martes, 7 de julio de 2020

Lugares (56): Jedburgh.

Abandonamos poco a poco Escocia -con pena- e iniciamos la vuelta hacia Inglaterra en un día lluvioso.
El Norte, aquí y allí, tiene eso, entre otras muchas cosas: cuando menos te lo esperas te puedes empapar de agua aun estando en pleno verano.



De camino hacia el sur, llegamos a Jedburg con idea de echar un vistazo a las ruinas de lo que otrora fue una impresionante abadía y para visitar la casa -muy sencilla- en la que la reina Mary de Escocia pasó cierto tiempo.
Aunque la abadía fue fundada en 1138, se conservan todavía in situ fragmentos de cantería celta, correspondientes a la estructura de una edificación anterior. Los agustinos vivieron, rezaron y trabajaron entre estos muros durante siglos, hasta que el furor destructor de los ingleses (no en vano se encontraba en una peligrosa zona fronteriza) dejó ésta y otras abadías y monasterios totalmente arrasados (a lo que habría que añadir, por descontado, los estragos causados por la reforma emprendida por Enrique VIII y que, en muchos casos, no dejaron piedra sobre piedra, todo a mayor gloria de Dios y de las arcas del Estado, claro).
Con todo, de los imponentes restos que quedan y de la elegancia de las estructuras que se mantienen todavía en pie después de cientos de años (de estilo románico de principios del siglo XII), se puede atisbar el esplendor que sin duda tuvo este lugar en el pasado y la importancia que debió tener su acción en la vida social y económica de la comarca.

Para visitar la abadía hay que ceñirse al horario de apertura al público que es de 9,30 a 17,30 h. del 25 de marzo al 30 de septiembre y de 10 a 16 h. del 1 de octubre al 24 de marzo.
El precio, en el momento de la visita, era de 5,50 libras.




Tanto la abadía como sus alrededores -al igual que la inmensa mayoría de los enclaves de este tipo que visitamos en nuestro viaje- están bastante cuidados y, desde luego, merecen ser visitados, incluso por aquellos que "pasan" de piedras e historia. 
Allí, por lo que pudimos constatar en pleno agosto, no hay especial bullicio turístico ni incómodas aglomeraciones de personal. 
Se respira paz y tranquilidad, dos cosas que, por lo general, suelen ser bastante escasas y por eso mismo deberíamos valorarlas más.
Jedburg es una población escocesa que se encuentra a unos dieciséis kilómetros de la frontera con Inglaterra y junto al río Jed Water, un afluente del rio Teviot. 
Fue el rey David I de Escocia quien construyó, entre 1118 y 1138, el priorato que dio cobijo a los padres agustinos que provenían de Beauvais en Francia.
El rey Malcom IV murió entre sus muros siendo muy joven -24 años- debido, por lo que cuentan, a una religiosidad extrema que le llevaba a realizar unos ayunos proverbiales....que darían lugar a habladurías de santidad, pero que le llevaron a la tumba.
El castillo de la ciudad era una de las residencias ocasionales de la realeza escocesa, aunque en más de una ocasión fue cedido a los ingleses y, finalmente, acabó siendo demolido en 1409.
En Jedburg se encuentra también la casa en la que residió la reina María en 1566 y que, ahora, como no podía ser menos, es un pequeño museo, en honor a la dama.









Texto y fotos: Javier Nebot

lunes, 6 de julio de 2020

Estrenos de cine (175): GHOSTS OF WAR (Reino Unido, 2020) Brenton Thwaites.


Guión y dirección: Eric Bress.
Música: Michael Suby.
Fotografía: Lorenzo Senatore.
Intérpretes: Brenton Thwaites, Theo Rossi, Skylar Astin, Kyle Gallner, Alan Ritchson, Billy Zane.
Guerra y, por si fuera poco, terror sobrenatural.
Cinco soldados norteamericanos, asignados a proteger una zona de Francia, casi al final de la Segunda Guerra Mundial, llegan a un lugar que antes había estado dominado por los nazis, pero que ahora parece estar controlado por un enemigo todavía más poderoso.

Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

jueves, 2 de julio de 2020

Pintores de hoy (173): Dorothea Tanning (USA, 1910-2012).

