domingo, 12 de julio de 2015

Estrenos de cine (59): Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia – Tráiler Comic-con subtit...


Zack Snyder dirige este esperado enfrentamiento entre dos superhéroes.
El reparto lo conforma un buen plantel de actores.:Ben Affleck, Henry Cavill, Gal Gadot, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Jeremy Irons, Laurence Fishburne, Diane Lane, Holly Hunter, Scoot McNairy, Ezra Miller y Jason Momoa.












Estreno el 23 de marzo del 2016
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Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
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Texto:  Javier Nebot

sábado, 11 de julio de 2015

Opinión personal (38): El Eneagrama: Eneatipo III. (6º de 13)


ENEATIPO III (Vanidad, inautenticidad y “orientación mercantilista”).
ENEATIPO III: “Vanidad, inautenticidad y orientación mercantilista” en la denominación de Naranjo; “El triunfador” para Riso/Hudson; “Organizador” en Pangrazzi; “Carácter vanidoso” en Durán/Catalán; “El productor” para M. Goldberg;
El Tres reúne unas características altamente valoradas por el imaginario actual: Tiene gran capacidad para llevar adelante proyectos, puede ser, por lo tanto, un perfil “emprendedor”; tiene claros sus objetivos y va tras ellos con energía; es productivo, enfocado al resultado (aunque para ello suele descuidar, al contrario que el Uno, los detalles.)

En el aspecto sano Riso/Hudson (2011) resaltan la gran seguridad en sí mismos y las grandes dosis de “autoestima” (¡palabra en boga!) que demuestran. Como he dicho antes suelen expresarse con mucha energía sobre todo cuando se focalizan en la consecución de aquellas metas que les parecen importantes y socialmente reconocidas. “En su mejor estado se aceptan a sí mismos, se motivan internamente, son genuinos y auténticos: son todo lo que parecen ser. Con plena auto aceptación, no creen que necesiten tener más éxito para merecer más atención” (Riso/Hudson 2011, p.115).
Pero la distorsión empieza cuando el Tres va dejando paso a su deseo de sobresalir centrando todos sus esfuerzos en que se le reconozca por lo que hace o, incluso, por lo que quiere parecer. La Vanidad adquiere ahí cierta carta de naturaleza ya que la preocupación por la propia imagen se convierte en el santo y seña de este eneatipo desplazando su energía hacia lo que piensa o siente el otro en vez de centrarla en la propia experiencia. Al igual que el Dos, el Tres se referencia fuera de sí pero si el Dos lo hace a través de la ayuda que presta a otros el Tres busca claramente el “éxito” en su actividad y el reconocimiento que ello pueda conllevar.
El Tres “necesita” el reflejo de sí que recibe de la aprobación del otro lo cual tiene evidentes connotaciones narcisísticas y, aunque Naranjo (2008) identifica este descriptor como más propio del eneatipo VII, no puede dejar de reconocerse también en el III (y sus alas). D
e hecho, indica:
“La vanidad está presente especialmente en la región “histeroide” del eneagrama (que comprende los eneatipos II, III y IV), aunque en el caso del orgullo, como hemos visto, ésta se
 satisface mediante una combinación de auto ensalzamiento imaginativo y el apoyo de individuos escogidos, mientras que en el eneatipo III la persona se moviliza para demostrar objetivamente su valor, mediante una activa puesta en práctica de su auto-imagen frente a un otro generalizado. Esto conduce a una enérgica búsqueda del éxito y de los buenos modales según marcan los cánones cuantitativamente o generalmente aceptados. La diferencia entre los eneatipos III y IV radica sobre todo en el hecho de que el primero se identifica con la imagen que “vende”, mientras que el segundo está más en contacto con su auto-imagen denigrada y, por tanto, se caracteriza por la experiencia de una vanidad nunca satisfecha. En consecuencia el III es alegre; mientras que el eneatipo IV es depresivo” (Naranjo 2012. p. 215)
Sin duda la manifiesta identificación con la “apariencia” que se da en los Tres implica cierto sentimiento de vacío interior y una superficialidad que muchos pueden percibir como inautenticidad. Hay una coraza, una “máscara”, que les blinda ante el peligro que sienten en mostrarse tal y como son ya que uno de sus temores es que si así lo hiciesen quizás no los aceptarían los demás. Buena parte de esa máscara está constituida por la integración de aquellos valores reconocidos socialmente y por eso muchos autores denominan como “camaleónica” la capacidad del tres para saber cuáles son estos y adaptarse lo más posible a ellos.


Pangrazzi (2007) señala como clave autobiográfica de los Tres escenarios familiares en los que no se han sentido valorados en función de sus sentimientos, sino, más bien, en la medida que obtenían éxito y ofrecían una imagen triunfadora de sí mismos.
El eslogan o frase determinante sería para este autor “Sólo estaré bien si tengo éxito” ( p. 83), de ahí su orientación al logro o el deseo de sobresalir demostrando eficacia y esto –siempre que es posible- lo hace desarrollando pautas agradables, ”cuasi”· comerciales, aunque, si lo considera necesario, no le importa utilizar a los demás para conseguir sus objetivos.
Naranjo (2008) opta por invertir el orden marcado por Ichazo (que identificó la pasión con “falsedad” y la fijación con “vanidad”) considerando la pasión dominante en el Tres la Vanidad y el “engaño” como el núcleo cognitivo de la fijación. También Durán y Catalán (2010) coinciden en este planteamiento señalando que “el fingimiento inconsciente provoca mucha ansiedad, como si a algún nivel estuviera siempre presente el temor de ser descubierto. No es un engaño deliberado, por el contrario el tipo Tres valora mucho la sinceridad, es un autoengaño, una identificación interna del propio yo con la apariencia que se consigue. Para mantenerlo es necesario un perfecto control de los sentimientos, una pérdida de espontaneidad” (p.117).
Vuelvo de nuevo a Claudio Naranjo (2008) porque este autor reseña, en la obra que utilizamos como referencia, los antecedentes sobre éste carácter en la literatura científica (ver págs. 216 a 224), pero a diferencia de otros tipos en los que sí se da una cierta patologización de los mismos, en el Tres no sucede lo mismo. Nuestro autor considera que:
“visto el predominio del tipo vanidoso en los Estados Unidos, puede resultar significativo el hecho de que el síndrome correspondiente a esta personalidad le haya pasado desapercibido al DSM. Aparte de la relativa dificultad de discriminar los rasgos de carácter prevalentes e implícitamente valorados en el conjunto de la cultura, podemos también entender esta omisión como consecuencia del hecho de que los individuos del eneatipo III están característicamente satisfechos con ellos mismos, pues el núcleo de su deformación psicológica es la confusión de la autoimagen que venden con lo que son” (p.217).
Con bastante probabilidad esta autosatisfacción y el reconocimiento que muchas veces reciben del exterior, dificulta a los Tres entrar en cuestionamientos que solo se producen cuando un hecho grave (infarto, divorcio, abandono de los hijos etc.) les afecta de forma radical. Entonces pueden percibir la discrepancia en su ser y la apariencia con la que se identifican y en la que siempre han vivido.
Quisiera concluir las características generales de este eneatipo haciendo referencia a su mecanismo de defensa. Durán y Catalán (2010) indican que este carácter se apoya en la identificación, identificación con una imagen ideal que desde muy pequeños asumieron como la “mejor”. Ahora bien, señalan también, que este mecanismo de identificación, es menos rígido que en el caso de la introyección, lo que les permite ir cambiando para adaptarse a los valores reinantes (camaleónicos) sin entrar en excesivos conflictos interiores. Naranjo (2008) ahonda en este punto señalando que:
“la cuestión central en el eneatipo III es la identificación con una autoimagen ideal construida como respuesta a las expectativas de los demás, de modo que podemos suponer que desde muy temprana edad esto implicó una identificación con los deseos, valores y comportamientos de los padres. A diferencia de la introyección, que se refiere a sentir como el otro, la identificación es definida como un proceso por el cual la persona adopta la característica del otro, transformándose hasta cierto punto, según un modelo externo. Por más que sea verdad que la adopción de los rasgos de los padres es una característica universal, también es claro que una orientación imitativa que se orienta hacia modelos externos es más característica de los valores del eneatipo III”. (p.231)

-Dirección de “desintegración”: el IX. El Tres estresado, que ha superado de cierta forma sus límites, puede profundizar más en la desconexión de sí mismo con una pérdida profunda de sus propios sentimientos y aumentando su rechazo a cualquier tipo de cuestionamiento personal o introspección sin darse cuenta que de esta manera caen en el lado más oscuro de los Nueve volviéndose, hasta cierto punto, apáticos, distraídos y dispersos. En casos extremos –los Tres insanos- “pueden llegar al punto de no poder mantener el esfuerzo para satisfacer las expectativas irreales que tienen sobre sí mismos. Se vuelven personas deprimidas e irresponsables. Los demás apenas pueden creer que sean los mismos que antes triunfaban superando cualquier expectativa” (Riso y Hudson, 2011. p.117).
-Dirección de “integración”: el VI. Los Tres encuentran su punto de desarrollo en las pautas sanas del Seis, volviéndose menos competitivos y aprendiendo a colaborar con los demás de una forma más sana, más ligada al compromiso. Bajar un poco “la guardia”, aceptando mostrarse con su verdadera imagen, les vuelve más auténticos y por lo tanto pueden desarrollarse mejor como personas. Como bien señalan Riso y Hudson (2011) “ya no son competitivos sino cooperativos; ya no son falsamente superiores sino iguales; ya no explotan a las personas sino que se comprometen con ellas y su bienestar” (p. 118).
-Consejos para el Tres: Cómo ya hemos referido anteriormente en diferentes apuntes el Tres debe tender a conectar consigo mismo reconociendo su realidad lo más profundamente posible, coincida o no, con los valores imperantes. Se trata de ser más transparente, más consciente de las posibles máscaras que se utilizan en el intento de alcanzar el "éxito"
 y pasar a construirse sobre pautas más cercanas a su realidad y menos basadas en el ideal.
Böschemeyer (2006) señala acertadamente que “cuanta más importancia tenga el éxito para una persona más irá girando alrededor de su propio yo y de lo que quiere ser y tener. Al dar cada vez más vueltas sobre su propio yo, exteriorizará cada vez más. Cuanto más exteriorice, más se alejará de sus propios fundamentos y más se separará interiormente de otras personas. Cuando más se aleje de otras personas, menor será la estimación recibida y mayor será la desesperación con la que gira alrededor desu propio yo” (p. 92), y es sin duda una tarea esencial para el Tres romper la dinámica de este círculo porque es evidente que toda verdad personal que no se descubre y asume, “no solamente no se disuelve, sino que intenta imponerse al consciente a la fuerza para conseguir cierto reconocimiento” (p. 93).
Es de tener en cuenta que en esta tarea los Tres pueden encontrar tantas dificultades como las que reseñábamos para los Dos ya que, en ambos casos, el exterior, los otros, van a valorar, en general, los comportamientos más habituales y reconocibles de estos eneatipos como algo positivo y difícilmente cuestionable, pero –como también señala Naranjo- puede que en principio este reconocimiento no le genere excesivos desajustes a los Tres pero sin duda pagarán como precio una pérdida de interioridad que les hará imposible una verdadera madurez y mucho más difícil todavía el desarrollo espiritual al que aspira el eneagrama.
Palmer (2007) señala como aspectos que les pueden ayudar en su evolución:
“-Aprender a parar. Dejar espacio a las emociones y opiniones reales.
-Tomar conciencia de cuándo las acciones se vuelven mecánicas.
-Reconocer que posponen sistemáticamente la felicidad personal dando prioridad al “triunfo” en sus actividades.
-El reconocer una profunda distancia entre su yo “privado” y su yo “público” procurando tomar conciencia de la realidad de sus sentimientos sean cuales sean” (p.136)

