lunes, 5 de febrero de 2018

La obra provocadora (41): Hideki Koh (Japon, 1951).

        Esta sección debe considerarse propia de mentalidades ADULTAS y formadas pero, si con todo, le molesta la exhibición del cuerpo humano desnudo , situaciones de erotismo explícito, o temas "delicados", por favor, opte por mirar otras secciones de las muchas que hay en este blog y que pueden ser más adecuadas a sus intereses personales (hay un índice detallado a la derecha de la pantalla).

        Como es casi imposible medir el nivel de sensibilidad o estupidez de cada individuo, prefiero ir a lo seguro y clasificar este sitio como adecuado solo para adultos.  

        Aunque ese término es todavía etéreo y nebuloso para mí, la advertencia deja claro que la responsabilidad sigue siendo del espectador.

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Dentro de ese "cacaomaravillao" que se destila -con gran profusión mediática- en las mentes de la "progresía" imperante llama la atención la complacencia librepensadora que se manifiesta hacia algunos aspectos de la provocación artística mientras que para otros se muestra una intemperancia más que inquisitorial.  La clave, por lo visto, no reside tanto en la calidad intrínseca de la obra o expresión artística de turno, sino que se encuentra, más bien, en el hecho de que la susodicha "provocación" provenga de artistas o creadores pertenecientes a "colectivos y colectivas" minoritarios, urgidos ellos de una imperiosa necesidad de visibilidad y aceptación (y también, muchas veces, de resentidas ansias de imposición).
Cualquier manifestación de arte gay, por poner solo un ejemplo -aunque se podrían mencionar otros muchos- será aceptada sin más como legitima expresión de una deuda ancestral y, por lo tanto, será digna, cuando menos, de reconocimiento moral y aplaudida, posea o no virtudes artísticas.
Sin embargo, cualquier manifestación de arte provocativo heterosexual despertará, salvo excepciones, las furias más vehementes porque se leerá con las gafas de la manipulación sexista, el sesgo machista, el espíritu imperialista y dominador y no se sabe que horrores más, sea cuales sean las intenciones de su creador.
Personalmente, siempre he creído en la libertad del arte y del artista para mostrarnos su visión de la realidad desde el ángulo que a él le parezca más oportuno (convencional o provocativo, cuestionador de la realidad o complaciente con ella, figurativo o abstracto, desde la belleza o desde el horror etc). El creador establece una comunicación tan subjetiva y especial con el observador, un vinculo tan misterioso entre su obra y la realidad que sería monstruoso -eso sí- coartarla en nombre de purismos ideológicos o de censuras fundamentalistas.
Es verdad que, históricamente, pocos se han resistido a intentar cortar las alas a los creadores (recordemos el odio de nazis y comunistas hacia el arte degenerado) o, al menos, dominarlos para su particular uso ideológico.....pero, parecía que en las últimas décadas, en occidente, se había avanzado hacia la plenitud de la libertad expresiva, digo parecía porque de nuevo han surgido sectores interesados que quieren establecer la dictadura de su manera de pensar -o de no pensar- sobre los demás. Una verdadera pena, y más todavía cuando este invierno puritano proviene de sectores que dicen avalar el "progreso", aunque es de suponer que, finalmente, la libertad se impondrá a pesar de cortapisas y anatemas porque si algo ha demostrado la historia es que un arte constreñido a ideas estrechas o panfletarias suele tener poco recorrido: la gente que admira el arte tiene ansia de libertad y ganas de disfrutar de una expansión imaginativa del mundo; no desea tiranos que le digan qué o cómo se debe sentir o qué debe ver o no ver, ni flamígeros que nos tomen  a todos por tontos porque ellos -en su necedad- crean que nadie es capaz de distinguir lo bueno de lo malo sin su fanática guía -cada uno a su nivel- . Por lo visto sin sus particulares gafas nadie sabe lo que le gusta o desea ni lo que rechaza o simplemente le repugna. Les parecerá increíble, pero la mayoría del personal NO quiere que le marquen los oráculos de lo políticamente correcto lo que deben hacer, ver,oir o sentir.
Dicho esto, muestro aquí hoy, en esta sección de obras de arte provocadoras, el trabajo
 del japonés Hideki Koh, un trabajo que se mueve en esa fina línea que separa el arte erótico de la pornografía, pero como perteneciente al colectivo homosexual, sus obras han causado menos polémica que, por poner un ejemplo, las de su paisano, Nobuyhosi Araki, que recibió todas las iras del feminismo japonés.
( https://ociointeligenteparavivirmejor.blogspot.com.es/2014/02/la-obra-provocadora-4-sexo-y-muerte-en.html )

