Actividades culturales que para mí otorgan al ocio un plus de interés. Arte, música, cine, fotografía…también algunos artículos y reflexiones. Todo ello con un particular afán de contribuir a la difusión cultural en todos los ámbitos. Una de las secciones, "La obra provocadora", es para adultos.
sábado, 25 de diciembre de 2021
La obra maestra (12): "La adoración de los pastores" (Domenico Ghirlandaio-1485; Capilla Sassetti-S. Trinita-Florencia).
lunes, 17 de mayo de 2021
La obra maestra (11): La Madonna della Rondine. Carlo Crivelli (1430-.
Tengo debilidad por Carlo Crivelli. Sus obras, vistas en vivo y en directo, hipnotizan.
Carlo Crivelli — Google Arts & Culture
Crivelli, Carlo (1430-1495). » MCNBiografias.com
Este retablo fue pintado por Carlo Crivelli en 1491, para una capilla familiar en la iglesia franciscana de Matelica (Las Marcas, Italia). La Virgen aparece coronada como Reina de los Cielos. con el Niño Jesús en sus rodillas. Los santos de los lados reflejan las preocupaciones de los mecenas (la familia Otomí): uno es un eclesiástico, otro es un soldado. San Jerónimo era el patrón de los eruditos y teólogos, mientras que San Sebastián era el patrón de los soldados. La golondrina que da título al cuadro, símbolo de la resurrección de cristo, se posa en la parte superior del cuadro, sobre la cabeza de la Virgen.
File:Carlo Crivelli - Madonna della Rondine.jpg - Wikimedia Commons
jueves, 30 de enero de 2020
La obra maestra (10): Lady Agnew of Lochnaw. John Singer Sargent (1892)
https://www.nationalgalleries.org/art-and-artists/artists/john-singer-sargent
Nadie como el pintor americano John Singer Sargent (Florencia, 1856-Londres, 1925) para retratar el estilo y la elegancia de la Alta Sociedad y, especialmente, el de algunos de sus miembros..
Sargent cosechó innumerables éxitos y sus retratos fueron sumamente demandados.
https://historia-arte.com/artistas/john-singer-sargent
https://www.johnsingersargent.org/
https://www.nationalgalleries.org/art-and-artists/5396/lady-agnew-lochnaw-1864-1932
El retrato que nos ocupa preside una de las salas de la Galería Nacional de Escocia.
https://www.youtube.com/watch?v=zoB0lxnpGAY
https://www.youtube.com/watch?v=pe71sHWASqY
El retrato, como bien indica su titulo, corresponde a Gertrude Agnew (1865-1932 ), esposa de Sir Andrew Agnew, noveno baronet de Lochnaw.
Gertrude, de soltera Vernon, era hija de Gowran Vernon y nieta de Robert Vernon, primer barón de Lyveden. Se casó con Agnew en 1889. El retrato se le encargó a Sargent en 1892 y este lo acabó en el mismo año. Tuvo un gran éxito y dotó a su propietaria de una inesperada notoriedad y popularidad.
También influyó en la carrera del pintor pues, después de haber sido expuesto en 1893 en la Royal Academy de Londres, Sargent fue aceptado como artista asociado de la Academia (en enero de 1894).
Hay rumores de que, por dificultades económicas, la familia intentó vender la obra a los fideicomisarios de la Colección Frick en 1922, pero la oferta fue rechazada, finalmente, por Helen Clay Frick.
Lady Agnew murió en Londres, en 1932.
jueves, 26 de diciembre de 2019
La obra maestra (9): St. Bride. John Duncan (1913)
Esta obra, pintada por John Duncan en 1913, de estilo simbolista, se encuentra en la Galería Nacional de Escocia.
El estilo en el que está pintada ya no era -claramente- el imperante en el momento en que se pintó.
El cubismo y el expresionismo del Blue Rider marcaban, sin duda, la tónica artística de las vanguardias pero, con todo, se trata de un lienzo lleno de cierto encanto intemporal que no ha envejecido nada mal.
Duncan nació y se educó en Dundee. Abandonó la escuela a los catorce años para trabajar de ilustrador comercial. Estudió en Amberes con Charles Verlat y en Italia con diversos maestros.
Allí quedó impresionado por las cualidades espirituales de artistas como Fra Angélico o Botticelli.
Cuando regresó a Escocia siguió trabajando como ilustrador, sin embargo pronto decidió volcarse en crear su propio arte y en dar clases. Pasó muchos años (de 1925 a 1945) en el Edinburgh College Art, primero enseñando y luego como bibliotecario.
En sus obras resultan evidentes las influencias de los prerrafaelitas, del medievalismo ornamental propio del movimiento Arts & Craft de William Morris y del Art Nouveau continental .
Su estilo ha sido tildado por algunos expertos de decorativista, pero eso no era considerado en su momento como algo peyorativo sino como el reconocimiento a una forma de hacer arte que impregnaba todo los aspectos de la vida (a diferencia del show-mercado de hoy en día).