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Texto: Javier Nebot
-continuará-

jueves, 9 de julio de 2015

Objetos de ayer (15): Huevos Fabergé

Fabergé realizó 69 huevos/joya. Todos ellos obras maestras de la artesanía del lujo. 
"La fiesta más importante del calendario de la iglesia ortodoxa rusa es la Pascua. Se celebra con tres besos y el intercambio de huevos de Pascua. Por lo que respecta a los huevos imperiales de Fabergé, estos comenzaron a fabricarse en 1885 cuando el zar Alejandro III encargó un huevo de Pascua para su esposa, la emperatriz María Fyodorevna. El huevo recordaba a la patria de la emperatriz, Dinamarca, ya que el joyero se había inspirado en un huevo de pascua que se encontraba en las colecciones reales danesas y tanto agradó a la zarina que el zar ordenó que Peter Carl Gustavovich Fabergé fabricara un huevo de Pascua cada año para la zarina, estipulando solamente que el huevo fuese único y que encerrase una sorpresa.
También en 1885 Fabergé fue nombrado proveedor oficial de la corte imperial rusa. El joyero y su equipo de orfebres y artesanos, entre ellos maestros joyeros como el ruso Michael Perkhin y los finlandeses Henrik Wigström y Erik August Kollin, diseñaron y confeccionaron huevos de Pascua durante once años más para Alejandro III de Rusia hasta que este falleció, continuando su hijo y sucesor Nicolás II con la tradición. Estos proyectos se convirtieron en prioridad absoluta de la compañía y fueron planeados y trabajados con un año o más de antelación: la sorpresa que contenía el huevo se mantenía siempre en secreto.
Para el diseño de los huevos imperiales Fabergé se inspiró en distintos estilos artísticos europeos, como el Barroco, el Rococó, el Neoclásico o el Modernista, así como en obras de arte que contempló durante sus estancias y viajes por Europa. Había huevos creados para conmemorar acontecimientos tales como la coronación del zar Nicolás II, la terminación del ferrocarril Transiberiano, así como para celebrar aniversarios importantes. Otros huevos guardaban en su interior el yate imperial Standart, la catedral de Uspensky, el palacio de Gátchina o el palacio Alejandro, por citar unos ejemplos.
De los 69 huevos que hizo en total la Casa Fabergé para los zares, la aristocracia y la élite industrial y financiera, se conservan 61. Se conocen cincuenta y dos huevos imperiales, cuarenta y cuatro de los cuales se han localizado hoy, entre ellos los dos últimos de 1917 que nunca fueron entregados ni terminados a causa de la Revolución rusa, destacando el huevo de la constelación del Zarevich. Los restantes 8 huevos imperiales se consideran perdidos o desaparecidos; dos se conocen solamente por haber sido fotografiados en primer plano, otros tres se han descubierto en 2007, dos de ellos en una foto tomada a una vitrina de la zarina Maria Fyodorevna, donde aparece el tercer huevo imperial (este huevo fue recientemente descubierto y será rematado) y el huevo con querubín y carruaje, este último quedó reflejado en el cristal de la misma, en cuanto al huevo del neceser figura en una fotografía de la joyería Wartski, Londres, en la parte inferior de una vitrina. No se tiene ningún documento visual de los otros tres.
Otros siete huevos de Pascua fueron encargados por Alejandro Ferdinandovich Kelch, dueño de minas de oro en Siberia, para su esposa Bárbara. Asimismo personajes de la época como Alfred Nobel, príncipes Yussupov, duques de Marlborough entre otros de categoría no imperial que suman un total de ocho huevos. Sin embargo, la colección imperial de huevos de Pascua encargada por los dos últimos zares rusos es la más famosa.




























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Opinión personal (37): El Eneagrama: Eneatipo II. (5º de 13).

ENEATIPO II : (El" Orgullo" y “La personalidad histriónica").
ENEATIPO II: “Orgullo y personalidad histriónica” en la denominación de Naranjo; “El ayudador” para Riso/Hudson y para Pangrazzi; “Carácter orgulloso” para Durán y Catalán; “El colaborador” para M. Goldberg.
Durán y Catalán (2010) señalan que “cuando al sentimiento de orgullo se une la creencia de que somos especiales, seres de primera categoría, que merecemos el amor y el aplauso de los demás, es cuando el orgullo se convierte en pasión” (p.157).

Sin duda las personas que actúan con pautas del comportamiento tipo DOS son personas empáticas, con gran capacidad para atender a los demás demostrando sensibilidad y cercanía.
En los DOS "sanos" hay consciencia de eso y de las propias necesidades, por lo que resulta mucho más difícil que caigan en actitudes y comportamientos que tengan solo como fin el reconocimiento y el aplauso de los demás a su “bondad” (lo que, evidentemente si sucede en los Dos insanos).
Riso y Hudson (2011) recalcan la incondicionalidad de su amor en los DOS realmente sanos con capacidad para dar a los demás y a sí mismos pero esa apertura al otro empieza de distorsionarse en los Dos “medios”, ya que ”desean estar más cerca de los demás, por eso empiezan a “agradar a la gente”, siendo demasiado amistosos, emocionalmente demostrativos y llenos de “buenas intenciones” para cualquier cosa. Intentan ganarse a los demás ofreciendo una atención seductora: aprobación, “toquecitos”, adulación. Con frecuencia hablan de “la relación”·.Cada vez más necesitados, aunque incapaces de admitirlo, los Dos medios pueden convertirse en personas excesivamente íntimas y entrometidas”. (p. 108)

Prácticamente todos los autores consultados utilizan descriptores del tipo “seductores”, “diplomáticos”, “adaptativos”, ”cercanos”, ”manipuladores”, “brillantes”, “de carácter afable”, “sensibles”, pero no podemos olvidar que, también, -como bien señalan Duran y Catalán (2010):  “Detrás de la vitalidad y la vistosidad del carácter podemos decir que se esconde un secreto reconocimiento de vacío. Lo que perpetúa el vacío es precisamente dedicarse a la búsqueda de gloria, en la que uno vende el alma al diablo (Horney) porque la energía se implica en la realización de una imagen, de esa imagen a través de la cual uno consiguió ser amado y elegido, y no del propio ser” (p.160)
El DOS, ha asumido una historia familiar en la que recibió el mensaje de aprobación cuando atendían y complacían a los demás en una demostración de generosidad que obliga a olvidarse de uno mismo. No podemos olvidar que dicho mensaje interno se ha convertido en lo que respecta al DOS en el de “vales si eres amado por los demás”, o, como dice Pangrazzi (2007) “Sólo estaré bien si ayudo” (p. 82).
Naranjo (2008) en el capítulo que dedica a los antecedentes en la literatura científica sobre el carácter del DOS señala cierta teatralidad en estos individuos, consecuencia lógica de “aparentar más de lo que son” (p. 192).
Al igual que en los demás tipos, Naranjo encuentra equivalente en el anteriormente
citado Manual de Diagnóstico Americano (DSM IV) en donde :
“Hallamos el eneatipo II bajo la etiqueta de “Trastorno histriónico de la personalidad”, al cual se le atribuyen los siguientes criterios de diagnóstico:
A) La conducta es abiertamente teatral, reactiva y expresada con mucha intensidad, tal como se indica en, por lo menos tres de los siguientes síntomas: 1) auto dramatización (por ejemplo, una expresión exagerada de las emociones; 2) llamada incesante de atención; 2) ansía de actividad y excitación; 4) híper reacción ante los menores acontecimientos; 5) explosiones de ira o rabietas irracionales.
B) Alteraciones características de las relaciones interpersonales indicadas por, al menos dos de los siguientes síntomas: 1) El sujeto es percibido por los demás como hipócrita y carente de autenticidad, aunque pueda parecer cálido y encantador; 2) egocéntrico, auto-indulgente y desconsiderado con los demás; 3) vanidoso y exigente;4) dependiente, desamparado y en constante búsqueda de apoyo;5) con tendencia a amenazas, gestos o intentos de suicidio manipulativos“ (Naranjo 2012, p.195 y 196).

Evidentemente esta sintomatología – al menos desde mi punto de vista- está mucho más cercana a las características del DOS "insano" (ver Riso y Hudson 2011) que a las del sano/adulto o a las de un DOS medio.
A reseñar como rasgo clave también -en esto coinciden todos los autores consultados- el aspecto “seductor” del Dos que es una consecuencia lógica de la intensa necesidad de amor y de reconocimiento que experimentan.
Además el DOS no quiere andar solo: necesita la cercanía de los demás. No le importa para ello recurrir a la adulación (como herramienta de seducción) o a la queja si ve que los demás no reconocen cuánto le deben.
Palmer (2007) resume adecuadamente algunas de las preocupaciones de los Dos: “Conseguir aprobación y eludir el rechazo. Orgullo de poder satisfacer las necesidades de los demás (“no necesito a nadie pero todos me necesitan a mi”). Confusión entre los muchos “sí mismos” que se desarrollan con el fin de satisfacer las necesidades de los demás.” (p. 92).


-Dirección de “desintegración”: el VIII. Hay en los DOS un cierto pudor en demostrar las propias necesidades y por eso se vuelcan hacia los demás en un inconsciente deseo de recibir, como respuesta a sus atenciones y entrega, la atención y afecto que necesitan de ellos, pero cuando sus esfuerzos no son reconocidos entran en situaciones de tensión que les pueden llevar a comportarse como Ochos y reclamar de forma vehemente e impositiva lo que creen que les pertenece.
En su exigencia se pueden revolver contra aquellos que no han reconocido sus esfuerzos, criticándolos e intentando manipularlos. Se vuelven, de esta forma, controladores y dominantes y, en casos extremos, pueden llegar a odiar con intensidad a quienes consideran que les han traicionado adquiriendo su comportamiento los matices vengativos del Ocho insano.

-Dirección de “integración”: el IV. Los Dos se integran cuando inician un proceso de interiorización tomando consciencia de sus propios sentimientos y necesidades, escuchándose, acercándose así a las pautas de los Cuatro sanos que poseen una tendencia natural hacia la introspección y actúan teniendo en cuenta sus propios sentimientos. De esta forma pueden dedicarse más tiempo a sí mismos y evitar reclamar a los demás lo que no se auto conceden. Procediendo así podrán examinar sus motivaciones y mantener relaciones más honradas (puesto que parten de un reconcomiendo auténtico de sí mismo y del otro) a la vez que su autoestima no dependerá tanto del reconocimiento de su altruismo.
Alcanzan de esta manera un alto grado de independencia puesto que ya pueden apoyarse en sus propias valoraciones y sentimientos y –como dice Pangrazzi 2007- “descubren la importancia de sintonizar la acción con la autenticidad del propio ser” (p.143).

-Consejos para el Dos: Aunque, al igual que en el caso anterior, voy a remitirme aquí a las propuestas de Helen Palmer (2007) -sin desmerecimiento de otros autores- quisiera primero introducir algunas puntualizaciones de Uwe Böschemeyer (2006) que me parecen sumamente recomendables para el proceso de mejora de este eneatipo.
Este autor identifica la mayor dificultad al desarrollo -para quien él llama “el altruista”- en la idea dominante que le absorbe al DOS de “tener que ayudar”. Como hemos tenido oportunidad de ver tanto la estructura pasional del DOS (lo que le motiva), como su fijación (el prisma con que la realidad), giran en torno a la introyección de ese mandato.
Böschemeyer entiende que, como nuestra sociedad da especial reconocimiento y pompa a este tipo de comportamiento (del menosprecio de la caridad hemos pasado a la cálida valoración de personas e instituciones que se vuelcan en los demás), el “altruista” puede encontrarse con que no comprende “por qué su disposición a ayudara los demás causa rechazo y por qué precisamente “él” es quien debe cambiar, él, que hace lo más importante en la vida” (p.74), con lo cual evita cuestionarse y lastra sus posibilidades de desarrollo que pasan, necesariamente –como para todos los eneatipos-, por un profundo proceso de auto concienciación de sus comportamientos dominantes por muy “buenos” que aparentemente pueden ser.
Como bien señala este autor “me gustaría recalcar que en la vida humana concreta no existe ni el lado positivo ni el negativo como tales. Lo que importa es señalar desde ambos polos las “tendencias” ligadas a cada tipo en cuestión” (p.74) pero, sin duda, ello no quita que, si queremos madurar, evitar anclajes y distorsiones, iniciemos el proceso que antes he indicado de auto-concienciación que –desde mi punto de vista- será, probablemente, más complejo en aquellos caracteres (2, 3 y 7) cuyo grado de aceptación en la sociedad actual pueda hacerles creer que no hay nada que “trabajar”.