Dorothea Tanning fue una artista multi-disciplinar (pintora, escultora, diseñadora, escritora etc) admirada, especialmente, por sus obras pictóricas surrealistas.
Nació el 25  de agosto de 1910 en Illinois (USA).
En 1928 empezó a estudiar en el Knox College, en donde permaneció hasta 1930. 
Completó su formación en Chicago, estudiando durante varios años en el Instituto de Arte de dicha ciudad.
En 1935 se trasladó a New York y comenzó a trabajar como diseñadora publicitaria. 
En esos años y a través de exposiciones del Museo de Arte Moderno, Tanning conoció el surrealismo y el dadaísmo, dos movimientos pictóricos que le impresionaron mucho y que influirían poderosamente en su cosmovisión artística. Entró rápidamente en contacto con algunas de las figuras más representativas de dichos movimientos. En 1939 viajó a París en un afán de profundizar en dichas tendencias, pero se encontró una ciudad que ya presagiaba, lamentablemente, la guerra y de la que muchos artistas habían huido.
A comienzos de los años cuarenta Dorothea ya había comenzado a pintar al estilo surrealista, aunque simultaneaba su labor artística con otras más comerciales, ilustrando anuncios de moda para los famosos almacenes Macy´s.
Fue precisamente el director de arte de esos almacenes quien, sorprendido por la fulgurante creatividad de Tanning, le presentó al acreditado galerista Julien Levin. 
Con él Tanning realizaría diversas exposiciones y gracias también a él conocería a la crème de la crème de la vanguardia artística europea que había emigrado a New York a causa de la Segunda Guerra Mundial y que exponían en la galería de Levin. 
En 1942, Max Ernst visitó el estudio de la pintora porque estaba buscando obras de mujeres surrealistas para una exposición sobre arte del siglo XX en la galería de Peggy Guggenheim. Allí estaba el autorretrato con los pechos descubiertos que tanto le impresionó y que seleccionaría Ernst para la mencionada exposición y, por lo que contó posteriormente la pintora, ese mismo día ambos se enamoraron.
Se casaron en 1946 y permanecieron juntos hasta la muerte de Ernst en 1976.
Los últimos de los cuarenta y los iniciales de los cincuenta constituyeron el periodo más estrictamente surrealista de Tanning, con creaciones visualmente muy poderosas e imaginativas -a veces inquietantes- que salían del inconsciente de la pintora.
Dorothea Tanning y Max Ernst vivieron en los Estados Unidos hasta 1949, año en el que decidieron marcharse a Francia, alternando temporadas en París, Turena o en la Provenza.
Fue en este época cuando el trabajo de Tanning empezó a evolucionar hacia pinturas "prisma", como ella misma las llamaba, abandonando la línea narrativa y la meticulosidad de sus obras anteriores.
De alguna forma su trabajo también empezó a acercarse hacia lecturas impresionistas, aunque su universo estético seguía guardando cierto parecido con sus creaciones surrealistas.
Su inquietud creativa le llevó a trabajar con el grabado, la escultura y la poesía.
En 1957 decidieron quedarse definitivamente a vivir en Francia porque la leyes McCarthy negaban la ciudadanía norteamericana a Max Ernst que era alemán.
Durante los años sesenta el trabajo de Tannig viró hacia la abstracción y también trabajó como grabadora en los talleres de Georges Visat y Pierre Chave y como ilustradora de libros de amigos poetas.
En los setenta, la pintora, figura ya muy reconocida, aplaudida y consolidada, exponía regularmente en Nueva York y por toda Europa a la vez que se dedicaba a la escultura realizada con materiales blandos.
Cuando su marido, Max Ernst, murió el 1 de abril de 1976, regresó a los Estados Unidos.
No dejó de pintar, pero amplió su campo de acción al dibujo y al collage.
Su interés por la poesía la llevó a crear el premio Wallace Stevens.
En 1986 publicó su primera autobiografía y en el 2001 lanzaría otra más extensa y desarrollada.
Los poemas de Tanning han sido publicados en revistas tan prestigiosas como The New Yorker, Poetry o The Yale Review.
Murió el 31 de enero del 2012, a la meritoria edad de 101 años.























Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.
 Javier Nebot