sígueme por e-mail

miércoles, 8 de julio de 2015

Opinión personal (36): El eneagrama: Eneatipo I. (4º de 13)

ENEATIPO I (Ira y perfeccionismo).

ENEATIPO I: “Ira y perfeccionismo” en la denominación de Naranjo; “Reformador” para Riso/Hudson; “Idealista” para Pangrazzi; “Carácter iracundo” para Durán y Catalán; “Perfeccionista” para M. Goldberg. (1)
Estamos en presencia de un tipo civilizado, de buen comportamiento, no de un tipo espontáneo. Por lo que se refiere a la acción, los individuos del eneatipo I expresan ira, aunque lo hacen sobre todo inconscientemente, no sólo para sí mismos, sino para los otros, pues lo hacen de una forma que es típicamente racionalizada”. (Naranjo, 2008. p.39)
“Puede ser útil señalar desde el principio que la etiqueta “tipo iracundo” es escasamente evocadora de las características psicológicas típicas del tipo en cuestión, que es crítico y exigente, más que conscientemente odioso o grosero”. (Naranjo, 2008. p.41).
Sin duda el Uno actúa desde una idealización basada en la defensa de unos valores que muchas veces NO encuentra en la realidad, y de ahí su rechazo, en muchas ocasiones, a admitir una realidad que considera debería ser “de otra forma”.
En conjunto, este es un carácter bien intencionado y excesivamente virtuoso que surge como una defensa frente a la ira y la destructividad. Sería erróneo, sin embargo, concebirlo como una carácter violento, pues, por el contrario, presenta un estilo interpersonal supercontrolado y supercivilizado. Resulta llamativo, además, en este estilo su tendencia a estar en desacuerdo, tanto con respecto a los otros como frente a la experiencia general”. (Naranjo, 2008.p.42).
El Uno cae en el “perfeccionismo” porque le impulsa un ardiente deseo de mejorar las cosas, de transformarlas, de acercarlas al ideal que él vive como esencial. Esto, que en principio, parece una cualidad sin tacha, puede plantearle problemas porque se verá internamente dividido entre el deber y el placer, entre lo que debe ser “serio” y lo que no, impidiéndole muchas veces ser espontáneo y natural.
Riso y Hudson (2011) reconocen, en el nivel sano del eneatipo Uno, un intenso sentido de lo que es correcto, anclado en unos valores éticos en los que palabras como “integridad”, “respeto”, “justicia” –es decir, los grandes “valores”- adquieren para él cabal preponderancia; pero también señalan que en el nivel medio los Uno se muestran contrariados con la realidad circundante y con los demás lo que les hace aparecer con un matiz “justiciero” y mostrarse a veces muy intransigentes, y “sumamente críticos consigo mismos y con los demás; enjuiciadores, quisquillosos y criticones. Se vuelven perfeccionistas e impacientes, nunca satisfechos hasta que las cosas no se hacen conforme a sus indicaciones. Están resentidos con las personas que no comparten sus estándares.” (p. 170).
El Uno mantiene la idea de que si hace las cosas bien, necesariamente debe obtener buenos resultados y cuando esto no sucede se culpa en cierta forma a sí mismo.
Todos los autores consultados parecen reconocer que en las pautas biográficas de los Uno se han dado situaciones en que éste interiorizó que lo más importante para relacionarse con el exterior era comportarse correctamente (“ser buenos”). Su lema podría ser:”Sólo estaré bien si soy perfecto(Pangrazzi. 2007; p.81)
Naranjo (2008) vincula este perfil a la personalidad obsesivo-compulsiva:
El repaso de muchos miles de incursiones en la literatura, que he realizado desde el año 1960 hasta ahora, me lleva a la conclusión de que el carácter más comúnmente descrito en ella es el de la personalidad obsesivo-compulsiva. Imagino que ello se puede deberse al hecho de ser la que presenta unos contornos más claramente reconocibles, pero pienso también, no obstante, que una cierta confusión se ha deslizado en el uso del término “anancástico”, palabra con que se designa frecuentemente en Europa al trastorno obsesivo compulsivo (2).
Algunas de las características que menciona el DSM IV (Abreviaturas del “Diagnostic and Statistical  Manual of Mental Disorders”) como propias del desorden compulsivo pueden ser, desde el punto de vista de Naranjo (2008), reconocibles en el eneatipo I:
1). Afectividad restringida (por ejemplo, apariencia no relajada, tensa, adusta, falta de alegría; la expresión emocional se mantiene bajo estricto control). 
2). Auto-imagen de seriedad (v.g., se considera a sí mismo como trabajador, eficiente y digno de confianza; valora la auto-disciplina, la prudencia y la lealtad). 
3). Respetuosidad interpersonal (por ejemplo, muestra una adhesión poco corriente a los convencionalismos y usos sociales; prefiere las relaciones personales educadas, formales y correctas); 
4). Estrechamiento cognitivo (así, concibe el mundo en términos de normas, reglamentaciones, jerarquías; es falto de imaginación, indeciso, y le disgustan las ideas y costumbres novedosas ajenas a lo establecido); 
5) Rigidez de comportamiento (así, por ejemplo, mantiene un ritmo de vida bien estructurado, altamente reglamentado y repetitivo; muestra preferencia por el trabajo organizado, metódico y meticuloso)”. (p.47 y 48).
Desde mi punto de vista, dicha descripción es un buen compendio de las señas de identidad más reseñables de este eneatipo tanto en sus aspectos positivos como en aquellos que lo son menos.
Quisiera finalizar esta breve descripción del Uno con tres pequeños apartados referidos al aspecto psico-dinámico del eneagrama. Por un lado la “dirección de desintegración” (o punto de estrés); por otro la dirección opuesta o de “integración” (la tendencia que promovería su desarrollo) y por último algunos breves “consejos” para desarrollar la parte “sana” de su carácter dentro de las pautas que marcan los distintos libros consultados (3).

