La canción ganadora del Oscar en 1947, "Zip-a-dee-doo-dah", fue compuesta por Allie Wrubel (1905-1973) con letra de Ray Gilbert (1912-1976).
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Actividades culturales que para mí otorgan al ocio un plus de interés. Arte, música, cine, fotografía…también algunos artículos y reflexiones. Todo ello con un particular afán de contribuir a la difusión cultural en todos los ámbitos. Una de las secciones, "La obra provocadora", es para adultos.
La canción ganadora del Oscar en 1947, "Zip-a-dee-doo-dah", fue compuesta por Allie Wrubel (1905-1973) con letra de Ray Gilbert (1912-1976).
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Un romántico excéntrico entre la periferia y la modernidad.
BERWALD – HISTORIA DE LA SINFONIA
Berwald nació en Estocolmo el 23 de julio de 1796 en
el seno de una familia de músicos de origen alemán. Su padre era violinista de
la Ópera Real, lo que situó al joven Franz desde muy temprano dentro de un
ambiente profesional exigente y práctico.
Como tantos músicos de su tiempo, su formación no fue académica en el sentido moderno, sino esencialmente artesanal: aprendió el violín con su padre y pronto ingresó en la orquesta de la corte. A los quince o dieciséis años ya formaba parte de la Capilla Real y de la orquesta operística, lo que le proporcionó una experiencia directa del repertorio europeo contemporáneo. Sin embargo, su formación como compositor fue en gran medida autodidacta y desde muy joven mostró una inclinación hacia la invención formal y la experimentación, rasgos que marcarían toda su producción.
Durante la década de 1810 y principios de 1820, Berwald comenzó a componer y a buscar reconocimiento en su país. Publicó incluso una revista musical -Musikalisk journal- en la que incluía piezas propias junto a obras de otros autores. Pero sus primeros pasos como compositor fueron poco alentadores. El estreno de su Concierto para violín en 1821 terminó en fracaso, con reacciones burlonas por parte del público.
Franz Berwald – Violin Concerto
Tras la muerte de su padre en 1825, la situación
económica familiar se agravó, empujando a Berwald a buscar oportunidades de supervivencia fuera
de su país.
Gracias a una beca real, Berwald se trasladó a Berlín, uno de los centros culturales más dinámicos de Europa. Allí intentó abrirse camino como compositor de ópera, pero sin éxito. Ante la falta de ingresos, tomó una decisión sorprendente: se dedicó a la ortopedia y la fisioterapia, llegando a fundar una clínica que, por lo que parece, funcionó bien y tuvo notable éxito económico.
Este episodio, aparentemente anecdótico, nos revela características de su carácter: hombre práctico, independiente y poco dispuesto a someter su creatividad a las exigencias del mercado musical. Durante estos años, lógicamente, su actividad compositiva se redujo considerablemente.
El verdadero Berwald compositor reaparece en la década
de 1840, tras su traslado a Viena. Allí, en contacto con el ambiente romántico
centroeuropeo, compone en pocos años sus obras más importantes, especialmente
sus cuatro sinfonías.
Estas sinfonías —Sérieuse, Capricieuse, Singulière y Naïve— constituyen el núcleo de su legado.
Su música, aunque influida por autores como Mendelssohn o Weber, se distingue por una lógica interna poco convencional. Los desarrollos no siguen siempre los esquemas previsibles, pero mantienen una coherencia sorprendente. Paradójicamente, solo una de estas sinfonías fue interpretada en vida del compositor.
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": I. Allegro con energia
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": II. Adagio maestoso
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": III. Stretto
Berwald: Symphony No. 1 in G Minor "Sinfonie sérieuse": IV. Finale. Adagio - Allegro molto
Franz Berwald - Symphony No.2 in D-major "Sinfonie capricieuse" (1842)
Symphony No. 3 in C Major, "Sinfonie singuliere": I. Allegro fuocosoFranz Berwald (1796 -1868) : Sinfonie Singuliére (Symphony Nº3) in C major (1845)
Franz Berwald (1796 -1868) : Sinfonie naïve (Symphony Nº4) (1845)
Franz Berwald - Symphony No.4 in E-flat major "Sinfonie naïve" (1845)
Regreso a Suecia: incomprensión y
trabajos ajenos a la música
En 1849 Berwald regresó a Suecia esperando consolidar
su carrera. Pero la realidad fue desalentadora: su música seguía siendo
incomprendida y, en ocasiones, abiertamente criticada por la prensa.