Böschemeyer (2006) les sugiere a los Dos que se cuestionen sobre si quieren vivir de la manera en que lo han hecho hasta ahora y les facilita preguntas concretas para ayudarles a encontrar respuestas. –“¿Tengo suficiente tiempo para mí?; ¿anhelo tener más tiempo?; ¿Qué es lo que deseo hacer desde hace mucho tiempo?; ¿Puedo imaginarme pasar los días de manera diferente?; ¿A que tiene apego mi corazón? ¿Tiene apego “solamente” a los demás?” (p.75)
Helen Palmer (2007) da diversas pautas a la evolución a los Dos. Así, teniendo en cuenta que el núcleo esencial de su problemática es el desvío de sentimientos propios para adaptarse a los de los demás, les recomienda:
“-Detectar la necesidad de manipular.
-Reconocer el valor real de los demás. Percatarse de las oscilaciones entre el engreimiento y la humildad exagerada.
-Reconocer la adulación como signo de ansiedad creciente.
-Alentar algo más que la reacción emocional inicial. Las reacciones iniciales pueden ser una exposición superficial que disfrace los sentimientos reales.
-Ver las prioridades conflictivas entre la “multiplicidad de sí mismos” y desarrollar una imagen consistente frente a los demás que no se altere con el fin de agradar” (p.113).
eneagrama-la-cena
https://www.youtube.com/watch?v=fjbMYdoFsIY
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Texto: Javier Nebot
Este post ha sido revisado y actualizado el 11 de mayo del 2018
Resumen para consulta rápida:
-Los DOS tienden a ser "ayudadores": intuyen las necesidades de los demás y son generosos en su disponibilidad. Generalmente -especialmente en el caso de los dos sanos- es una ayuda "eficaz". Sociales por naturaleza, se centran en las relaciones que mantienen, construyendo su identidad según la reacción que producen en los demás. Conciliador, fomenta uniones. Piensa más con el corazón que con la cabeza en un singular sentido de la lógica.
Su deseo básico es ser amado y su "esquema" de funcionamiento lo plasma en un "sólo estaré bien si ayudo".
Suele reprimir sus propias necesidades y eso le dificulta la introspección.
En casos extremos pecan de "mesianismo" y confunde su identidad por su intrínseco deseo de ayudar.
Somatizaciones: Tendencia al estrés por cúmulo de obligaciones. Muchos de sus síntomas pueden ser señales de lo que se ha desgastado por los demás.
Puede llegar a ser hipocondríaco.
"Vicios": Hipersensibilidad, seducción, proyección en los otros de sus propias necesidades, posesivos, dar para recibir, puede combinar la ternura con la belicosidad, no guarda las distancias físicas, aconseja sin que se lo pidan, espera una reacción determinada por su ayuda.
"Virtudes": Ponen el acento más en el ser que en el hacer. Se alegran cuando ven que los ayudados logran capacitarse y hacerse independientes. Espontáneos, alegres, entusiastas.
Verbalmente suelen adoptar un lenguaje cercano, amable e, incluso, adulador: "que guapa estás", "te sugiero...."
Borja Vilaseca (ver vídeo) señala que el miedo de los DOS es el no ser amados por lo que son.
Ven el mundo como un lugar lleno de gente que necesita su entrega y su ayuda. Se considera muy necesario.
Suelen huir del contacto con sus propias necesidades.
En su estilo comunicativo aconsejan, repiten, recomienda, adulan, insisten....y atosigan
-continuará-
Próximo post: Eneatipo III.

miércoles, 8 de julio de 2015

Opinión personal (36): El eneagrama: Eneatipo I. (4º de 13)

ENEATIPO I (Ira y perfeccionismo).
ENEATIPO I: “Ira y perfeccionismo” en la denominación de Naranjo; “Reformador” para Riso/Hudson; “Idealista” para Pangrazzi; “Carácter iracundo” para Durán y Catalán; “Perfeccionista” para M. Goldberg. (1)
“Estamos en presencia de un tipo civilizado, de buen comportamiento, no de un tipo espontáneo. Por lo que se refiere a la acción, los individuos del eneatipo I expresan ira, aunque lo hacen sobre todo inconscientemente, no sólo para sí mismos, sino para los otros, pues lo hacen de una forma que es típicamente racionalizada”. (Naranjo, 2008. p.39)
“Puede ser útil señalar desde el principio que la etiqueta “tipo iracundo” es escasamente evocadora de las características psicológicas típicas del tipo en cuestión, que es crítico y exigente, más que conscientemente odioso o grosero”. (Naranjo, 2008. p.41).
Sin duda los que actúan desde el patrón de comportamiento tipo UNO lo hace desde una idealización basada en la defensa de unos valores que muchas veces NO encuentra en la realidad, y de ahí su rechazo, en muchas ocasiones, a admitir una realidad que considera  sinceramente que debería ser “de otra forma”.
“En conjunto, este es un carácter bien intencionado y excesivamente virtuoso que surge como una defensa frente a la ira y la destructividad. Sería erróneo, sin embargo, concebirlo como una carácter violento, pues, por el contrario, presenta un estilo interpersonal super-controlado y super-civilizado. Resulta llamativo, además, en este estilo su tendencia a estar en desacuerdo, tanto con respecto a los otros como frente a la experiencia general”. (Naranjo, 2008.p.42).

El Uno cae en el “perfeccionismo” porque le impulsa un ardiente deseo de mejorar las cosas, de transformarlas, de acercarlas al ideal que él vive como esencial.
Esto, que en principio, parece una cualidad sin tacha, puede plantearle problemas porque se verá internamente dividido entre el deber y el placer, entre lo que debe ser “serio” y lo que no, impidiéndole muchas veces ser espontáneo y natural.
Riso y Hudson (2011) reconocen, en el nivel sano del eneatipo Uno, un intenso sentido de lo que es correcto, anclado en unos valores éticos en los que palabras como “integridad”, “respeto”, “justicia” –es decir, los grandes “valores”- adquieren para él cabal preponderancia; pero también señalan que en el nivel medio los UNO (insisto: los que actúan con el patrón de este temperamento ya que no existe nadie que sea un "uno") se muestran contrariados con la realidad circundante y con los demás lo que les hace aparecer con un matiz “justiciero” y mostrarse a veces muy intransigentes, y “sumamente críticos consigo mismos y con los demás; enjuiciadores, quisquillosos y criticones. Se vuelven perfeccionistas e impacientes, nunca satisfechos hasta que las cosas no se hacen conforme a sus indicaciones. Están resentidos con las personas que no comparten sus estándares.” (p. 170).


