martes, 12 de mayo de 2026

Personalidades (012): Janet Riesenfeld (1918-1998).

Janet Riesenfeld (1918-1998).

Janet Riesenfeld (1918–1998): de bailarina cosmopolita a dama del guion en el cine mexicano.

La figura de Janet Riesenfeld, conocida también como Janet Alcoriza o bajo el seudónimo de Raquel Rojas, ocupa un lugar muy singular dentro de la historia del cine del siglo XX. 

Su trayectoria, realmente muy novelesca, combina desplazamientos geográficos, reinvenciones profesionales y una asombrosa capacidad de adaptación a contextos culturales muy distintos. 

Nacida el 4 de junio de 1918 en Viena (según algunas fuentes en Nueva York ese mismo año) y fallecida en Cuernavaca, México, en 1998, su vida recorre Europa, Estados Unidos y México, y su obra se inscribe de manera decisiva en la edad de oro del cine mexicano.

Riesenfeld creció en el seno de una familia profundamente vinculada a la música. Su padre, el compositor austro-estadounidense Hugo Riesenfeld, fue una figura relevante en la transición del cine mudo al sonoro, lo que situó a Janet desde muy temprano en un entorno artístico y cinematográfico de alto nivel.

Fue educada entre Europa y Estados Unidos durante el periodo de entreguerras, recibiendo formación en música, danza y cultura escénica. Esta educación cosmopolita le permitió adquirir una notable competencia lingüística y una sensibilidad estética que más tarde le resultaría fundamental en su trabajo como guionista.

Desde muy joven se inclinó hacia la danza, especialmente el flamenco, lo que ya revela un rasgo bastante característico de su personalidad: se sentiría siempre atraída por culturas distintas a la propia y la capacidad de apropiación creativa de lenguajes ajenos.

Janet Alcoriza - Wikipedia

Uno de los episodios más determinantes de su vida fue su estancia en España en 1936, cuando llegó con una compañía de danza vinculada a La Argentinita. Su llegada coincidió con el estallido de la Guerra Civil, lo que transformó radicalmente su experiencia.

En Madrid vivió de primera mano la violencia, la incertidumbre y las tensiones ideológicas del conflicto. Fue testigo de bombardeos, detenciones y ejecuciones, y esta vivencia directa de la historia marcaría profundamente su sensibilidad narrativa.

Tras abandonar España, plasmó esta experiencia en el libro Bailarina en Madrid (1938), una obra autobiográfica que revela rasgos propios de su estilo como escritora: fluidez narrativa, construcción de escenas, atención a los personajes y una mirada más emocional que doctrinal. Este texto no solo constituye un testimonio histórico, sino también el primer indicio claro de su vocación como narradora.

Janet Riesenfeld (1918-1998).

Literatura | Presentación de Bailarina en Madrid, de Janet Riesenfeld - Fundación Casa de México en España

Riesenfeld, Janet - Editorial Renacimiento

Janet Riesenfeld, una bailaora ‘guirojonda’ bajo las bombas - Revista ExpoFlamenco

Después de su regreso a Estados Unidos, Riesenfeld se trasladó a México, donde desarrolló la etapa más importante de su carrera. Allí continuó inicialmente como bailarina y actriz, participando en varias películas desde finales de los años treinta.

En 1945 contrajo matrimonio con el cineasta español exiliado Luis Alcoriza, figura clave en su evolución profesional. A partir de ese momento, ambos iniciaron una fructífera colaboración como guionistas, que marcaría buena parte del cine mexicano de las décadas siguientes.

Luis Alcoriza - Director de cine

Luis Alcoriza - IMDb

Su transición hacia la escritura cinematográfica se produjo en la década de 1940. Su primer trabajo relevante como guionista data de 1944, y en pocos años consolidó un estilo propio dentro de la industria.

A lo largo de su carrera participó en la escritura de más de 80 guiones y algunas fuentes elevan la cifra hasta cerca de 90, lo que la convierte en una de las guionistas más prolíficas del cine mexicano.


Uno de los aspectos más relevantes de su trayectoria es su vinculación con el director Luis Buñuel, con quien colaboró en varias películas.

Entre las obras relacionadas con este entorno destacan títulos como El gran calavera (1949) o La hija del engaño (1951), que muestran su capacidad para adaptarse a diferentes registros narrativos.

Además, su círculo intelectual incluyó figuras como Gabriel García Márquez, lo que evidencia su integración en un ambiente cultural de gran densidad creativa

https://moreliafilmfest.com/raquel-rojas-janet-riesenfeld-o-janet-alcoriza-actriz-y-guionista


Podríamos decir que la escritura de Janet Riesenfeld se caracteriza por una notable versatilidad genérica. Aunque cultivó el drama, su mayor éxito se produjo en la comedia, donde desarrolló un estilo ágil, directo y eficaz.

Entre sus obras más representativas se encuentran: El siete machos (1950), 

La isla de las mujeres (1952), 

El inocente (1955) 

El esqueleto de la señora Morales (1959).

Janet Alcoriza - FilmAffinity

Janet Alcoriza - FilmAffinity

Estas películas reflejan varias constantes de su escritura: -Claridad estructural, tramas bien construidas y accesibles; -Eficacia narrativa: economía de medios y ritmo sostenido, -Hibridación de ambientes: combinación de lo rural y lo urbano; -Construcción de personajes populares: cercanos al espectador medio.

Su trabajo contribuyó a consolidar ciertos modelos narrativos del cine mexicano clásico, especialmente en la comedia costumbrista.


A pesar de su importancia, la figura de Riesenfeld ha quedado en ocasiones eclipsada por la de su marido o por los directores con los que colaboró. Sin embargo, su papel fue esencial dentro del engranaje industrial del cine mexicano.

Fue miembro destacado de la Sociedad General de Escritores de México y participó en iniciativas relacionadas con la legislación cinematográfica en los años sesenta, lo que indica también su implicación institucional en el medio.

Su carrera se prolongó durante varias décadas, desde mediados de los años cuarenta hasta finales de los ochenta, lo que demuestra una notable capacidad de adaptación a los cambios de la industria.

Janet Riesenfeld falleció en 1998 en México, país donde desarrolló la mayor parte de su carrera.

Su legado permanece vinculado a la historia del cine mexicano, donde figura como una de las guionistas más prolíficas y eficaces de su periodo clásico. Aunque su nombre no siempre aparece en primer plano, su contribución resulta fundamental para entender el funcionamiento interno de aquella industria y la construcción de sus relatos más populares


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viernes, 8 de mayo de 2026

Recordando la Historia (10): 1869. El ferrocarril une, en USA, el Atlántico y el Pacífico.

El 10 de mayo de 1869, en Promontory Point, Utah, se unen las vías del ferrocarril Union Pacific y las del Central Pacific con un simbólico clavo de oro.


A partir de ese momento, y después de haber superado infinidad de dificultades (y de haber generado otras muchas durante su construcción) las ciudades norteamericanas del Este (New York, Filadelfia, Baltimore, Boston etc.) y las del Oeste (Los Ángeles, San Francisco, San Diego etc.) quedaron por comunicadas por ferrocarril.


"Autorizado por la ley del Ferrocarril del Pacífico de 1862 y apoyado con fuerza por el gobierno federal, fue la culminación de un movimiento a lo largo de décadas para construir esta línea y fue uno de los mayores logros de la presidencia de Abraham Lincoln, completado cuatro años después de su muerte. La construcción del ferrocarril requirió hazañas enormes de ingeniería y trabajo para cruzar llanuras y altas montañas por parte de las compañías ferroviarias Union Pacific y Central Pacific, las dos empresas que construyeron la línea hacia el oeste y hacia el este respectivamente".


"La construcción del ferrocarril fue motivada en parte para interconectar la Unión durante la guerra civil estadounidense. Esto aceleró considerablemente la población del Oeste por colonos blancos, mientras que contribuyó a la decadencia de los indios en estas regiones".