Para subsistir, tuvo que dedicarse a actividades completamente alejadas del arte, como la dirección de un aserradero y posteriormente de una fábrica de vidrio. Este contraste entre el creador innovador y el empresario práctico es una de las claves biográficas de Berwald. Su vida no responde al modelo romántico del artista exclusivamente dedicado a su obra, sino a una figura más compleja, obligada a negociar constantemente con la realidad.
Herencia musical sueca - Franz Berwald
A partir de la década de 1860, su situación comenzó a
mejorar ligeramente. Su ópera Estrella de Soria fue representada con
cierto éxito en Estocolmo en 1862.
Franz Berwald – Ouverture from "Estrella de Soria"
Franz Berwald - Estrella de Soria - Ouverture
En 1866 recibió la Orden de la Estrella Polar, y poco
después fue nombrado profesor de composición, aunque de forma tardía y casi
simbólica.
Murió en Estocolmo el 3 de abril de 1868,
prácticamente sin haber visto consolidado su prestigio.
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Como ocurre con otros compositores “periféricos”, el
reconocimiento de Berwald fue póstumo. A comienzos del siglo XX, músicos suecos
como Wilhelm Stenhammar impulsaron la recuperación de su obra.
En la actualidad se le considera: El compositor sueco más importante del siglo XIX y un precursor del sinfonismo escandinavo.
Su música destaca por una cualidad difícil de definir:
una mezcla de claridad clásica y originalidad estructural que la hace, después de escucharla con atención, reconocible.
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Franz Berwald - Fantasia on 2 Swedish Folk Melodies
Franz Berwald - Piano Trio No.1 in E-Flat Major
Franz Berwald - Piano Trio No.3 in D Minor
Franz Berwald Konzertstück for Bassoon and Orchestra.__Bassoon Sung kwon You.
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Ocio Inteligente: para vivir mejor: Clásicos NO populares (12): Sergei E. Bortkiewicz (1877-1952).
Ocio Inteligente: para vivir mejor: Clásicos NO populares (13): Alfred Hill (Australia, 1869-1960)
Ocio Inteligente: para vivir mejor: Clásicos NO populares (14): Kurt Atterberg (Suecia, 1887-1974).
Oleg Osipoff nació en 1969 en Grodno (actual Bielorrusia), en el contexto tardo-soviético.
Su formación artística no fue lineal: tras realizar el
servicio militar, inició estudios en un instituto médico, que abandonó
para dedicarse plenamente al arte. Posteriormente ingresó en una academia de
artes, donde consolidó su formación técnica y teórica.
Durante este periodo desarrolló un interés activo por
la historia del arte, visitando exposiciones y estudiando tanto pintura como
escultura, lo que contribuyó a una evolución progresiva de su lenguaje
artístico.
Osipoff ha desarrollado su carrera principalmente en el ámbito postsoviético, estableciendo su actividad en Moscú, donde vive y trabaja. Su producción es relativamente contenida: el propio artista ha indicado que realiza entre cuatro y seis pinturas al año, lo que sugiere un proceso creativo lento y elaborado.
Sus obras se encuentran en colecciones privadas
internacionales, incluyendo Rusia, Estados Unidos, Francia, Alemania,
Israel y Suecia, lo que indica una circulación global aunque fuera de los
grandes circuitos institucionales.
En cuanto a su presencia expositiva, se documentan muestras en: Varsovia (1999), Miami (2007), Moscú (2009).
Su obra se caracteriza por: Composiciones complejas y narrativas, un uso de lenguaje alegórico y parabólico, escenas cargadas de significado psicológico y una construcción minuciosa y detallista.
El artista concibe cada cuadro como una historia abierta, susceptible de múltiples interpretaciones por parte del espectador.De hecho, el artista afirma que el espectador debe completar “casi la mitad” del sentido de la obra, lo que sitúa su pintura en una lógica claramente interpretativa y participativa.
Su imaginario combina: Arquitecturas irreales, figuras humanas teatralizadas, objetos simbólicos o anacrónicos, escenarios híbridos entre lo urbano, lo fantástico y lo mental
Todo ello articulado mediante una técnica al óleo muy precisa, que contrasta con la irracionalidad o ambigüedad del contenido.
En 1946 se llevó el Oscar a la mejor canción "On the Atchison, Topeka and Santa Fe", compuesta por Harry Warren (1893-1981), quien ya había recibido el Oscar a la mejor canción tanto en 1935 como en 1943 y el letrista Johnny Mercer (1909-1976).
Harry Warren - Wikipedia, la enciclopedia libre
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