El Uno mantiene la idea de que si hace las cosas bien, necesariamente debe obtener buenos resultados y cuando esto no sucede se culpa en cierta forma a sí mismo.
Todos los autores consultados parecen reconocer que en las pautas biográficas de los que actuan bajo el patrón UNO se han dado situaciones en que éste interiorizó que lo más importante para relacionarse con el exterior era comportarse correctamente (“ser buenos” en el lenguaje coloquial).
Su lema podría ser:”Sólo estaré bien si soy perfecto” (Pangrazzi. 2007; p.81)
Naranjo (2008) vincula este perfil a la personalidad obsesivo-compulsiva:
”El repaso de muchos miles de incursiones en la literatura, que he realizado desde el año 1960 hasta ahora, me lleva a la conclusión de que el carácter más comúnmente descrito en ella es el de la personalidad obsesivo-compulsiva. Imagino que ello se puede deberse al hecho de ser la que presenta unos contornos más claramente reconocibles, pero pienso también, no obstante, que una cierta confusión se ha deslizado en el uso del término “anancástico”, palabra con que se designa frecuentemente en Europa al trastorno obsesivo compulsivo “ (2).
Algunas de las características que menciona el DSM IV (Abreviaturas del “Diagnostic and Statistical  Manual of Mental Disorders”) como propias del desorden compulsivo pueden ser, desde el punto de vista de Naranjo (2008,(p.47 y 48)), reconocibles en el eneatipo I:
“1). Afectividad restringida (por ejemplo, apariencia no relajada, tensa, adusta, falta de alegría; la expresión emocional se mantiene bajo estricto control). 
2). Auto-imagen de seriedad (v.g., se considera a sí mismo como trabajador, eficiente y digno de confianza; valora la auto-disciplina, la prudencia y la lealtad). 
3). Respetuosidad interpersonal (por ejemplo, muestra una adhesión poco corriente a los convencionalismos y usos sociales; prefiere las relaciones personales educadas, formales y correctas); 
4). Estrechamiento cognitivo (así, concibe el mundo en términos de normas, reglamentaciones, jerarquías; es falto de imaginación, indeciso, y le disgustan las ideas y costumbres novedosas ajenas a lo establecido); 
5) Rigidez de comportamiento (así, por ejemplo, mantiene un ritmo de vida bien estructurado, altamente reglamentado y repetitivo; muestra preferencia por el trabajo organizado, metódico y meticuloso)”. 
Desde mi punto de vista, dicha descripción es un buen compendio de las señas de identidad más reseñables de este eneatipo, tanto en sus aspectos positivos como en aquellos que lo son menos.
Quisiera finalizar esta breve descripción del Uno con tres pequeños apartados referidos al aspecto psico-dinámico del eneagrama.
Por un lado la “dirección de desintegración” (o punto de estrés); por otro la dirección opuesta o de “integración” (la tendencia que promovería, en su nivel sano, su desarrollo) y por último algunos breves “consejos” para desarrollar la parte “sana” de su carácter dentro de las pautas que marcan los distintos libros consultados (3).
-Dirección de “desintegración” , el IV: Cuando los UNO se estresan, se ven sometidos a situaciones de tensión, adoptan comportamientos más cercanos al eneatipo Cuatro.
Entonces empiezan a mostrarse melancólicos, depresivos, expresando mayor auto-condena de lo que suele ser habitual por no ser todo lo “perfectos” que debieran y procuran consolarse como pueden. Como bien señalan Riso y Hudson (2011): “La auto-compasión puede llevarles a darse ciertos caprichos, como los Cuatro medios, haciéndoles que sean ligeramente contradictorios con los valores que defienden. Los habitualmente lógicos y en extremo sensatos Uno pueden volverse malhumorados y temperamentales, alejándose de los demás para enfurruñarse o con la esperanza de que alguien note su angustia y acuda en su ayuda. Desgraciadamente son poco propensos a pedir ayuda directamente” (p.171).
De alguna forma el UNO, en estas situaciones, pierde la confianza habitual en sí mismo y en sus valores y adoptan posturas, como he mencionado antes, de tintes depresivos. 
Volviendo a la obra citada de Riso y Hudson (2011) “el estrés les lleva inevitablemente a adoptar conductas similares a las de los Cuatro insanos. Los Uno se llenan de odio por sí mismos y por el mundo que les rodea por haberlos puesto en esa situación”. (p.171).

-Dirección de “integración” , el VII. El UNO se desarrolla cuando se vuelve hacia el Siete sano, ya que al ejercer menos control sobre sus propias reacciones y sobre las de los demás viven de forma más relajada y optimista. Se vuelven así menos críticos y transmiten mayor optimismo.
En vez de focalizar la atención en lo que está mal se fijan más en lo que sí está bien y adquieren más perspectiva y apertura de miras que les vuelve más curiosos e interesados por otras formas de entender la vida y sus valores. En definitiva: De esta manera los UNO se vuelven también más flexibles ya que aprenden a relativizar muchas cosas que antes les hacían sufrir.
-Consejos para el “Uno”: Palmer (2007) nos dice:
“La ira y la crítica sobre uno mismo y los demás es fruto del hecho de que las necesidades personales no se ven satisfechas. Los Uno tendrán que hacer esfuerzos para reconocerlo y actuar bajo necesidades reales y ser conscientes de que se les presentarán los siguientes problemas durante el cambio que deberán tener en cuenta cara a su desarrollo:
-Una sensación de dos “sí mismos”, uno juguetón y el otro punitivo.
-Olvido de los deseos personales, y ansiedad a la hora de desarrollar consciencia de la propia ira.
-Ocupar el tiempo de modo que no haya espacio para los placeres.
-Retrasar. Complicar los procedimientos sencillos para demorar un compromiso final.
-Un incremento de la presión de los deseos inconscientes que intentan expresarse, lo que lleva a un aumento de la irritación desplazada de su objetivo real.
-Necesidad de hallar fallos en el entorno.
-Un aumento de la necesidad de culpar a los demás para equilibrar la intensa crítica dirigida hacia uno mismo.
-Intolerancia antes los múltiples puntos de vista.
-Atención rígida. Concentrarse excesivamente en un área de la vida que necesita mejora y no prestar atención a otras áreas que se desmoronan. Una manera de separar y olvidar zonas conflictivas”. (p. 90)
Para una mayor profundización en las características del eneatipo I: 
http://www.claudionaranjo.net/pdf_files/theory/caracter_y_neurosis_ch_1_spanish.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=cEVRqNdU7pQ
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.
Texto: Javier Nebot
Resumen para consulta rápida.
-Los UNO son idealistas que se creen obligados a luchar por valores elevados. 
Valores (rectitud, verdad, justicia, etc) por los que se sacrifican ya que sienten la lucha entre lo correcto y lo incorrecto como algo esencial.
Suelen mostrar pautas de comportamientos perfeccionistas: objetivos, trabajadores, sinceros, coherentes, eficientes, estables....también, y por lo mismo, pueden adoptar actitudes intolerantes, de gran exigencia (tanto consigo mismo como con los demás), con un pensamiento dicotómico muy marcado (bien o mal, con muy pocos grises) que les hace mostrarse en ocasiones como si fuesen verdaderos cruzados.
Quieren tener razón siempre y eso hace que se expresen, cuando lo creen necesario, con vehemencia y fogosidad. También acaban siendo ser rehenes de obligaciones auto-impuestas: "Si no lo hago yo  no lo hará nadie"
Somatizaciones: gastritis, úlceras, alteraciones de sueño, tensión......
"Vicios": los derivados de la Ira en diferentes manifestaciones= Superioridad moral, moralismo, super-control (propio y de los demás), impositivos, controladores.......
"Virtudes": las derivadas de la serenidad en sus diferentes manifestaciones= Pacientes, centrados, confiables, sinceros, con claridad mental y en la acción.
Verbalmente suelen emplear expresiones como: ¿No te lo había dicho yo?, "Tendrías que...."
Borja Vilaseca (ver vídeo) señala como miedo de los UNO ser considerado malo, mediocre defectuoso. Ven el mundo como un lugar imperfecto en el que hay que trabajar para mejorarlo.
Suelen huir de situaciones o personas que le provocan enfado, rabia o ira.
Utilizan habitualmente términos como "deber", "tener que", "bueno", "malo".
Suelen creer que tienen la obligación personal de arreglarlo todo.
Este post ha sido revisado y actualizado el 11 de mayo del 2018
Próximo post: eneatipo II.

Notas:
(1) Todos los autores referenciados ofrecen visiones más o menos completas de cada uno de los tipos. Por cuestión de método y, cara a una presentación general, me veo obligado a hilvanar los perfiles de forma bastante sintética y mezclando –espero que con buen criterio- opiniones de algunos de ellos.
En cualquier caso quisiera añadir que la descripción ofrecida por Riso y Hudson en su obra “Tipos de personalidad”, edición revisada Madrid 2012 Ed. Palmyra, es, desde mi punto de vista, una de las más completas y remito a ella a los lectores interesados en profundizar. Si de estos autores, he utilizado fundamentalmente su obra “Comprendiendo el Eneagrama” (2011), en vez de la que acabo de sugerir, se debe a que, para los aspectos introductorios que estamos tratando, me parece más manejable y concisa.
Helen Palmer (2007) ofrece, sin duda, información de calidad pero opino que, a los efectos que nos ocupa, no procede incluir casuísticas concretas que no siempre tienen el aspecto clarificador que se espera de ellas aunque sin duda también me permito recomendar la lectura de dicha autora.
Naranjo, por descontado, ofece una visión muy completa aunque de lectura algo árida para aquellos no acostumbrados al lenguaje psicológico.

(2) Naranjo (2012) ofrece consideraciones interesantes para los que quieran profundizar más en las vinculaciones entre las características de cada tipo y sus equivalentes en psicología con variables patológicas incluidas. Así, en la obra citada (págs. 44 a 53), en el capitulo “Antecedentes en la literatura científica”, se pueden contrastar las diferentes opiniones dentro del ámbito mencionado sobre el trastorno obsesivo-compulsivo que se identifica como rasgo predominante en el eneatipo I.
Este autor sigue el mismo criterio para cada uno de los tipos analizados y de todos expone referencias en la literatura clínica a las que me referiré cuando sea oportuno.

(3). Para estos aspectos mi opinión es que los libros de Risso y Hudson (2007, 2011 y 2012) y Helen Palmer (2007) son los que más información y sugerencias pueden ofrecer a los interesados en trabajar con el eneagrama.