-Dirección de “desintegración” , el IV: Cuando los Uno se estresan, se ven sometidos a situaciones de tensión, adoptan comportamientos más cercanos al eneatipo Cuatro. Entonces empiezan a mostrarse melancólicos, depresivos, expresando mayor auto-condena de lo que suele ser habitual por no ser todo lo “perfectos” que debieran y procuran consolarse como pueden. Como bien señalan Riso y Hudson (2011) “La auto-compasión puede llevarles a darse ciertos caprichos, como los Cuatro medios, haciéndoles que sean ligeramente contradictorios con los valores que defienden. Los habitualmente lógicos y en extremo sensatos Uno pueden volverse malhumorados y temperamentales, alejándose de los demás para enfurruñarse o con la esperanza de que alguien note su angustia y acuda en su ayuda. Desgraciadamente son poco propensos a pedir ayuda directamente(p.171).
De alguna forma el Uno en estas situaciones pierde la confianza habitual en sí mismo y en sus valores y adoptan posturas, como he mencionado antes, de tintes depresivos. 
Volviendo a la obra citada de Riso y Hudson (2011) “el estrés les lleva inevitablemente a adoptar conductas similares a las de los Cuatro insanos. Los Uno se llenan de odio por sí mismos y por el mundo que les rodea por haberlos puesto en esa situación”. (p.171).

-Dirección de “integración” , el VII. El uno se desarrolla cuando se vuelve hacia el Siete ya que al ejercer menos control sobre sus propias reacciones y sobre las de los demás viven de forma más relajada y optimista. Se vuelven así menos críticos y transmiten mayor optimismo. En vez de focalizar la atención en lo que está mal se fijan más en lo queestá bien y adquieren más perspectiva y apertura de miras que les vuelve más curiosos e interesados por otras formas de entender la vida y sus valores. En definitiva: De esta manera los Uno se vuelven también más flexibles ya que aprenden a relativizar muchas cosas que antes les hacían sufrir.

-Consejos para el “Uno”: Palmer (2007) nos dice: “La ira y la crítica sobre uno mismo y los demás es fruto del hecho de que las necesidades personales no se ven satisfechas. Los Uno tendrán que hacer esfuerzos para reconocerlo y actuar bajo necesidades reales y ser conscientes de que se les presentarán los siguientes problemas durante el cambio que deberán tener en cuenta cara a su desarrollo:
-Una sensación de dos “sí mismos”, uno juguetón y el otro punitivo.
-Olvido de los deseos personales, y ansiedad a la hora de desarrollar consciencia de la propia ira.
-Ocupar el tiempo de modo que no haya espacio para los placeres.
-Retrasar. Complicar los procedimientos sencillos para demorar un compromiso final.
-Un incremento de la presión de los deseos inconscientes que intentan expresarse, lo que lleva a un aumento de la irritación desplazada de su objetivo real.
-Necesidad de hallar fallos en el entorno.
-Un aumento de la necesidad de culpar a los demás para equilibrar la intensa crítica dirigida hacia uno mismo.
-Intolerancia antes los múltiples puntos de vista.
-Atención rígida. Concentrarse excesivamente en un área de la vida que necesita mejora y no prestar atención a otras áreas que se desmoronan. Una manera de separar y olvidar zonas conflictivas”. (p. 90)

Texto: Javier Nebot
Próximo post: eneatipo II.

Notas:
(1) Todos los autores referenciados ofrecen visiones más o menos completas de cada uno de los tipos. Por cuestión de método y, cara a una presentación general, me veo obligado a hilvanar los perfiles de forma bastante sintética y mezclando –espero que con buen criterio- opiniones de algunos de ellos.
En cualquier caso quisiera añadir que la descripción ofrecida por Riso y Hudson en su obra “Tipos de personalidad”, edición revisada Madrid 2012 Ed. Palmyra, es, desde mi punto de vista, una de las más completas y remito a ella a los lectores interesados en profundizar. Si de estos autores, he utilizado fundamentalmente su obra “Comprendiendo el Eneagrama” (2011), en vez de la que acabo de sugerir, se debe a que, para los aspectos introductorios que estamos tratando, me parece más manejable y concisa.
Helen Palmer (2007) ofrece, sin duda, información de calidad pero opino que, a los efectos que nos ocupa, no procede incluir casuísticas concretas que no siempre tienen el aspecto clarificador que se espera de ellas aunque sin duda también me permito recomendar la lectura de dicha autora.
Naranjo, por descontado, ofece una visión muy completa aunque de lectura algo árida para aquellos no acostumbrados al lenguaje psicológico.

(2) Naranjo (2012) ofrece consideraciones interesantes para los que quieran profundizar más en las vinculaciones entre las características de cada tipo y sus equivalentes en psicología con variables patológicas incluidas. Así, en la obra citada (págs. 44 a 53), en el capitulo “Antecedentes en la literatura científica”, se pueden contrastar las diferentes opiniones dentro del ámbito mencionado sobre el trastorno obsesivo-compulsivo que se identifica como rasgo predominante en el eneatipo I.
Este autor sigue el mismo criterio para cada uno de los tipos analizados y de todos expone referencias en la literatura clínica a las que me referiré cuando sea oportuno.

(3). Para estos aspectos mi opinión es que los libros de Risso y Hudson (2007, 2011 y 2012) y Helen Palmer (2007) son los que más información y sugerencias pueden ofrecer a los interesados en trabajar con el eneagrama.


Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

 Texto: Javier Nebot

1 comentario: