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jueves, 1 de octubre de 2015

Opinión personal (50): Vampiresas de cine 8º y último.

    “Te odio tanto que me destruiría a mi misma si te arrastro conmigo”  
                                                                                         (“Gilda” (1946))   

Para terminar este pequeño acercamiento a las películas más significativas de esta década -años de plenitud del género  negro y de la arquetípica figura de la “vamp”- me debatía entre “La dama de Shanghái” o “Gilda”. Finalmente el duelo lo ha ganado esta última porque considero que el valor mítico del famoso guantazo ha inmortalizado su personaje mucho más que el de la Elsa Banister que la misma actriz interpretó bajo la dirección de su entonces marido, Orson Welles en “La dama de Shanghái”. 
La llamada por algunos “Afrodita moderna” era hija y nieta de bailarines españoles y nació con el nombre de Margarita Carmen Cansino. Se inició en el mundo del espectáculo haciendo de pareja de baile de su padre cuando todavía era casi una niña. Tras los pequeños papeles propios de todos los inicios su carrera experimento un impulso cuando encarnó a la glamurosa vampiresa-tipo de los años 40: “Mi chica favorita” (1942); “Las modelos” (1944) y,  sobre todo, “Gilda” (1946). 
( http://www.filmaffinity.com/es/film943832.html
http://www.imdb.com/title/tt0038559/
http://www.dailymotion.com/video/xq5xu_gilda-1946_music
https://www.youtube.com/watch?v=JsfZX7H_-nA )


Fue este personaje quien le otorgó una celebridad mundial hasta el extremo -por lo que cuentan algunas crónicas- que los soldados norteamericanos pegaron su efigie sobre la bomba atómica experimental lanzada el mismo año en el atolón Bikini. 
Esta película, dirigida por Charles Vidor ha pasado al imaginario colectivo  con pleno derecho ya que sin que nadie supiese explicar exactamente cómo esta película fascinó desde el primer momento al público y de alguna manera consigue todavía hoy en día mantener ese magnetismo. 
La Columbia necesitaba encontrar una buena película para Rita Hayworth que ya era una de sus mayores estrellas pero que no había trabajado desde 1944 debido a su boda con Orson Welles y al posterior nacimiento de la hija de ambos. 
Como bien señalan en la “Historia Universal del Cine”: “Gilda se debe a la colaboración de unos equipos técnico y artístico como sólo podrían encontrar en el Hollywood de la época. Cuando,  seis años después, se intentó hacer más o menos un “remake”, con el título de “La dama de Trinidad” (1952), había desaparecido ya esa magia y el resultado fue una película tediosa, en la que solo destacaban los números de danza de la Hayworth(Óp. cit. P.46). 


  El ya mencionado en el anterior post Gregorio Belinchón en su análisis de la película nos cuenta:     “ Gilda fue un rodaje rápido, realizado por un equipo que se conocía muy bien. Charles Vidor, el director, y Glenn Ford, el coprotagonista que volvía de servir en la Marina, ya habían formado equipo con Hayworth en “The lady in question”; el director de fotografía Rudolph Maté (que posteriormente fue un reconocido director) fue el hombre que estuvo detrás de la cámara el día en que Margarita Cansino empezó en el cine, y la peluquería estaba a cargo de Helen Hunt, amiga de Hayworth y una de las responsables de su transformación seis años antes. Hayworth cumplió 27 años en la mitad del rodaje y vivía el esplendor de su belleza; más incluso que esplendor, explosión. La filmación transcurrió del 4 de septiembre al 10 de diciembre de 1945, sin más anécdotas que la que narra una leyenda difícil de verificar: cuándo Gilda vuelve engañada a Argentina en el último tercio del filme, Rita Hayworth abofetea en ambos lados de la cara a Glenn Ford (1).


La película nos cuenta como Johnny Farrell (Glenn Ford), un aventurero que mal vive de hacer trampas en el juego (“truhán de poca monta”, lo llama Belinchón), recala en Buenos Aires. Allí lo saca de un apuro Ballin Mundson (George Macready), el propietario de un lujoso casino, que acaba haciendo de él su hombre de confianza. 
Un día, Mundson le presenta a su esposa Gilda. Su sorpresa no tiene límites: ya se conocían y habían tenido una tórrida historia de amor de cuyo fracaso se acusan mutuamente. A partir de ahí se suceden intrigas, desencuentros, peleas, hasta el momento clave en que Gilda, borracha, decide salir a cantar un inolvidable “Put the blame on Mame”. 
Su presencia turba dentro y fuera de la pantalla: un cimbreante y sinuoso cuerpo ceñido a un brillante vestido negro concentra la atención de todos los presentes (e, insisto, de todos los espectadores), atención redoblada cuando anuncia, además, que una vez terminada la canción se desnudará del todo. Poco a poco inicia un strip-tease que tiene su momento cumbre cuando acaba quitándose el guante derecho. El guantazo (bofetón) que le propina Johny –uno de los momentos míticos del cine-  termina con las posibilidades de gozar con la visión de Gilda en todo su “esplendor" y preludia un fin tormentoso. 

Rita Hayworth ~ Gilda, 1946:

Gilda” gozó de gran éxito desde su estreno. En plena desmovilización de soldados tras el final de la segunda guerra mundial, éstos hacían verdaderas colas para poder ver a la Hayworth. El paso del tiempo no hizo más que aumentar el valor mítico de la película e incluso propicio que ésta fuera citada dentro de otros films lo que consolidó su fama. 
Belinchón menciona también en su estudio sobre el film unas palabras de Terenci Moix que me parecen que describen muy bien el impacto de este mito: “Para los espectadores de mi generación, y más los españoles, “Gilda” es inseparable del escándalo, y éste suena inevitablemente a represión. Que a causa de una humilde vampiresa se amenazase a niños, adultos y aún provectos con todas las torturas del averno, que grupos falangistas estuvieran a la caza de copias del filme para destruirlas tiene muchas más tela que la que puede comprender la generación actual, que ha aprendido a considerar “Gilda” como lo que verdaderamente es: un título adscrito a una corriente determinada, el film noir, y el triunfo de un mito erótico llamado Rita Hayworth, cuyo poderío ha triunfado ampliamente sobre los estragos del tiempo (2). 
Con esta película termino estos comentarios sobre pelicucas con los que he pretendido indagar en los inicios y posterior desarrollo de la figura de la “mujer fatal”. El arquetipo de la misma ha sufrido, lógicamente (y deseablemente) muchas más mutaciones –al igual que la imagen de la mujer tanto en la sociedad real como en otros géneros cine- pero las mismas quizás las analice en posteriores post ya que como menciona Bogart/Spade en “El halcón maltés”: “Las despedidas más breves son las mejores. Adiós.”   

https://www.youtube.com/watch?v=pj8yAq7RRT4
https://www.youtube.com/watch?v=zTmWTEiztLs

Autor: Javier Nebot, Oct. 2015.

Notas:
(1) DVD de la película “Gilda” dentro de la colección “CINE DE ORO” de EL PAIS. Página  26.  
(2) DVD de la película “Gilda” dentro de la colección “CINE DE ORO” de EL PAIS. Página 3

Bibliografía utilizada en estos ocho mini-artículos dedicados a las "vampiresas" del cine:
-Obras generales.: 
-“Historia Universal del cine”. Varios autores. Madrid 1982. Editorial Planeta. 
-“Las estrellas. Historia del cine en sus mitos”.  Varios autores Madrid 1981. Ed. Urbión. 
-“50 años de cine norteamericano”. Jean-Pierre Coursodon y Bertrand Tavernier. Toledo 2006. 
-“EL CINE". Varios autores. Barcelona 2009. Editorial Larousse. 
-“700 directores de cine”. Augusto M. Torres. Madrid 2008. Editorial ARIEL.  

-Obras específicas
-“La semilla inmortal: los argumentos universales en el cine”. Jordi Balló y Xavier Pérez. Barcelona 2012. Editorial ANAGRAMA. 
-“Las hijas de Lilith”. Erika Bornay. Madrid 2010. Editorial Cátedra (Ensayos Arte). 
-“Conversaciones con Billy Wilder”.  Cameron Crowe. Madrid 2009. Editorial Alianza.(Cine y comunicación). 
-“Hollywood Babilonia I y II”. Kenneth Anger.  Barcelona 2010.Editorial Tusquets. (Fabula). 
-“Espejo de fantasmas. De John Travolta a Indiana Jones”. Roman Gubern. Madrid 1993. Editorial ESPASA CALPE. 
-“Las 100 mejores películas. La ficha completa, la hisotiria y las anécdotas de las obras maestras del cine”. John Kobal. Madrid 1994. Editorial Alianza/Ediciones del Prado. 
-“Hollywood, años 40”. John Russell. Barcelona 1987. Editorial Arín. 
-“The films of the Forties”. Tony Thomas. Ontario 1975. Editorial  The citadel press. 
-“Cine negro”. Alain Silver, James Ursini y Paul Duncan. Barcelona 2012. Editorial TASCHEN. 
-“Las mujeres y el cine a ambos lados de la cámara”. Ann Kaplan. Madrid 2008. Editorial Cátedra. 
-Colección DVD “CINE DE ORO”. Madrid 2006. Gregorio Belinchón. EL PAIS. 
-Revista DIRIGIDO. Números: 312 (Mayo 2002.Especial Billy Wilder. Varios autores); 329 (Diciembre 2003. Análisis de “El ángel azul” por Quim Casas); 363 (Enero 2007,dossier sobre “El “thriller” estadounidense de los años 70. Varios autores.) y 370 (Septiembre 2007 Artículo de Rafael Miret sobre Mata-hari o el mito de la espía). (NOTA: Para estos posts se han revisado otros números de esta revista pero el material analizad en ellas no ha repercutido  directamente en la elaboración del mismo. En cualquier caso la lectura de esta revista decana de la crítica cinematográfica resulta clave para una contextualización adecuada del cine clásico). 

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