Duncan participó en el Celtic Revival. un movimiento que intentó revivir el legendario pasado de Gran Bretaña y resucitar una nueva identidad cultural. La re-activación literaria de los mitos de las Tierras Altas Escocesas y los de los Galeses contribuyeron ha crear un ambiente inspirador adecuado.
Duncan pintó muchos cuadros enmarcados en esta tendencia, varios de ellos de clara simbología religiosa, aunque la religiosidad de Duncan no era lo que se dice convencional. En 1909 se unió a la Sociedad Teosófica de Edimburgo y se volcó en estudiar filosofía, religiones compradas y ocultismo.
https://www.nationalgalleries.org/art-and-artists/17484/saint-bride
Se trata del vuelo de la Santa a través del océano desde Irlanda hasta Tierra Santa.
Saint Bride (como se le conoce en Escocia) o Saint Bridget de Kildare (como se le conoce en Irlanda) vivió, según se cree, entre 451 a 525 dC. Fue una monja y abadesa irlandesa que se convirtió en una de las patronas de Irlanda y a la que se dedicaron muchas iglesias en Escocia.
Según las crónicas, hacia el 470 d.C. fundó Kildare Abbey, un monasterio doble para monjas y monjes. La abadía de Kildare se convirtió en unas de las instituciones religiosas más prestigiosas de Irlanda y algunos expertos creen que es donde se produjo esa maravilla artística que es el manuscrito iluminado conocido como libro de Kells.
https://www.hpb.co.uk/blogs/who-was-saint-bride
En la pintura que nos ocupa, las túnicas de los ángeles que la sostienen muestran escenas de la Natividad y de la vida del Señor. Duncan trata de mostrarnos una alegoría de la revelación y la iluminación, del transporte espiritual.
Describe un transporte logrado, claro, a través de la oración, no uno resultante de un esfuerzo físico.
El autor consigue reflejar con su tratamiento del color y con la composición elegida un tránsito de gran contenido simbólico y de una prodigiosa placidez y belleza.
domingo, 16 de junio de 2019
La obra maestra (8): La batalla de San Romano de Paolo Ucello.
martes, 7 de mayo de 2019
La obra maestra (7): El bautismo de Cristo (1450). Piero della Francesca (1415/20-1492)
Su fascinación e interés por el tratamiento de la luz fue una clara anticipación del que demostraría posteriormente Leonardo: Para ambos fue esencial determinar como pintar la luz y como trasladar sus efectos a una pintura. Por lo que parece solo trabajó una vez en Florencia, como ayudante de Doménico Veneciano, sin embargo su reputación se extendió muy pronto por toda Italia siendo requerido en las cortes principescas de Ferrara, Urbino y Rímini.
Por descontado, y como no podía ser menos con unos Papas grandes amantes del arte, también acudió a Roma. Sus frescos -desgraciadamente muchos de ellos perdidos en la actualidad- influyeron determinante en artistas posteriores; con todo podemos hacernos una idea de su grandeza visitando Arezzo y sus pinturas del ciclo de la Vera Cruz, en la Iglesia de San Francisco.
Su trabajo allí es como un puente -o una bisagra, como se quiera- entre la perspectiva geométrica de Brunelleschi, la plasticidad de Masaccio y el sentido del color de Fran Angelico o Veneciano. Aunque están muy estropeados estos frescos han recibido la admiración constante de generaciones de visitantes. Durante el siglo XIX fueron muchos los artistas que fueron hasta allí a realizar copias de los mismos. Más recientemente, una película como El paciente inglés, le rendía un sincero -y romántico- homenaje al mostrarnos a una fascinada Juliette Binoche disfrutando de un privilegiado y aéreo "pase".
Originalmente pintada para la capilla dedicada a San Juan Bautista en la abadía camaldulense de Borgo San Sepulcro, fue trasladada a primeros del siglo XIX a la catedral.
Podemos observar en el lugar central y dominando la composición, la figura de Cristo que recibe, de pie junto a San Juan, el bautismo de manos de éste. Las aguas de un Jordan minúsculo reflejan las colinas que hay detrás de Jesús, un paisaje sin duda toscano, aunque por delante de él los reflejos desaparecen y los que miramos el cuadro vemos el lecho del río. A la izquierda el pintor nos muestra a tres ángeles que esperan para secar y vestir a Cristo. En toda la composición el autor demuestra un claro dominio de los escorzos (en la paloma, en la concha, en los pies, en la firmeza de las figuras).
Los colores y sus tonalidades transmiten una luz fría que parece anunciar no solo una fresca mañana sino un nuevo amanecer.