El acontecimiento -que realmente lo fue y se vivió como tal- fue celebrado de manera muy entusiasta en todos los estados de la Unión.

En el Central Park neoyorkino gran cantidad de cañones dispararon salvas en honor de tal logro.
En Chicago se celebró un gran desfile en el que participaron mas de tres mil personas y mil seiscientos caballos.


"Poco después de la inauguración del ferrocarril transcontinental, nuevas líneas ferroviarias conectaron Ogden con Salt Lake City. Desde allí, las líneas conectaban Salt Lake City con zonas mineras como Alta y Park City. La minería se convirtió en una industria importante para el estado, ya que los ferrocarriles permitían transportar los minerales hacia mercados lejanos. La creación de líneas ferroviarias que llegaban a lugares como Price, Helper y Castle Gate contribuyó al crecimiento de los distritos mineros de Utah. Además, existían muchos otros empleos vinculados al ferrocarril. Se necesitaban muchos trabajadores para reparar las vías, organizar el equipaje y ayudar a los pasajeros"






El primer servicio regular de trenes que se estableció después de la exitosa unión fue el que conectó las ciudades de Boston, en el estado de Massachussets, y Oakland, en el estado de California.

Con el tren la colonización del Oeste fue un hecho totalmente irreversible.

Paulatinamente, el gobierno estadounidense agrupó en reservas a diversas tribus indias.
Como no podía ser menos, estos traslados se realizaron en muchas ocasiones por la fuerza.
La expulsion de los indios de sus territorios los alejó de las zonas más fructíferas de oeste que quedaron en manos de miles de colonos de raza blanca. El confinamiento en pequeñas reservas acabaría destruyendo con el paso de los años las estructuras tradicionales y las pautas de conducta tribales con consecuencias desastrosas para ellos.




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miércoles, 6 de mayo de 2026

Clásicos NO populares (16): Cipriani Potter (1792-1871).

La vida de Cipriani Potter, pianista, compositor y pedagogo británico, atravesó un momento decisivo: el tránsito entre el clasicismo tardío y el primer romanticismo en Inglaterra. 

Su nombre hoy relativamente discreto -como todos los de esta sección-  fue, sin embargo, central en la configuración de la cultura musical londinense de su tiempo.


Philip Cipriani Hambly Potter nació en Londres el 3 de octubre de 1792, en el seno de una familia de tradición artística. Su padre era profesor de piano y su entorno familiar, como era lógico y habitual,  favoreció desde muy temprano una formación musical sólida. En una Inglaterra que aún dependía culturalmente del continente, especialmente de Viena y París, el joven Potter creció con la conciencia de que la excelencia musical exigía mirar más allá de las islas. 
 Pronto demostró tener un talento más que notable como pianista y eso le permitió iniciar una carrera temprana como intérprete. Sin embargo, su ambición iba más allá del virtuosismo: aspiraba a convertirse en un compositor de pleno derecho, en un país donde esa figura todavía no tenía un perfil consolidado.


Symphony No.3 in C-minor (1826)

Como tantos músicos de su generación, Potter comprendió que el verdadero centro de gravedad musical se encontraba en Europa continental. En 1817 emprendió un viaje a Viena. Alli entró en contacto con la obra -y probablemente con la figura- de Ludwig van Beethoven. 
 Aquel contacto resultó determinante. 
Potter absorbió profundamente el lenguaje beethoveniano: la arquitectura formal, la tensión dramática, el desarrollo temático. 
No fue un innovador radical, pero sí un intérprete fiel y lúcido de ese legado, que trasladaría al contexto británico. A su regreso a Londres, se convirtió en uno de los principales difusores de Beethoven en Inglaterra, tanto como pianista como desde su labor pedagógica. 


