miércoles, 9 de septiembre de 2020

Momentos de cine (110) :Entrevista con el vampiro (Neil Jordan, 1994).

Una película de vampiros con bastante poderío.
Desde luego, menos babosa que las películas y las series que han pululado posteriormente por las pantallas, repletas de seres lánguidos y aburridos, de miradas intensas pero vacías, que se entretienen deshojando la margarita (ya saben: tú sí; tú, no) o con jueguecitos amorosos de adolescentes posmodernos, que intentan destilar cierto erotismo -de salón-, pero que acaban casi siempre siendo de un almíbar tan abrumador y cargado que resultan no aptas para diabéticos ni para alérgicos al baboseo.
Claro que a la hora de destilar erotismo, Entrevista con el vampiro supuso todo un antecedente porque fue capaz de hacer un buen uso del potencial erótico implícito en la novela y no desaprovechó las insinuaciones y requiebros homo-eróticos entre los protagonistas para aumentar taquilla y público: Tom Cruise le hincaba el diente -literalmente- a Brad Pitt. 
Me ahorro interpretaciones freudianas de sal gorda, ya que los mordiscos, la sangre y los muertos que reviven con ilusión y gallardía -aunque algo pálidos- darían para muchos tomos de consideraciones jugosas, pero este no es el lugar.  En cualquier caso, no me cabe la más mínima duda de que más de uno (y quiero pensar también que más de una, en estos tiempos de totum revolutum y de sexo "al peso") se desharía en su momento -o se deshará- de gustito al ver según que escenas cargadas de un morboso erotismo o pletóricas de truculencias de inusual peso erótico-sexual. 
Todo eso tiene su punto, ciertamente, pero seria injusto negar u olvidar que Entrevista con el vampiro es, sin duda, algo más que un mero baile gótico de "mordisco que te pego, mordisco que te doy".
Se trata de una muy ortodoxa adaptación de la novela de Anne Rice, realizada con lujosísimos medios y con momentos visuales extraordinarios. Dante Ferretti se lució realmente en su recreación de los decadentes ambientes dieciochescos y eso no es algo accesorio si tenemos en cuenta que
el film se convierte, por muchos motivos, en una verdadera exaltación de la decadencia. 
Hace alarde de lo que ya está más que muerto, pero que, con todo, quiere vivir a costa de lo que sea o de quien sea. 
Es toda una metáfora de una civilización como la nuestra, en la que abundan los zombis virtuales que prefieren la apariencia del buen vivir (sic), antes que realizar el esfuerzo real que supone el hacerlo (a pesar de que, no lo duden, todo tiene su precio).
La película fue dirigida, con brío y talento, por Neil Jordan.
Del guión se responsabilizó personalmente la escritora Anne Rice, siguiendo -como he mencionado más arriba- muy fielmente su propia novela, "Entrevista con el vampiro".
La banda sonora la compuso Elliot Goldenthal (una composición magnífica).
De la fotografía -en algunos momentos deslumbrante- se encargó Philippe Rousselot.

Los principales intérpretes fueron: Tom Cruise, Brad Pitt, Kirsten Dunst, Antonio Banderas, Christian Slater, Stephen Rea, Indra Owe, Thandie Newton, Domiziana Giordano, Sara Stockbrigde, Virginia McCollam, John McConnell, Mike Selig, Bellina Logan, Lyla Hay Owen.
Duración: 122 minutos.
El argumento creo que es ya bastante conocido: en un lejano 1791, el aristócrata Louise de Pointe du Lac (Brad Pitt), pierde a su esposa y, con ella, toda ilusión por vivir. Pero, cosas del destino, se cruza en su camino Lestat (Tom Cruise), un vampiro sádico y libertino que le ofrece la posibilidad de la vida eterna, siempre y cuando se deje hincar el diente. Louis, por aquello de probar algo diferente que le saque del duelo y el sin vivir en el que está, accede. Eso sí, hombre de firmes principios, pone limites al desparrame mordisqueril: al menos en una primera fase, se negará a matar humanos y se alimentará exclusivamente de animales. Claro que los años irán pasando, y la historia se complicará lo suficiente como para que el escrupuloso aristócrata decida contarla, ya en el siglo XX, a un periodista ansioso de novedades (Christian Slater). Toda la historia está envuelta en una atmósfera decadente, de gran ambigüedad sexual (me temo que el lobby gay se ganó el sueldo) y haciendo gala, tal y como he referido antes, de momentos de sofisticada perversidad, pero también -lo cual se agradece- de inusual humor negro.

-Anne Rice, la creadora del mundo vampírico de Lestat, no quería a Tom Cruise como protagonista del film, ya que se suponía que Lestat era un vampiro muy alto y rubio -tipo nórdico, vamos- y Cruise, más bien bajito (aunque cachas), no daba a priori el tipo. 
Se barajaron diversas posibilidades: Mel Gibson, Daniel Day Lewis, Christopher Walken.... ¡hasta John Travolta!!
Pero, una vez caracterizado y actuando como pocas veces lo había hecho, Cruise supero todos los recelos que pudiera haber al respecto y triunfó en su encarnación de Lestat.


-Brad Pitt, se cogió -por lo que contó después- una buena depresión por interpretar durante meses al lánguido y sufrido Louis du Pont du Lac. Su personaje era un verdadero agonías que se reconcomía el hígado día y noche por aquello de tener que matar para sobrevivir y, sobre todo, por haber convertido en vampira a la pequeña Claudia (K. Dunst). Pitt, incluso, estuvo tentado de abandonar el rodaje de tanto como le pesaba la interpretación de su papel, pero el productor -David Geffen- le recordó que rescindir su contrato podría costarle unos cuarenta millones de dólares, lo que parece que alivió algo la depresión del actor.


-Kirsten Dunst, de 11 años, estuvo a punto de no conseguir el papel. Parece que no dio la talla en la primera audición y tuvo que repetir la prueba para demostrar de lo que era capaz. Afortunadamente, para ella y para la película, en la segunda oportunidad dejó claro todo su potencial.

-Antonio Banderas tampoco fue del agrado de Anne Rice. No veía al malagueño como la adecuada encarnación de Armand, un vampiro casi adolescente de origen eslavo. Sin embargo, una vez ya estrenada la película, tuvo que reconocer que Banderas estaba a la altura de lo que sus defensores -y admiradores- esperaban.

-River Phoenix iba a interpretar al periodista al que finalmente encarnó Christian Slater.
Lamentablemente, cuatro semanas antes de empezar el rodaje, Phoenix moría de una sobredosis.














 

Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario