la montaña, es la guerra. Es la siempre virgen, no porque se abstenga de relaciones sexuales, sino porque recobra periódicamente su virginidad bañándose en un lago. A menudo confundida o asimilada a Asterté, Isthar es la hermana y la mujer de Tamumuz, el sumerio Dumuzi que cada año muere y baja a los infiernos y, también cada año, resucita y vuelve a la tierra. 
Es la diosa del amor y sus templos son lugares de prostitución.  
Como bienhechora acude a socorrer la impotencia sexual. Como guerrera brava, Ishtar es cruel y determinada. De ella tomó Venus muchos de sus rasgos...incluidos la seducción y su irritabilidad violenta.

Astarte Syriaca.1877. Rossetti.

Rossetti. Astarte Syriaca -Venus Astarte. 1875 

Asterté. John Singer Sargent. 1890.

El ídolo. Fernand Khnopff. 1909.

CIRCE.
Si Astarté envilece a los hombres, Circe los convierte directamente en animales. Una hechicera poderosa que ha recuperado fama debido, entre otras cosas, a la reciente película de C. Nolan y por algún que otro libro que reivindica su figura y sus artes.


Circe ofreciendo la copa a Odiseo. Waterhouse. 1891.
Circe ofreciendo la copa a Odiseo. Waterhouse. 1891.

J. W. Waterhouse. Circe envenenando el mar. 1892.

Circe con los cerdos. Briton Riviére. 1871.

Ericka Bornay menciona cómo el crítico M.H. Spielmann al hablar de la obra de Hacker mostrada encima de estas líneas establece "el Eterno Femenino como causa de las ruina de los hombres" (Op. cit. pág.173)

Lévy Dhurmer nos la muestra de manera mucho más sutil, seductora.


Una visión más adecuada al siglo XIX y que causó gran revuelo en su momento fue la realizada por el belga Félicien Rops, conocida como el Pornócrates.  El fetiche del pie cubierto mientras se lucen rotundas desnudeces fue muy comentado. 


HELENA DE TROYA.
"Helena de Troya, destructora de naves, destructora de ciudades, destructora de hombres " (Esquilo). Esta cita clásica figura en un lienzo que realizó Rossetti en 1863. Sobre la conciencia de Helena siempre recaerá ser la causa (manipulada) de una guerra mítica (nunca mejor dicho). Es la más bella de las mujeres. La que atrae a todos los hombres. Lejos de la simple imagen de traidora o víctima pasiva del mito clásico, las representaciones decimonónicas (especialmente bajo el ala del Prerrafaelismo, el Academicismo y el Simbolismo) la transformaron en el arquetipo de la femme fatale, una encarnación de la belleza fatal e hipnótica que desafía el orden social y moral.

Helena de Troya. Frederick Augustus Sandys.

Helena de Troya. Evelyn de Morgan.


Helena de Troya. Dante Gabriel Rossetti.


Helena en la murallas de Troya. G. Moreau.

Helena en los muros de Troya. Frederic Leighton.

Princesa idumea, hija de Herodes Filipo I y Herodías e hijastra de Herodes Antipas. Famosa porque con su voluptuosa y famosa danza consiguió que le sirvieran la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.
El personaje tiene una muy larga y acrisolada historia artística aunque la lúbrica mirada de algunos de los pintores de finales del XIX la confundían o mezclaban con su madre, Herodías.

Salomé. Jean Benner. 1899.

Salomé. 1905. Georges-Olivier Desvallieres.

Salomé. Pierre Bonnaud. 1900.

Salomé con la cabeza de San Juan Bautista. Jan Adam Kruseman. 1861


Bornay se refiere a la pintura del artista francés con estas palabras: “Moreau, en su indagación sobre el tema de la belleza satánica en los mitos primitivos iba a convertir al personaje de Salomé en el eje y centro de su obra. [… Una] famosa variante de este tema es la acuarela ejecutada por Moreau en 1876 y que lleva por título «La aparición», en la que Salomé… señala con espanto la cabeza aureolada y sanguinolenta del Bautista que se ha elevado de la bandeja colocada sobre las baldosas y la mira fijamente. J. P. Reverseau afirma que Moreau se inspiró para esta versión en la escena de la danza de Salambó, la novela de Flaubert que fue una de las lecturas favoritas del pintor. Como Salambó, la hija de Herodías, aparece una vez más como princesa oriental en un exótico espacio arquitectónico, decorado con azulejos y ara­bescos y una divinidad hindú en el altar del fondo, […] el propio Moreau escribirá que para él Salome representa: «el eterno femenino, una ave ligera, a menudo siniestra, que atraviesa la vida, una flor en la mano, en busca de su vago ideal. A menudo terrible”.

Gustave Moreau. Salomé danzando ante Herodes. 1874.

Franz von Stuck. Salomé danzante.


Henri Regnault. Salomé.


Salomé. Odilon Redon. 1893.

Salomé. Lovis Corinth

Las  versiones de Aubrey Beardsley se hicieron muy famosa al ilustrar la obra de Oscar Wilde, "Salomé".
Salomé. (El clímax). Aubrey Beardsley. 

El momento supremo. Aubrey Beardsley. Ilustración para Salomé de O. Wilde.

Salomé (1896). Lucien_Lévy-Dhurmer

Toda esta imaginería y devoción por las cabezas cortadas provocó ya en su época bastantes ironías y sarcasmos porque la moda cayó -como era de esperar siempre que hay exceso- en lo kitsch y rozó el ridículo. Surgieron parodias que llevaron al mito a niveles muy bajos. Aun así, como veremos en la siguiente entrada, la fascinación por las mujeres que cortan cabezas a diestro y siniestro se mantuvo a través de otros personajes bíblicos.

NOTAS

(1). Erika de Bornay. "Las hijas de Lilith". Pág. 106.
(2).Erika de Bornay. "Las hijas de Lilith". Pág. 107.
(3). Este tipo de imágenes difícilmente aparecen en la obra de artistas que se vinculan a otros movimientos artísticos. En el impresionismo, por poner un ejemplo, Renoir nos ofrece casi siempre una imagen de la mujer como un ser más bien pasivo. Incluso, en su afán de mostrar un determinado tipo de candorosa belleza, nos muestra damas con aire algo bovino, satisfechas de su rotunda belleza, pero poco capaces de mostrar viveza intelectual o del tipo que sea.
(4). J.K. Huysmans. A rebours (1884); Georges Darien. Le voleur, 1897; G. B. Shaw. Letters, 1912; Valle-Inclán. La cara de Dios, 1899; A. Ch. Swinburne. Poèmes et Ballades, 1891; .

-Continuará-

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Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
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domingo, 11 de octubre de 2026

Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976).

 Scott Avett es un artista polifacético. 

Pintor, grabador, músico, cantante y compositor, es conocido internacionalmente como cofundador del grupo de folk-rock The Avett Brothers. En su obra plástica aborda la familia, la espiritualidad, la identidad y las emociones humanas mediante un lenguaje figurativo de gran intensidad.





La trayectoria de este artista estadounidense se desarrolla, fundamentalmente, en la intersección de dos disciplinas que, lejos de resultar incompatibles, se enriquecen mutuamente: la pintura y la música. 

Aunque el gran público lo conoce sobre todo por su participación en el ya mencionado grupo The Avett Brothers (que fundó junto a su hermano menor Seth), Avett ha mantenido desde sus años de formación una dedicación constante a las artes visuales. Su producción pictórica constituye una faceta esencial de su personalidad creativa y permite comprender mejor el universo emocional que también caracteriza sus canciones.

Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976)

Avett nació el 19 de junio de 1976 en Cheyenne, Wyoming, y creció en Concord, Carolina del Norte, en un entorno familiar vinculado a la música y a la vida rural. Su padre, Jim Avett, trabajaba como soldador, mientras que su madre, Susan Gleason, ejercía como maestra. La familia favoreció el contacto con distintas formas de expresión artística, y Scott y su hermano Seth recibieron formación musical desde jóvenes. La experiencia de crecer en el sur rural de Estados Unidos, rodeados de paisajes agrícolas, tradiciones populares y relaciones familiares estrechas, dejaría una huella profunda tanto en sus composiciones musicales como en su pintura.


Scott Avett (USA,1976)


Scott Avett (USA,1976)

Avett estudió en la East Carolina University, donde se formó en comunicación y artes plásticas. 
En 1999 obtuvo un título en comunicación y, en el año 2000, completó una licenciatura en Bellas Artes con especialización en pintura. 
Durante su etapa universitaria fue desarrollando simultáneamente sus intereses musicales y visuales. 
La formación artística le proporcionó una base técnica para trabajar con diferentes medios, mientras que la música le ofreció una vía de expresión más pública y colectiva.

Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976)

En el año 2000, Scott y Seth consolidaron el proyecto musical que daría origen a The Avett Brothers, una formación que combina elementos del folk, el bluegrass, el rock alternativo y la tradición musical estadounidense. 
Scott participa como cantante, compositor e instrumentista, especialmente con el banjo, la guitarra y la armónica, entre otros instrumentos. 


El grupo alcanzó un reconocimiento creciente gracias a sus canciones de carácter autobiográfico, sus armonías vocales y unas letras que exploran el amor, la pérdida, las contradicciones personales y la búsqueda de sentido. Su proyección internacional contribuyó a situar a los hermanos Avett entre los nombres destacados del folk-rock estadounidense contemporáneo.




Scott Avett (USA,1976)

Paralelamente, Scott Avett ha desarrollado una obra pictórica personal, que durante muchos años mantuvo relativamente alejada de la atención pública. 
Su trabajo se caracteriza por el predominio de la figura humana, los retratos, las escenas cotidianas y las representaciones de personas de su entorno. 
La familia, la vida doméstica y los recuerdos ocupan un lugar central, pero sus cuadros no se limitan a la narración autobiográfica: a través de experiencias particulares, el artista aborda cuestiones universales como la vulnerabilidad, la fe, el sufrimiento, la intimidad y el paso del tiempo.



Su lenguaje visual combina pintura, dibujo y técnicas de grabado, entre ellas la serigrafía y la xilografía. En sus composiciones conviven una figuración reconocible, una notable intensidad psicológica y una utilización expresiva del color y de la materia pictórica. Algunos de sus retratos poseen una franqueza casi incómoda: los rostros y los cuerpos no buscan necesariamente idealizar a sus modelos, sino transmitir la complejidad de la experiencia humana. La vida en el campo de Carolina del Norte, sus relaciones personales y las impresiones recogidas durante sus giras musicales constituyen fuentes fundamentales de inspiración.



Un acontecimiento decisivo en su trayectoria fue la exposición Scott Avett: INVISIBLE, inaugurada en octubre de 2019 en el North Carolina Museum of Art, en Raleigh. 
La muestra reunió obras realizadas a lo largo de aproximadamente dos décadas y permitió descubrir una producción que hasta entonces había permanecido en buena medida al margen de su fama musical. Pinturas, grabados y objetos escultóricos mostraron la amplitud de sus intereses artísticos.
  La exposición estuvo acompañada por un libro monográfico del mismo título, que examinaba las relaciones entre su trabajo visual y su evolución como compositor. 
En 2022, una nueva presentación museística, Scott Avett: After the Fact, tuvo lugar en el Greenville Museum of Art, en Carolina del Norte.



La relación entre ambas disciplinas constituye uno de los aspectos más interesantes de su personalidad. Aunque la música exige una comunicación directa con el público y se desarrolla habitualmente en colaboración con otros intérpretes, la pintura le proporciona un espacio de investigación más íntimo, en el que puede trabajar sin las mismas expectativas externas. 
. Su obra demuestra que la expresión artística puede adoptar formas diferentes sin perder una misma raíz emocional.




Scott Avett vive y trabaja en Carolina del Norte, donde continúa compaginando su actividad como artista visual con su carrera musical. 
Su trayectoria invita a superar la separación convencional entre las distintas artes y a entender la pintura y la música como lenguajes complementarios. 
 Su figura representa así una modalidad contemporánea de artista polifacético, capaz de transitar entre la cultura popular y las artes plásticas sin renunciar a la autenticidad de su mirada.

Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976).


Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976).

Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976).

Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976).

Pintores de hoy (262): Scott Avett (USA,1976).







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