En 1822, Potter fue nombrado profesor en la recién fundada Royal Academy of Music, institución clave en la profesionalización de la música en Inglaterra. 
Más tarde llegaría a ser su director (1832–1859), desempeñando un papel fundamental en la formación de varias generaciones de músicos británicos. 
 Su labor allí fue doble: Pedagógica, introduciendo estándares continentales en la enseñanza.  Cultural, consolidando un repertorio serio, centrado en los grandes clásicos vieneses. 
 En este sentido, Potter fue menos un revolucionario que un constructor institucional, una figura esencial para entender cómo Inglaterra empezó a desarrollar una vida musical autónoma y sólida.

Como compositor, Potter se movió dentro de los modelos heredados de Haydn, Mozart y Beethoven. 
Su música destaca por su claridad formal, su equilibrio estructural y una elegancia melódica que evita los excesos románticos. 
 Cultivó especialmente la música instrumental: conciertos para piano, sinfonías y obras de cámara. Aunque su producción no alcanzó la fama internacional de sus modelos, sí constituye un testimonio valioso del proceso de asimilación del clasicismo en Inglaterra. 

Entre sus obras fundamentales podemos destacar:

Sinfonía en sol menor (n.º 6). Considerada una de sus obras sinfónicas más logradas, muestra en ella una clara influencia de Beethoven tanto en el tratamiento dramático como en el desarrollo temático. 


 Sinfonía en do menor (n.º 7). De carácter más sombrío, evidencia una mayor ambición expresiva y una densidad estructural notable dentro de su producción. 

 Sinfonía en mi bemol mayor (n.º 10). Una de sus últimas sinfonías, donde se aprecia una síntesis madura entre claridad clásica y cierta amplitud romántica. 


 Concierto para piano n.º 2 en mi bemol mayor. Obra brillante y elegante, pensada para el lucimiento del intérprete, pero sin caer en el virtuosismo vacío. 


Potter: Piano Concerto No. 2 in D Minor: II. Andante con moto

 Concierto para piano n.º 3 en re mayor. Más desarrollado estructuralmente, muestra una mayor integración entre solista y orquesta. 




 Concierto para piano n.º 4. 





Cipriani Potter falleció en Londres el 26 de septiembre de 1871
Para entonces, su figura ya había quedado parcialmente eclipsada por nuevas corrientes musicales y por la emergencia de compositores más audaces.
 Sin embargo, su importancia histórica es indiscutible: Fue un puente entre Beethoven y la Inglaterra musical; un pedagogo decisivo en la institucionalización musical británica y un compositor representativo de la recepción del clasicismo en el siglo XIX.  
En un panorama donde Inglaterra buscaba su voz propia, Potter actuó como mediador cultural, alguien que no rompió moldes, pero que permitió que otros pudieran hacerlo




Desde una perspectiva más amplia, la figura de Cipriani Potter encarna un tipo de creador característico del siglo XIX: no el genio aislado, sino el transmisor de una tradición. Su obra no pretende reinventar el lenguaje musical, sino consolidarlo en un nuevo contexto geográfico y cultural.

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sábado, 2 de mayo de 2026

Lugares (105): Rávena. San Vitale. (Italia)

 Hay lugares cuya impresión no se desgasta con los años, sino que se condensa

La Basílica de San Vitale es, para mí, uno de ellos. Ocho años después de nuestra visita, en un ya lejano julio del 2018, lo que permanece en mi cabeza no es tanto un recuerdo detallado y preciso (¡la edad y la carcoma de la memoria se empiezan a notar!), como una sensación casi física: la de haber entrado en un espacio donde la materia -luz, sombra, color, textura- parecía obedecer a otro tipo de leyes.

Rávena en sí misma ya plantea, desde mi punto de vista, una gran paradoja. No es una capital monumental al uso. De hecho sus calles, su escala, e incluso la apariencia exterior de muchos de sus edificios, no anticipan lo que se puede encontrar en su interior. Sin embargo, fue en el siglo VI uno de los centros neurálgicos del Mediterráneo: capital imperial, luego ostrogoda, y finalmente enclave del Imperio bizantino en Italia. Esa condición liminar explica que allí se conserven algunos de los conjuntos de mosaico más extraordinarios del mundo antiguo tardío.

San Vitale es, quizá, el más desconcertante.




Quien llega a San Vitale entiendo que, generalmente, ya sabe de antemano lo que espera encontrar de puertas adentro, pero aún así no deja de sorprender. El edificio, de planta octogonal y ladrillo sobrio, no anuncia lo que guarda. No hay, desde luego, una monumentalidad clásica que prepare la mirada. Más bien al contrario: el acceso parece casi contenido, como si la iglesia quisiera pasar como desapercibida.

Ese contraste forma parte de la experiencia. Al cruzar el umbral, la percepción cambia de inmediato: el espacio se eleva, se abre, y sobre todo se vuelve, de alguna forma, inmaterial.

Recuerdo en ese interior una iluminación bastante tenue. Entiendo que, en parte, se trata de una decisión museística moderna para preservar los mosaicos, pero han logrado con ello, también, prolongar, en cierto modo, la atmósfera original. La luz no inunda: se filtra y rebota. Y es en ese semi-penumbra donde el oro y el resto de los colores de los miles y miles de teselas comienza a absorber la atención e los visitantes.


Rememorar la visita es tomar conciencia de la profunda sensación de asombro al entrar en este templo y eso a pesar de que ya habíamos visitado anteriormente San Apolinar el Nuevo y el Mausoleo de Gala Placidia (lugares sin duda igualmente sorprendentes y de los que ya he tenido oportunidad de hablar en entradas anteriores de este blog). 

Ocio Inteligente: para vivir mejor: Lugares (103): Rávena. San Apolinar Nuevo

Ocio Inteligente: para vivir mejor: Lugares (104): Mausoleo de Gala Placidia. Rávena.

Los mosaicos de San Vitale no se ofrecen al espectador de manera inmediata; requieren unos segundos de adaptación visual. Pero cuando el ojo se acostumbra, la escena se despliega, realmente, con una intensidad inesperada: No es solo el color, aunque ese despliegue de verdes, azules y dorados sigue resultando sorprendente, sino la increíble calidad de las imágenes: figuras nítidas, frontales, hieráticas, como si no pertenecieran al mismo orden de realidad que de el que las observa.



Justiniano y Teodora: presencia sin tiempo

Entre todos los conjuntos, destacan inevitablemente los paneles del emperador Justiniano y los de la emperatriz Teodora (de fama controvertida). Son, probablemente, las imágenes más icónicas del arte bizantino occidental.

Justiniano aparece rodeado de clérigos y soldados, sosteniendo la patena. Teodora, con un cortejo quizás más refinado, porta el cáliz en un espacio que sugiere arquitectura palaciega.

Ambos están representados sin profundidad real, suspendidos en un fondo potentemente dorado que anula cualquier referencia espacial concreta. No son retratos en sentido moderno: se trata, más bien, de afirmaciones visuales de poder y sacralidad.

Durante siglos, también hoy claro, estos mosaicos nos retrotraído a un mundo totalmente desaparecido -el Imperio bizantino-, pero no solo como una mera reconstrucción histórica, sino como una fascinante presencia de imágenes que siguen conservan una magia portentosa.



Uno de los aspectos más difíciles de explicar -y también más fáciles de sentir- en San Vitale es la forma en que el espacio parece desmaterializarseNo hay ninguna perspectiva naturalista; las figuras parecen no proyectar ningún peso;  los fondos dorados eliminan la idea de un lugar preciso...

Esto, que para algunos podría considerarse una limitación, no es una incapacidad técnica, sino una elección estética profunda: el objetivo no es tanto representar el mundo visible, como tuvimos oportunidad de reseñar en la entrada del Mausoleo de Gala Placidia, como sugerir una realidad transfigurada, etérea, fuera del tiempo.

No estamos mirando solo escenas, estamos entrando en una lógica distinta de percepción.