Desde mi punto de vista, es legítima -desde luego y por eso la expongo sin reparos- la expresión de su mundo erótico o sexual (¡adultos, somos!) y no solo eso, creo que es esencial que Koh, como cualquier otro creador (y en esta sección hemos mostrado muchos) tenga la valentía de transmitir su visión -cualquier visión- y que sea su calidad o falta de ella, el placer o el disgusto que provoque en el publico, el que marque su éxito o fracaso.
En sus obras, inequívocamente referidas a la estética japonesa -algo occidentalizada, quizás-, Hideki Koh nos muestra des-inhibidamente a adolescentes, casi siempre vestidos de la forma tradicional,  a veces en poses de cierta ternura a veces con descarado erotismo, pero siempre cuidando la delicadeza de la puesta en escena, haciendo gala de un dibujo minucioso y limpio y de un uso del color realmente envidiable.









Hideki Koh (M) Pintura
acrílica Hideki es un artista altamente calificado con una habilidad natural para las armonías color y forma, también composición única.
1970 Comienza a trabajar como ilustrador con Design Company en Japón.
1978 Comienza a trabajar como ilustrador comercial independiente.
1998 Comienza a trabajar como pintor original independiente.
Comenzó a representar a un hombre en el trabajo con pintura acrílica sobre papel.
















ENTRADA REVISADA A 03-05-2025.


AUTOCENSURO LA ENTRADA SIGUIENDO ÓRDENES DE BLOGGER Y CREO OTRA ENTRADA  COMPLEMENTARIA EN EL BLOG RESTRINGIDO PARA ADULTOS:  "La obra provocadora"

La obra provocadora. Sexo y erotismo en el arte.: 5. Hideki Koh (Japón, 1951).

Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

jueves, 1 de febrero de 2018

Tour por Gran Bretaña (2): Londres. La Galería Nacional (The National Gallery).

La National Gallery es solo uno de los grandes museos con que cuenta Londres (no olvidemos que dicha ciudad tiene la fortuna de contar con muchos: el British, la Tate, la Royal Academy, el Victoria & Albert, el de Historia natural.....), pero es, sin duda, un museo -una pinacoteca- realmente excepcional. Se fundó en 1824 -una fecha tardía si la comparamos con el origen público de otros grandes museos europeos- y su núcleo de obras no procede de una colección real o principesca, aunque eso no ha impedido lo más mínimo que la variedad y calidad de las mismas sea extraordinaria: de hecho contiene muestras muy importantes de todas las escuelas de Europa occidental, desde finales del siglo XIII hasta principios del pasado siglo XX.

"En 1823, como incentivo a un gobierno sin medios, Sir George Beaumont, mecenas de Constable y uno de los principales defensores de crear una galería nacional, ofreció su colección de pintura a la nación, siempre que se encontrara un edificio adecuado para su correcta exhibición y conservación. A esta generosa oferta siguió poco después la del reverendo Holwell Carr, que ofreció sus cuadros en las mismas condiciones. Ellos fueron los primeros, y algunos de los más importantes ente los numerosos benefactores del museo..........Así las cosas, la sorprendente coincidencia en 1824 de dos acontecimientos convencieron al gobierno: la venta de la colección de maestros antiguos de John Julius Angerstein (1735-1823), un financiero, filántropo y coleccionista, y el pago inesperado de la deuda de guerra por parte de los austriacos; con ese dinero se compró la colección y nació la National Gallery. El gran retablo de Sebastiano del Piombo, La resurrección de Lázaro, perteneció a Angerstein y lleva el número 1 de adquisiciones" (1)
A partir de las donaciones y adquisiciones iniciales la colección de la National fue creciendo paulatinamente -hoy en día cuenta con algo más de 2.300 pinturas- exigiendo por ello cambios sucesivos de ubicación. 
Actualmente se encuentra en su tercera sede, un edificio creado por William Wilkins.
Una cualidad inestimable de este museo (como de la mayoría de los museos de Gran Bretaña) es su gratuidad: Poder salir y entrar a discreción, sin estrujar al máximo el bolsillo, es un aliciente para la visita continua y, sobre todo, para disfrutar de visitas selectivas. 
Nada de atracones innecesarios: uno puede visitar un día una sala o incluso una obra y volver todas la veces que le apetezca para solazarse en aquel autor favorito o  en aquella época que más le atraiga uno. Evidentemente, en una primera visita, siempre es recomendable hacer una visita general y para ello la excelente guía -en diversos idiomas- que ha publicado el museo es una herramienta de apoyo excelente.
"El matrimonio Arnolfini". Jan van Eyck (1422-1441)
"Retratos de un hombre y una mujer". Robert Campin (1378-1444)
"La adoración de los reyes". Vicenzo Foppa (1456-1515)
"Natividad". Carlo Crevelli (1430-1494)
"La batalla de San Romano". Paolo Ucello (1397-1475)
"El bautismo de Cristo". Piero della Francesca (1415-1492)

"Cristo muerto,sostenido por dos ángeles". Carlo Crevelli (1430-1494)
"Venus y Marte" Sandro Botticelli (1445-1510).
"Anciana/La duquesa fea". Quinten Massys (1405-1530)
 "Retrato de mujer" de Alesso Saldovinetti (1426-1499).
"Retrato de Susana Lunden/El sobrero de paja". P.P. Rubens. (1577-1640).

"Autorretrato  a los 34 años, 1640". Rembrandt (1606-1669).
"Retrato de un hombre joven". Sandro Botticelli (1445-1510)


Estudiantes copiando el retrato de Richelieu. de Philippede Champaigne.
"La venus del espejo". Diego Velazquez (1599-1660)


 "Whistlejacket". George Stubbs (1724-1806).


 "Bañistas en Asniéres". Georges Seurat (1859-1891)
 "La ejecución de Maximiliano". Edouard Manet (1832-1883).




"La Virgen y el Niño con Santa Ana y San Juan Bautista". Leonardo da Vinci.

 Odilon Redon.


Entrar en un museo de esta categoría implica dedicarle un cierto tiempo. 
Desde luego, de tener posibilidad, varias visitas -dosificadas y elegidas en función de determinadas épocas o pintores- serían lo más apropiado.
Como por desgracia eso no suele ser fácil, indico aquí las sugerencias prioritarias que menciona la mini guía/plano del Museo aunque -evidentemente- no hay mejor visita que aquella que está motivada por el amor  personal a determinadas obras o a ciertos artistas.
Planta 0: Hobbema "El paseo en Middelharnis"; Rubens "Paisaje de otoño con una vita de Het Steen por la mañana"; Hals "Joven con una calavera (Vanitas)";
Planta 2: Salas 2 a la 14. Tiziano "Baco y Ariadna"; Holbein "Los embajadores"; Massys "La anciana/La duquesa fea"; Bronzino "Alegoría de Venus y Cupido".
Salas 15 a la 32: Vermmer "Mujer joven tocando el virginal"; Velazquez "La venus del espejo"; Caravaggio "Salomé recibiendo la cabeza del Bautista"; Van Dyck "Retrato ecuestre de Carlos I";
Salas  33 a la 46: Turner "El guerrero temerario"; Stubbs "Whistlejacket"; Monet "El estanque de las ninfeas"; Can Gogh "Los girasoles";
Salas 51 a la 66: Piero "El bautismo de Cristo"; Van Eyck "El matrimonio Arnolfini"; Leonardo "La virgen de las rocas"; Rafael "Santa Catalina de Alejandría"; Bellini "El dux Leonardo Loredan".

Otras obras.
(1): Guía The National Gallery. P.9.
Texto y fotos:  Javier Nebot

domingo, 28 de enero de 2018

La obra maestra (5): Sátiro lamentándose por una ninfa (Piero de Cosimo, 1462-1522)


Un lienzo lleno de encanto y de misterio del que emana, sin embargo, una gran tristeza.
Un joven sátiro mira desolado a una ninfa muerta. Incluso el perro que les acompaña los observa a ambos con ojos apesadumbrados. No sabemos exactamente que es lo que ha sucedido (y menos hoy en día, en donde las referencias mitológicas ya no suponen nada para la inmensa mayoría).
Algunos expertos remiten a la historia mitológica de Céfalo y Procris: cuenta Ovidio en La Metamorfosis que Céfalo dudó sin motivos de la fidelidad de su esposa Procris.
Se reconciliaron pero, lo que son las cosas, ella dio crédito tiempo después a ciertas habladurías sobre como Céfalo estaba engañándola y le invadieron las dudas sobre el amor de éste. 
¡Pocas cosas tan corrosivas para el amor!. 
Para aclarar el asunto y despejar incertidumbres decidió espiarle un día que éste se fue caza. Lamentablemente, Céfalo, al oír un ruido, creyó que se trataba de algún animal y lanzó con toda su fuerza la lanza que Procris le había regalado....hiriéndola de muerte. 
El sátiro, mitad macho cabrío mitad hombre, no se menciona en la obra de Ovidio pero, por lo que parece, si se refieren a él en una obra de teatro del siglo XV que trataba el mismo tema.
En cualquier caso del cuadro emana, como he mencionado al principio, una cierta melancolía, la sorpresa triste de una muerte que no debía de haberse producido.
Todos los personajes son expuestos a nuestra mirada con sumo mimo, con profunda delicadeza.
El tratamiento horizontal del tema contribuye, ciertamente, a dar peso al dramatismo, centrando la atención casi a ras de tierra. En la degradación de colores del paisaje lejano -hacia un azul pálido- se nota la admiración que De Cosimo sentía por Leonardo da Vinci: Quizás no hay exactamente un perfecto sfumato pero, sin duda, muy poco le falta.


Los detalles en el lienzo son cuidados hasta el más mínimo detalle, contribuyendo con su realismo a dotar a la escena de más tensión emocional  -si cabe-. No parece sin embargo que el pintor pretenda solo ilustrar un cuento o leyenda  sino que, más bien, desea que sintamos el dolor de los protagonistas como si fuese real, aunque -claro- sin forzar excesivamente la sentimentalidad (¡ya llegará el manierismo y sus excesos!): todo está en calculado en perfecto equilibrio.


Piero di Cosimo, hijo de un orfebre, fue discípulo distinguido del pintor Cosimo Rosselli, y de él adoptó su nombre.
Vasari, en sus conocidas Vidas habla de Piero como si hubiese sido un excéntrico, poseído por un profundo amor por la naturaleza. Gran parte de ese amor se destila, sin duda, en la manera en como pinta en este cuadro a animales y plantas (También lo muestra en otro lienzo suyo -Batalla entre centauros y lapitas-al que dedicaré próximamente un post en este misma sección).
El cuadro se encuentra en la National Gallery de Londres.

Óleo sobre chopo. 65 x 184 cm.


Texto y fotos:  Javier Nebot
(Entrada actualizada a 30-03-2021).