Un romántico excéntrico entre la periferia y la
modernidad.
En la historia de la música europea del siglo XIX
hay figuras que parecen avanzar en silencio, fuera de los grandes focos
culturales de Viena, París o Leipzig, pero cuya obra -vista con cierta perspectiva- resulta sorprendentemente innovadora. De Franz Adolf Berwald podemos decir que pertenece a esta
categoría: fue un compositor que vivió entre el reconocimiento ocasional y la
incomprensión casi constante, y cuya verdadera estatura no comenzó a apreciarse
hasta bastantes décadas después de su muerte.

BERWALD – HISTORIA DE LA SINFONIA
Berwald nació en Estocolmo el 23 de julio de 1796 en
el seno de una familia de músicos de origen alemán. Su padre era violinista de
la Ópera Real, lo que situó al joven Franz desde muy temprano dentro de un
ambiente profesional exigente y práctico.
Como tantos músicos de su tiempo, su formación no fue
académica en el sentido moderno, sino esencialmente artesanal: aprendió el
violín con su padre y pronto ingresó en la orquesta de la corte. A los quince o
dieciséis años ya formaba parte de la Capilla Real y de la orquesta operística,
lo que le proporcionó una experiencia directa del repertorio europeo
contemporáneo. Sin embargo, su formación como compositor fue en gran
medida autodidacta y desde muy joven mostró una inclinación hacia la invención
formal y la experimentación, rasgos que marcarían toda su producción.
Durante la década de 1810 y principios de 1820,
Berwald comenzó a componer y a buscar reconocimiento en su país. Publicó
incluso una revista musical -Musikalisk journal- en la que incluía piezas
propias junto a obras de otros autores. Pero sus primeros pasos como compositor fueron poco
alentadores. El estreno de su Concierto para violín en 1821 terminó en
fracaso, con reacciones burlonas por parte del público.
Franz Berwald – Violin Concerto
Este episodio no fue aislado. La Suecia de la época
carecía de una infraestructura musical comparable a la de los centros europeos,
y el público no estaba preparado para una música que, sin ser radicalmente
revolucionaria, sí presentaba giros formales inesperados y una personalidad
poco convencional.
Tras la muerte de su padre en 1825, la situación
económica familiar se agravó, empujando a Berwald a buscar oportunidades de supervivencia fuera
de su país.
Gracias a una beca real, Berwald se trasladó a Berlín,
uno de los centros culturales más dinámicos de Europa. Allí intentó abrirse
camino como compositor de ópera, pero sin éxito. Ante la falta de ingresos, tomó una decisión
sorprendente: se dedicó a la ortopedia y la fisioterapia, llegando a
fundar una clínica que, por lo que parece, funcionó bien y tuvo notable éxito económico.
Este episodio, aparentemente anecdótico, nos revela características de su carácter: hombre práctico, independiente y poco dispuesto a someter su
creatividad a las exigencias del mercado musical. Durante estos años, lógicamente, su
actividad compositiva se redujo considerablemente.

El verdadero Berwald compositor reaparece en la década
de 1840, tras su traslado a Viena. Allí, en contacto con el ambiente romántico
centroeuropeo, compone en pocos años sus obras más importantes, especialmente
sus cuatro sinfonías.
Estas sinfonías —Sérieuse, Capricieuse, Singulière
y Naïve— constituyen el núcleo de su legado.
Su música, aunque influida por autores como
Mendelssohn o Weber, se distingue por una lógica interna poco convencional. Los
desarrollos no siguen siempre los esquemas previsibles, pero mantienen una
coherencia sorprendente. Paradójicamente, solo una de estas sinfonías fue
interpretada en vida del compositor.
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": I. Allegro con energia
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": II. Adagio maestoso
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": III. Stretto
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": IV. Finale. Adagio - Allegro molto
Franz Berwald - Symphony No.2 in D-major "Sinfonie capricieuse" (1842)
Symphony No. 3 in C Major, "Sinfonie singuliere": I. Allegro fuocosoFranz Berwald (1796 -1868) : Sinfonie Singuliére (Symphony Nº3) in C major (1845)
Franz Berwald (1796 -1868) : Sinfonie naïve (Symphony Nº4) (1845)
Franz Berwald - Symphony No.4 in E-flat major "Sinfonie naïve" (1845)
Regreso a Suecia: incomprensión y
trabajos ajenos a la música
En 1849 Berwald regresó a Suecia esperando consolidar
su carrera. Pero la realidad fue desalentadora: su música seguía siendo
incomprendida y, en ocasiones, abiertamente criticada por la prensa.
Para subsistir, tuvo que dedicarse a actividades
completamente alejadas del arte, como la dirección de un aserradero y
posteriormente de una fábrica de vidrio. Este contraste entre el creador innovador y el
empresario práctico es una de las claves biográficas de Berwald. Su vida no
responde al modelo romántico del artista exclusivamente dedicado a su obra,
sino a una figura más compleja, obligada a negociar constantemente con la
realidad.
Herencia musical sueca - Franz Berwald

A partir de la década de 1860, su situación comenzó a
mejorar ligeramente. Su ópera Estrella de Soria fue representada con
cierto éxito en Estocolmo en 1862.
Franz Berwald – Ouverture from "Estrella de Soria"
Franz Berwald - Estrella de Soria - Ouverture
En 1866 recibió la Orden de la Estrella Polar, y poco
después fue nombrado profesor de composición, aunque de forma tardía y casi
simbólica.
Murió en Estocolmo el 3 de abril de 1868,
prácticamente sin haber visto consolidado su prestigio.
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Como ocurre con otros compositores “periféricos”, el
reconocimiento de Berwald fue póstumo. A comienzos del siglo XX, músicos suecos
como Wilhelm Stenhammar impulsaron la recuperación de su obra.
En la actualidad se le considera: El compositor
sueco más importante del siglo XIX y un precursor
del sinfonismo escandinavo.
Su música destaca por una cualidad difícil de definir:
una mezcla de claridad clásica y originalidad estructural que la hace, después de escucharla con atención, reconocible.
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Franz Berwald - Fantasia on 2 Swedish Folk Melodies
Franz Berwald - Piano Trio No.1 in E-Flat Major
Franz Berwald - Piano Trio No.3 in D Minor
Franz Berwald Konzertstück for Bassoon and Orchestra.__Bassoon Sung kwon You.
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