lunes, 22 de marzo de 2021

Opinión personal (83): El siglo XVIII y su cultura en el cine (12).

 Cine e historia con un poquito más de profundidad

 América enciende la mecha de la revolución. 

Las colonias británicas de Norteamérica tenían el claro hándicap de la distancia. 5.000 kilómetros de océano dificultaban la comunicación con la metrópoli. Pero la distancia no era sólo física sino también social: las sociedades que habitaban a un lado y otro del Atlántico se configuraron de forma muy distinta y su posterior evolución implicó un distanciamiento cada vez mayor con el paso del tiempo. Gran Bretaña, incluso siendo uno de los países más evolucionados de Europa, se movía todavía con pautas de sociedad aristocrática y estamental mientras que en América predominaba una clase media que empezaba a imponer otros valores. 

No es que no hubiese en los futuros Estados Unidos ricos y pobres –no se trataba de Utopía- pero no existía una aristocracia hereditaria ni tampoco el peso de una iglesia oficial que pudiese apoyar determinado e inconmovible establishment. La idea de que si uno trabajaba y se esforzaba podría mejorar su situación caló (y sigue calando en la actualidad) extraordinariamente en suelo americano (que fuese realidad o ilusión ya sería tema de otros muchos posts). 

Entre 1764 y 1775 se produjeron toda una serie de desencuentros entre el gobierno de Londres y los súbditos norteamericanos (las 13 colonias estaban sujetas al llamado “Pacto colonial”) que provocaron un extraordinario avivamiento de sentimientos independentistas y otros muchos conflictos que acabaron estallando en una guerra y una ruptura definitiva de relaciones. ¿La espoleta?: una subida de impuestos (todo un clásico), pero también la prohibición de que los colonos se estableciesen en nuevos territorios situados más al oeste

Esta decisión hizo temer que el gobierno inglés pudiese querer venderlos para pagar los gastos de sus guerras en el continente europeo contra Francia (como he mencionado en los primeros posts Europa no era para nada un contexto homogéneo y fraternal: las rivalidades entre potencias eran la norma). Tanto la llamada “Ley del Timbre” (Stamp Act, impuesto sobre sellos, documentos públicos y prensa; 1765) como la “Ley del Té” (impuesto sobre diversos productos además del té: vidrio, plomo etc.) consiguieron aunar movimientos de rechazo y la conciencia de que los “americanos” debían tener voz propia fue creciendo a velocidad exponencial (1). Las protestas que se desataron contra los nuevos impuestos fueron, dentro de la más pura tradición, reprimidas con contundencia lo que contribuyó a enardecer más los ánimos en vez de aplacarlos. El 16 de diciembre de 1773 un grupo de colonos disfrazados de indios mohawk, asaltaron un barco perteneciente a la Compañía Británica de las Indias Orientales y lanzaron por la borda todo su contenido de té: cientos de fardos de té fueron a parar a la bahía de Boston. El gobernador inglés se lo tomó muy mal y ante su reacción desproporcionada otras colonias se sumaron a la causa.

Por qué el "Motín del té" de 1773 en Boston sigue inspirando protestas en naciones tan diversas como Líbano y China - BBC News Mundo


En el I congreso continental de 1774 (5/9/1774), reunido en Filadelfia, con 51 delegados de las 13 colonias, se acordó el derecho de éstas a decretar su propia legislación y se asumieron funciones de autogobierno. También se autorizó el reclutamiento de un ejército para oponerse a la opresión británica poniendo al frente del mismo al propietario de una plantación de Virginia: George Washington. En agosto de 1775, Gran Bretaña declaró a las colonias americanas en estado de rebelión. El 4 de julio de 1776 (desde entonces fiesta nacional norteamericana), las colonias respondieron con otra declaración: por doce votos a favor, ninguno en contra, y la abstención de Nueva York, los delegados aprobaron la Declaración de Independencia americana.
El II Congreso continental, de nuevo en Filadelfia, heredero del primero, comenzó sus reuniones en Mayo de 1775 y organizó a los estadounidenses en la guerra contra Gran Bretaña. 
La importancia y trascendencia posterior de la Declaración de Independencia fue enorme. 
De alguna forma fue el precedente de todos los movimientos de cambio que surgieron después, ya que el nuevo estado que nacía dejaba constancia de la posibilidad de gobernarse de una forma que, hasta ese momento, solo había sido imaginada. 
Los Estados Unidos se regirían por valores e instituciones inspiradas en el pensamiento liberal e ilustrado, en las antípodas de lo que sucedía en la mayoría de los reinos de Europa
Fue el inicio de un cambio de paradigma con consecuencias, a medio plazo, globales e imparables.
La guerra no fue algo breve: se alargó durante ocho años y fueron muchos los estados europeos que jugaron un papel en la misma (franceses, españoles y holandeses apoyaron a los colonos en la esperanza de favorecer sus propios intereses, o perjudicar los de los ingleses, más que por verdadera comprensión ideológica). 
Las fuerzas rebeldes estuvieron en muchas ocasiones a punto de ser derrotadas (2), pero al final triunfaron y en 1783 se firmó en París la Paz de Versalles en la que Gran Bretaña reconocía la independencia de las 13 colonias (y en el que Francia obtenía Tobago y Senegal y España, Menorca y la Florida, pero no el dichoso Gibraltar perdido en 1713). 
Pocos años después, el 17 de septiembre 1787, los representantes de las trece colonias se reunían de nuevo en Filadelfia y aprobaban la que sería la primera constitución escrita de la historia (3)
La carta magna norteamericana entró en vigor en el verano del siguiente año certificando de forma oficial el nacimiento de los Estados Unidos de América.
 ¿Consecuencias?
 Como he mencionado anteriormente, muchas y claves:
 -Desde un punto de vista económico se abrió un proceso de expansión económica y territorial que afectó a toda Norteamérica y, posteriormente, a toda la economía mundial (4)
-Desde un punto de vista social, la burguesía asumió el liderazgo de una moderna sociedad de clases dando el carpetazo a la llamada sociedad estamental (5). 
-Desde el punto de vista internacional surgió el primer ejemplo de descolonización real y efectiva. -Desde el punto de vista ideológico, la redacción de la primera constitución escrita supuso la culminación de un proceso ilustrado cuyo claro origen estaba al otro lado del atlántico aunque culminase primeramente en Norteamérica. 
No cabe la menor duda de que a nivel internacional se produjeron múltiples “contagios”, especialmente en los países europeos aunque, en un principio, el foco natural de expansión fueron las colonias americanas: se inició un imparable movimiento de cambios que modificaría de manera irreversible, en menos de treinta años, tanto a Europa como a la misma América.
 ¿Qué podemos ver en el cine que nos ilustre este periodo histórico? 
Los norteamericanos, interesados en crear su propia “mitología” histórica han filmado infinidad de películas; evidentemente, no todas de buena calidad, pero su algunos hitos cinematográficos. 
Su producción ha sido ingente a la hora de ilustrar la expansión hacia el Oeste (Farwest), creando un género propio, el “Western”, pero no lo has ido tanto a la hora de narrar en clave histórica su independencia y mucho menos el ambiente inglés previo a ella. 
Aun así podemos mencionar: “Los inconquistables” (1947), de Cecil B. de Mille; 
-“Corazones indomables” (1939), de John Ford (6); 
-“El discípulo del diablo” (1959) de Guy Hamilton. 
Hay también algunos “biopics” interesantes sobre personajes claves como George Washington o John Adams pero, cara al tema que de estos posts sobre el siglo XVIII en el cine, voy a remitirme a tres películas no excesivamente lejanas en el tiempo: “Barry Lyndon” (1975) de Stanley Kubrik, porque refleja muy bien el ambiente clasista de la metrópoli, la Gran Bretaña georgiana; “Revolución” (1985) del director inglés Hugh Hudson, porque nos introduce de lleno en la guerra de la independencia y “El patriota” (2000) de Roland Emmerich porque se centra en la óptica personal de un ciudadano que, sin quererlo, se vio envuelto en las disputas políticas y bélicas de su época. 
Sobre ellas hablaremos en los próximos posts

-continuará-

Conferencias interesantes sobre el siglo XVIII y la Ilustración.

(1512) Conferencia: "La Ilustración y el mundo moderno". - YouTube

(1512) Conferencia de Alejandro Diz: “Ilustración y prerromanticismo..." - YouTube

Notas.

(1) A nivel político los norteamericanos contaban con muy poca autonomía. No poseían representación en el Parlamento Británico, de ahí que muchos colonos respondieran con el lema de: “Ni una imposición sin representación”. Ya que a las colonias no se les permitía elegir miembros del Parlamento tampoco tendrían por qué soportar la imposición de unos impuestos sobre los que no habían tenido ni voz ni voto. 

(2) El ejército inglés era mucho más grande –unos 20.000 hombres, que se fueron incrementando paulatinamente- y estaba, lógicamente, bastante mejor pertrechado que el norteamericano, aprox. 8000 hombres. Un ejército que hubo que formarlo con voluntarios -muy patriotas, pero indisciplinados- y que contaba con un equipamiento bastante inferior. El conocimiento del terreno y las dificultades de la metrópoli para seguir abasteciendo a su ejército (amén de la ayuda europea) pusieron las cartas a favor de los rebeldes. La victoria de Saratoga, el 17 de octubre de 1777, fue el espaldarazo definitivo a favor de los americanos aunque no supuso ganar la guerra que se alargó hasta 1783. 

(3) Sobre la constitución americana existen multitud de estudios especialmente desde el punto de vista político y jurídico. Para una visión general se puede ver el link de wikipedia: Constitución de los Estados Unidos - Wikipedia, la enciclopedia libre

La Constitución de los Estados Unidos de América 1787 | National Archives

(4) El Tratado de París y adquisiciones posteriores dieron vía libre para la expansión hacia el Oeste. En pocas décadas el crecimiento territorial fue extraordinario y con el crecimiento económico. Franco Martinelli lo explica acertadamente en su Historia de los Estados Unidos (Barcelona, Ed. Vecchi 1973) 

(5) Como bien señala Juan Pablo Fusi en su libro Breve historia del mundo contemporáneo. Desde 1776 hasta hoy, “La Revolución americana no fue una revolución social, popular o de clase. Sus líderes eran conservadores; la revolución ni altero el viejo orden colonial (propiedad, religión) ni creo un nuevo orden social. No hubo violencia posrevolucionaria. Al contrario, desde 1776, los Estados Unidos tuvieron gobiernos altamente estables. Todo ello tuvo, probablemente, una razón: el orden americano era, como observó Tocqueville, eminentemente democrático desde el nacimiento de las colonias. El régimen colonial se basó, en efecto, desde el primer momento, en los derechos legales y constitucionales de las colonias, regidos por gobiernos representativos y asambleas democráticas. La libertad de las colonias respondió, por un lado, a la ética protestante de la libertad individual y la disidencia religiosa; y por otro, a la visión de América como una sociedad libre, como una tierra de hombres libres británicos” (Óp. cit. P. 11). 

(6) (1679) CORAZONES INDOMABLES (1939): LA GUERRA DE INDEPENDENCIA NORTEAMERICANA VISTA POR JOHN FORD - YouTube

No hay comentarios:

Publicar un comentario