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sábado, 23 de agosto de 2014

Comamos y bebamos......que mañana ya veremos (5): Restaurante La Ribera.

Es una buena noticia para Bilbao la apertura de un local como "La Ribera". Y lo es por varias razones:
Revitaliza una zona hasta ahora poco proclive a actividades lúdicas. 
Incorpora el emblemático edificio del Mercado de la Ribera y el ámbito de la ría, tan identificativo de Bilbao , a las rutas de esparcimiento.
Crea un espacio de ocio en el que une música y restauración en perfecta simbiosis.
Cubre una línea de "coste intermedio" tan poco cultivada en una ciudad como Bilbao.



El interior del local -espacioso- tiene un cierto aire "marítimo" ya que su decoración recuerda en algunos puntos a los tradicionales cruceros y sus vistas a la ría contribuyen al refuerzo de esa sensación.
Diferentes espacios permiten, sin especiales agobios, atender a la numerosa clientela.
La música en vivo aumenta el atractivo y es algo a tener en cuenta -y a reforzar- ya que el público bilbaíno valora, sin duda, la posibilidad de disfrutar de música en directo.
(La música ambiental, en el interior, también ha sido elegida con criterio y en un tono suficiente como para permitir una conversación)

Ayer tuve la oportunidad de probar su menú degustación y, la verdad, es que solo puedo decir parabienes: todos sus platos estaban en su punto, dentro de una línea quizás no excesivamente arriesgada pero si de suficiente variedad y calidad.

El aperitivo curioso: algo tradicional, croqueta de jamón, y algo innovador, txacoli con melón.


A continuación un excelente tartar de atún rojo con espuma de wasabe. Perfecto, en una combinación de sabores de clara inspiración japonesa.


Continuamos con un rissoto de hongos y espárragos. Un arroz excelente, sin pasarse lo más mínimo de punto, y la cremosidad adecuada a un plato tantas veces "ensayado" y pocas veces bien conseguido.


Para el plato de pescado el menú degustación  opto por un clásico casi unánimemente aceptado por todos: Bacalao a la vizcaína y bacalao al pil-pil.
Ambos bien cocinados aunque personalmente me pareció más conseguido el bacalao a la vizcaína, cuyos aromas destacaban claramente en el plato.



A continuación carrilleras de ternera al vino tinto sobre crema de patata.
Un plato que empieza a ser ya casi habitual -en el último mes lo he probado varias veces en distintos restaurantes- pero no por ello menos agradable.
En su punto aunque personalmente las hubiese preferido, quizás, algo más cocinadas para conseguir una textura menos compacta y más tierna (siendo consciente de que se tratan de carrilleras de ternera y no de ibérico)

Para finalizar un postre de "doblete": Torrija junto con helado de nueces. Buena combinación de sabores y adecuado contraste. (La torrija, pura crema, deliciosa)


El menú incluye la bebida, un crianza: Launa.
En definitiva: un menú muy satisfactorio para un precio medio (40 euros).
Un punto también muy importante a reseñar es el cálido trato de todo el personal sin que ello fuese en demérito de la eficacia del mismo. Pocas cosas hay  más deprimentes que ser mal o descuidadamente atendido en un local abierto al público (esa misteriosa capacidad de algunos camareros y camareras para mirar y no ver, invisibilizando al cliente). Aquí, diligencia y cordialidad van de la mano, lo cual es siempre de agradecer y un motivo para volver.
Por gentileza de la casa pudimos visitar la cocina y  saludar a los responsables de la misma.
Desde aquí envío mis felicitaciones a todo su equipo.


 Fotos y texto:  Javier Nebot



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