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viernes, 3 de abril de 2020

Pintores de hoy (166): Mary Ellen Johnson (USA, 1967).

La pintora norteamericana (New Jersey) Mary Ellen Johnson es una muy buena representante del estilo hiperrealista (poco valorado por algunos críticos y sumamente aplaudido por el público en general)
Sus obras, centradas en el "retrato" de alimentos, constituyen una verdadera incitación a la gula. Verlas implica, en la mayoría de las ocasiones, empezar a salivar y desear encontrar una pastelería.
La asombrosa meticulosidad de la que hace gala esta pintora, dota a sus obras de una sensación visual muy cercana a la tridimensional. Además, resulta portentoso su dominio de la luz y su asombrosa capacidad para reproducir texturas. Lo dicho, ver sus obras, es engañar a los sentidos y salivar ante un estímulo que, para bien o para mal, no podremos degustar más que con los ojos. ¡Pavlov, se frotaría las manos!






























Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

miércoles, 1 de abril de 2020

Lugares (52): Tour por Gran Bretaña. Edimburgo.(1)

Edimburgo es, tal y como comenté en mi post anterior, una ciudad gris. Pero eso no significa -para nada- que sea una ciudad trise o mediocre: Con gran cantidad de barrios de estilo medieval y georgiano, Edimburgo destila un "je ne sais quoi" que hace de la ciudad una de las capitales más bellas e interesantes de Europa.
Ademas, para los amantes de la cultura, tiene el incentivo de acoger todos los años su famoso Festival . En él, durante tres semanas al final del verano (del 7 al 31 de agosto), se realizan todo tipo de eventos culturales, tanto de producciones clásicas como de vanguardia y, además, se implica de lleno toda la ciudad.
https://www.edinburgh.gov.uk/
https://edinburgh.org/
https://www.edimburgo.es/festival-de-edimburgo/
Edimburgo se divide en dos zonas monumentales, separadas por Princess Street, que es una de las calles principales y más concurridas de la ciudad gracias a que en ella y en sus alrededores se concentran gran cantidad de comercios.
Lo que se podría denominar como Casco Viejo o Antiguo se encuentra situado entre el Castillo y el palacio de Holyrood, con la Royal Mile como calle principal y vertebradora.
La parte más moderna se sitúa más al norte y se desarrolló después de 1767, gracias a la expansión económica y al auge comercial que impulsó a la ciudad, en un lógico ensanche, más allá de los límites configurados por las viejas murallas medievales.
Este monumento, ciertamente oscuro y de un pseudo-gótico cuestionable, está dedicado a la memoria de Sir Walter Scott (Scott Monument).
A la muerte en 1832 del gran novelista, se convocó un concurso para erigir un monumento conmemorativo en su recuerdo. Curiosamente, el premio lo ganó George Meikle Kemp, que no era ni escultor ni arquitecto, pero -por lo que parece- si un  buen dibujante técnico y un más que aceptable profesional de la ebanistería. Para evitar ser descalificado por falta de cualificación al no ser arquitecto, el mozo se presentó al concurso con el seudónimo de John Morbo, y como el proyecto gustó mucho al jurado y al público del momento -dado a pomposidades, por lo visto-, obtuvo el premio y el contrato para su construcción. Esta comenzó en 1841 y se terminó cuatro años más tarde, inaugurándose el monumento oficialmente el 15 de agosto de 1845.
La estatua de mármol blanco que se encuentra en su interior y que representa a Scott con su perro, fue realizada por John Steell.
Lamentablemente, George M. Kemp no pudo asistir a la inauguración de su obra porque, aunque parezca de película, un poco antes de la misma, cayó por la densa niebla al Union Canal y se ahogó.




El Castillo de Edimburgo se yergue sobre una roca de granito que generó un volcán apagado hace muchos siglos. Desde él se divisa toda la ciudad. Su estilo ecléctico, en el que se mezclan construcciones de diversos siglos, refleja muy bien los diversos usos que ha recibido: primero como fortaleza,  luego como palacio real y, finalmente, como cuartel e incluso como prisión.
La fortaleza primitiva que dio origen al castillo se cree que fue mandada construir por Edwin, el sexto rey de Northumbria. Hasta que se produjo la unión de las dos coronas -inglesa y escocesa- en 1603 el castillo fue residencia real (al morir Isabel I, el hijo de María de Escocia, Jacobo VI de Escocia, pasó a convertirse en el rey de ambos países, con el nombre de Jacobo I, quedando unidas de esta manera las dos coronas) .
Tres de los lados del castillo están perfectamente protegidos por acantilados bastante escarpados que dificultarían cualquier acceso, al menos en tiempos pasados. Solo se podía -y se puede- llegar al castillo por el lado oriental y a través de una calle de pronunciada pendiente (la calle Castle Rock, al final de la Royal Mile).
El hoy monumento es un importante foco de atracción turística (probablemente sea el monumento más visitado de Escocia) y es gestionado por un organismo especializado, el Historic Scotland (agencia fundada en 1991).
https://www.historicenvironment.scot/
En el momento de la visita -agosto- ya estaban preparadas algunas gradas para espectadores del Festival en la explanada del castillo.
¡Imprescindible un gaitero escocés para ponerse en situación!
Entrada al castillo.
La ciudad a los pies de la fortaleza.




Panorámica de los alrededores del castillo desde uno de sus torreones.

Torre del reloj.
El Scottish National War Memorial, es el edificio de la izquierda de la foto -que parece una iglesia, pero que no lo es- y que se encuentra situado en la plaza de la Corona del castillo.
Cuando éste se construyó en la Edad Media, ciertamente había en ese lugar una iglesia, la de Santa María, pero hacia 1530 el castillo se amplió y la iglesia pasó a convertirse en un almacén de municiones, una especie de arsenal. Unos dos siglos después fue demolido y en ese espacio se construyeron unos barracones. Fue en 1923 cuando se decidió edificar allí un Monumento a los Caídos de escocia en la Primera Guerra Mundial. Terribilidades de la historia, el tiempo hizo que se tuviese que ampliar el memorial a los caídos en las segunda guerra mundial y en otros conflictos bélicos.
https://www.snwm.org/
https://www.snwm.org/gallery/




https://www.tmsa.scot/
Texto y fotos: Javier Nebot.