Piero della Francesca murió en un fecha tan significativa -para nosotros- como el 12 de octubre de 1492.
https://www.wikiart.org/es/piero-della-francesca/el-bautismo-de-cristo-1450
https://www.arteiconografia.com/2011/07/el-bautismo-de-cristo.html
miércoles, 9 de mayo de 2018
La obra maestra (6): La Asunción de la Virgen. Francesco Boteccini (1475/1476)
domingo, 28 de enero de 2018
La obra maestra (5): Sátiro lamentándose por una ninfa (Piero de Cosimo, 1462-1522)
Un joven sátiro mira desolado a una ninfa muerta. Incluso el perro que les acompaña los observa a ambos con ojos apesadumbrados. No sabemos exactamente que es lo que ha sucedido (y menos hoy en día, en donde las referencias mitológicas ya no suponen nada para la inmensa mayoría).
Algunos expertos remiten a la historia mitológica de Céfalo y Procris: cuenta Ovidio en La Metamorfosis que Céfalo dudó sin motivos de la fidelidad de su esposa Procris.
Se reconciliaron pero, lo que son las cosas, ella dio crédito tiempo después a ciertas habladurías sobre como Céfalo estaba engañándola y le invadieron las dudas sobre el amor de éste.
En cualquier caso del cuadro emana, como he mencionado al principio, una cierta melancolía, la sorpresa triste de una muerte que no debía de haberse producido.
Todos los personajes son expuestos a nuestra mirada con sumo mimo, con profunda delicadeza.
El tratamiento horizontal del tema contribuye, ciertamente, a dar peso al dramatismo, centrando la atención casi a ras de tierra. En la degradación de colores del paisaje lejano -hacia un azul pálido- se nota la admiración que De Cosimo sentía por Leonardo da Vinci: Quizás no hay exactamente un perfecto sfumato pero, sin duda, muy poco le falta.
viernes, 1 de diciembre de 2017
La obra maestra (4): Una musa (¿Calíope?). Cósimo Tura (1430-1495). The National Gallery.
Aunque siempre debe interpretase una obra dentro del contexto socio-cultural en el que fue creada y atendiendo a los significados -muchas veces difíciles y ocultos para el espectador actual- que pretendía su autor, no cabe duda que la figura que nos mira con cierta melancólica altivez desde ese apabullante trono sigue teniendo ante nuestros ojos modernos algo de divino o, al menos, de regio. Hay potencia no exenta de gracia una característica que la eleva sobre el resto de los mortales.
La conjunción de colores y la elevada técnica al óleo de Tura -que probablemente la aprendió del mismísimo Van der Weyden- hacen de este cuadro una parada obligada cuando uno visita la National Gallery.
martes, 19 de septiembre de 2017
La obra maestra (3): María Magdalena; Giovanni Girolamo Savoldo (entre 1535 y 1540)
Una mujer mira al espectador.
En su mirada se observa cierta paz o, al menos, una carencia de inquietud.
Su cuerpo se repliega sobre sí mismo en una posición poco habitual en los retratos de su época y que parece indicar un recogimiento, un deseo de intimidad y calma.
Viste una capa plateada que, junto con el fuerte azul del cielo, transmite al conjunto calma, sosiego.
No se trata de un cuadro muy conocido, pero no cabe ninguna duda de que posee magia.
Para algunos expertos esta magia reside en el contraste entre la figura desmesuradamente grande
-abarca casi todo el espacio del lienzo- de contornos muy marcados, y la sutileza de la luz que se refleja en ella con detalle, aunque parece evidente que también se encuentra en ese no sé qué, que capta muy bien el pintor y que puede consistir en compartir una mirada que sabemos -o queremos creer- ha visto algo que todos hubiéramos deseado ver.
El lienzo de Savoldo nos narra un episodio del Evangelio de San Juan (20,1), cuando María Magdalena llegó al sepulcro donde habían enterrado el cuerpo de Jesús de Nazareth y se encontró con que alguien o algo había movido la piedra que tapaba la entrada a la tumba.
"El tarro del "muy precioso ungüento" que la identifica aparece en el antepecho de la tumba, detrás de ella. Pero el sepulcro de Cristo se ha trasladado de Tierra Santa a Venecia, que se ve al otro lado de la laguna y quizás nos encontremos en la melancólica isla cementerio de San Michele"
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"La mirada directa y misteriosa, el crujido de la tela cerca de nosotros, traen ecos que van más allá del de San Juan.......La Magdalena lloró a los pies de la cruz y ungió el cuerpo de Cristo antes de enterrarlo. Es a ella a quien se aparece milagrosamente por primera vez, disfrazado de jardinero y la que acabará sus días en el desierto, con sus cabellos largos sueltos como único vestido, y en ayuno perpetuo" (de la Guía del museo).
Aquí, María Magdalena, la gran penitente, claro ejemplo de amor humano, pero también de profunda reconciliación con lo divino, aparece en un amanecer que parece alejar oscuridades pasadas e iluminar nuevos caminos.