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martes, 29 de diciembre de 2015

Fotografías personales JNC (27): Madrid navideño (1º)

Madrid -como bien sabéis los que seguís este blog- ofrece siempre incentivos interesantes para todos aquellos que amamos la cultura.  Como no hay nada que justifique más las exhortaciones que predicar con el ejemplo he aprovechado unos días para visitarlo y disfrutar de exposiciones, museos y de algunos de sus barrios (Malasaña especialmente, que es como un Greenwich Village en pequeñito).
Las exposiciones- ya anunciadas anteriormente aquí- de Munch, Bonnard, e Ingres bien merecen la pena y justifican un viaje ex profeso.
Lástima que por el rollo de "propiedades" de derechos de los organizadores (y de los dueños actuales de las obras expuestas) no se pueda sacar ni una foto en las mismas.
Ya sé que es un peñazo para muchos eso sacar fotos "de" y "a" todo......pero uno siempre cae en esa tentación - si es posible- con el fin último de seducir después a posteriores visitantes y  para compartir descubrimientos con quienes comparto gustos e intereses.
No parece que eso importe (lo entiendo, los vigilantes cumplen órdenes estrictas al respecto y no van a indagar sobre la legitimidad de las motivaciones del personal) a quien impone su sentido de la privacidad como si temiesen que el ver una foto pudiese disuadir de una visita o competir con la implagiable sensación de ver una obra in situ.
Claro que hay excepciones como las expos de Telefónica sobre Julio Verne y sobre Theo Jansen, en su sede de Gran Vía,
Acercarse allí merece la pena aunque solo sea para disfrutar de la impresionante escalera caracol a través de la cual se accede a las distintas plantas y que es un prodigio de arquitectura escultórica.





Una vez en la sala la exposición no defrauda. Está muy bien montada -con intención claramente didáctica- y nos introduce en el particular mundo -imaginativo y real- de un escritor tan idolatrado como Julio Verne.
Interesante repaso a sus obras y a determinados hechos de su época que influyeron decisivamente en su escritura.













En el mismo edificio de la Fundación Telefónica, en la planta inmediatamente inferior se pueden observar las "asombrosas criaturas" de Theo Jansen.
No produce el mismo impacto verlas "vivas" y correteando por las playas (como casi todos las hemos podido ver en televisión) pero tiene su punto observar esas estructuras "dormidas" como esperando el beso mágico que las despierte y las haga vivir de nuevo.













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