miércoles, 5 de mayo de 2021

Lugares (61): Tour por Gran Bretaña. Bath.

 Los romanos llegaron a este valle inglés hace unos dos mil años. Buena parte de su proyecto de romanización -de todos los lugares que agregaban a su Imperio- se basaba en crear una civilización urbana que garantizase ciertos niveles de bienestar. Para ello la construcción de baños termales era algo prioritariamente esencial y por eso mismo, llegar a Bath y encontrarse un interminable caudal de agua caliente, fue un factor decisivo para que se quedaran en la zona durante cuatro siglos.

El tiempo causó sus estragos pero los baños y el templo se restauraron cuidadosamente y se convirtió en un poderoso centro de atracción de visitantes. Ya en la Inglaterra georgiana se puso de moda entre la buena sociedad ir a Bath a relacionarse y, de paso, a tomar las aguas. Actualmente, cientos de miles de turistas se acercan a las ciudad para bañarse en el agua mineral natural en un nuevo balneario que se construyó cerca de los antiguos baños romanos.

Pero Bath, es algo más que un acrisolado balneario con pedigrí histórico. Es una ciudad con estilo, tiendas elegantes, restaurantes, galerías, museos y una hermosísima Abadia.

Bath, Inglaterra | VisitBritain

Bath's Official Tourism Site | Visit Bath

48 horas en Bath, Inglaterra | VisitBritain

5 experiencias de Jane Austen en Bath | VisitBritain



Un poco de historia: El valle en donde se sitúa Bath estuvo habitado durante la Edad de Piedra y la Edad del Bronce. Los celtas, lógicamente, se asentaron allí mucho antes de la llegada de los romanos en el 43 d.C. Éstos construyeron una pequeña ciudad en la que, como hemos señalado más arriba, construyeron un gran templo y los famosos baños. Con la perspectiva histórica, parece que los romanos estuvieran allí poco tiempo, pero la verdad es que permanecieron durante casi cuatro siglos. Cuando Roma perdió la hegemonía (hacia el 410 d.C) los sajones no desaprovecharon la oportunidad y ocuparon Bath, otorgándole el nombre actual. En el 973 a.C. Edgar, el primer rey de Inglaterra, celebró aquí su coronación.


A principios del siglo XII, el obispo John de Villula empezó la construcción de la catedral medieval y mandó construir nuevos baños sobre el manantial, pues las termas romanas hacia tiempo que habían desaparecido. Con el transcurrir de los años, la gran iglesia normanda, terminada en 1166, quedó en ruinas al igual que los baños. En 1499, Oliver King, por lo visto motivado por una visión inspiradora, decidió restaurar la iglesia y fundar la actual abadía. Las obras se pararon en los convulsos años de Enrique VIII, pero se retomaron durante el reinado Isabel I, terminándose an 1617.
En 1702 y en1703 la reina Ana visitó la ciudad y parece que su real presencia alentó la inversion en los baños. En la década de 1720 el arquitecto John Wood y el empresario Ralph Allen empezaron a remodelar la ciudad adoptando el estilo palladiano como modelo estético.
Las Assembly Rooms se inauguraron en 1771 y la Pump Room en 1795.
Jane Austen llegó en 1801 y, en las novelas La abadía de Northanger y Persuación, representó, con cierta causticidad, la vida de la ciudad.


Las modas cambiaron a lo largo del siglo XIX y Bath dejó de interesar, pero lo que parecía un declive ineludible cambió cuando se redescubrieron los baños romanos y se restauraron en 1880.
Como es lógico, las dos guerras mundiales afectaron a la ciudad pero a finales del siglo XX la ciudad volvió a recuperar el favor de los visitantes.
En 1987 fue declarada Patrimonio de la Humanidad y, para bien o para mal, ahora atrae a millones de visitantes al años (aunque el Covid haya parado en todo el mundo cualquier tipo de visita).

Pulteney Bridge.
Este puente palladiano, bordeado de tiendas, ha sido restaurado siguiendo el diseño original de Robert Adams. Se terminó en 1773 y une las dos orillas del rio Avon.
"En la segunda mitad del siglo XVIII, Frances Pultney heredó la finca rural de Bathwick, de 240 hectáreas, situada al este de bath, al otro lado del rio. La guerra de independencia de Estados Unidos y el estallido de las hostilidades con Francia frustraron los planes de su esposo de edificar una zona residencial neoclásica ajardinada, pero antes se construyeron Pulteney Bridge, Great Pulteney Street y los jardines que tanto gustaban a Jane Austen. Las calles Henrietta Street y Laura Place llevan el nombre de la hija de los Pulteney, Henrietta Laura, quien heredó las tierras y se convirtió en condesa de Bath(Texto de Guías Pitkin).




En esta plaza se encuentra el acceso a la Abadía de bath, a los baños romanos y a la Pump Romm.
La Abadía de Bath tiene de abadía solo el nombre. Perdió su condición en 1539, tras la disolución de los monasterios que decretó el rey Enrique VIII.
Como he mencionado antes Isabel I, pragmática, ordenó su restauración y gracias a ello hoy podemos admirar la magnifica bóveda palmeado, obra de los hermanos Robert y William Vertue. la que fue Abadía tomó nueva vida como iglesia parroquial de Bath.

Las tallas de ángeles que suben y bajan por las escalas esculpidas en la fachada occidental reflejan parte del sueño/visión que, por lo que parece, tuvo el obispo Oliver King en 1499 y que le animaron a restaurar la vieja catedral normanda en ruinas.
Las estatuas que flanquean la puerta representan a San Pedro y San Pablo, a quienes la Abadía de Bath está consagrada.












Direcciones de interés:

Texto y fotos: Javier Nebot

No hay comentarios:

Publicar un comentario