domingo, 19 de julio de 2015

Pintores de hoy (64): Caroline Westerhout

El mundo femenino de Caroline Westerhout. Holanda, 1970

















Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.
Texto:  Javier Nebot

sábado, 18 de julio de 2015

Opinión personal (41): El Eneagrama: Enetipo VI. (9º de 13).

El enatipo VI

ENEATIPO VI: “Cobardía y Carácter paranoide” en la denominación de Naranjo; “Colaborador” para Pangrazzi; “El leal” según Riso/Hudson; “El carácter miedoso” en expresión de Durán y Catalán; “El solucionador” según Goldberg.
Ya referimos, a la hora de comentar las pasiones, que la que “rige” en el Seis es el miedo aunque, curiosamente, éste no se manifiesta siempre en este eneatipo que, como bien señala Naranjo (2008), muestra también otras pautas de comportamiento o actitudes : “En muchos individuos del eneativo VI, más característica que el miedo o la cobardía es la presencia de la ansiedad, ese derivado del miedo que puede caracterizarse como miedo sin la percepción de peligro externo o interno” ( p. 241).
El Seis es un tipo que se vuelca en imaginar escenarios calamitosos, en los que los peligros pueden ser reales o imaginarios. Sufre con la ansiedad de anticipación en la que le resulta difícil a veces deslindar los límites de una amenaza real de una ficticia o muy poco probable. Sufre por el futuro, por lo que pueda pasar, sufre porque tiene miedo a equivocarse y a las consecuencias de sus equivocaciones, tiene miedo a estar solo, a las críticas,….en definitiva sufre de una incertidumbre crónica que procura paliar encontrando apoyo en la autoridad externa, en aquellas personas o instituciones en las que considera que puede confiar.
Naranjo (2008) en su habitual exposición de los antecedentes sobre los caracteres en la literatura científica (p. 243 a 249 ) presenta la aportaciones de Kurt Schenieder (“fanático”); Kraepelin (“esquizofrenia paranoide”); Shapiro (que subdivide el tipo en dos: los individuos furtivos y los rígidos arrogantes); Millon (“hiper-vigilantes”); Fenichel etc.
Como ya hemos podido constatar en la exposición de los anteriores eneatipos, casi todas las descripciones elaboradas por la psicología clínica tienden a incidir en los extremos cuasi-patológicos o insanos del carácter. El DSM IV reconoce un rasgo de este eneatipo bajo el diagnóstico de “personalidad paranoide” pero, como acabo de
indicar, se trata de la forma patológica de una de las posibles variantes del carácter miedoso (Naranjo 2008).

Riso y Hudson (2011) describen los rasgos principales distinguiendo entre los niveles de madurez del individuo. Así, en un Seis sano, destacan su encanto, su capacidad para demostrar y sentir amistad, su confiabilidad. Sobre esta última cualidad, recalcan que “la confianza es importante para el Seis, aunque no la ofrecen ciegamente. Son de fiar y dignos de confianza, se aseguran de cumplir con sus compromisos” (p.136) También señalan cómo, en su mejor estado, los Seis pueden mostrarse autosuficientes, confiando en sí mismos y evitando, por lo tanto, proyectar miedo o inquietud sobre situaciones presentes o futuras.

En su nivel medio –que lógicamente es el más habitual- los Seis invierten mucho tiempo en garantizarse relaciones y medios que les puedan hacer sentir tranquilos, afianzando su seguridad. Ya que el miedo al futuro les hace estar en estado “vigilante”, intentan cubrir todas las situaciones posibles, cosa que difícilmente logran, por lo que acaban entrando en estados de desconfianza: “Con el fin de superar las dudas y tensiones, se hacen más testarudos y reaccionarios, adoptando una actitud dura y rebelde con la que contrarrestar su creciente inseguridad. Pueden convertirse en sarcásticos, beligerantes y malhumorados, llegando a reaccionar de forma agresiva a las aparentes amenazas contra su seguridad. Empiezan por dividir a las personas en amigos y enemigos, defendiendo incondicionalmente a todo aquel que les proporcione seguridad” (Riso y Hudson, 2011; p.138).
La inseguridad crea en ellos a su vez un sentimiento de rabia, pero esa rabia no la exteriorizan porque puede haber riesgo de ser rechazado (en una actitud semejante a la que veremos posteriormente en el Nueve).
Helen Palmer (2007) refiere historias familiares, en el origen de este eneatipo, en donde fueron criados por figuras de autoridad que el niño no percibía como confiables. “La falta de confianza se centra comúnmente en los castigos o humillaciones que recibían de los padres, en particular si estos eran imprevisibles y erráticos en su forma de tratar al niño. De vez en cuando, el Seis cuenta que la familia vivía con un secreto que debía permanecer oculto” (p.192).
La frase clave que distinguiría su actitud sería la de “solo estaré bien si soy responsable” (Pangrazzi, 2007).
Entre los descriptores más habituales que encontramos para referirse a este eneatipo, podemos citar: leales, serviciales, discretos, desconfiados, sacrificados, miedosos, confiables, inseguros, precavidos, etc.
Muchos autores destacan la necesidad del Seis de buscar la referencia de una persona a la que le reconoce autoridad. Suele unirse a ella y en general le muestra adhesión pero si esta persona se equivoca o no cumple las expectativas que el Seis le presupone, éste interiormente le rechazará, aunque probablemente no será capaz de demostrarle su descontento abiertamente.
En el caso de que estallase por ello un conflicto, el Seis se movería entre mostrar su malestar de forma más o menos contenida, o aceptar de mala gana una postura de sumisión pero, en general, evitando el enfrentamiento directo.

Böschemeyer (2006) reflexiona sobre como el miedo influye en las actitudes del Seis, sea o no consciente de ello: “El miedo es el sentimiento que provoca más sufrimiento en el Leal adulto, pero la verdad es que por lo general no es consciente del alcance de ese miedo. El miedo tiene muchas caras. El miedo puede ser “defensivo”, en forma de precaución, vacilación, inseguridad o indecisión. Pero también puede ser “ofensivo” y esconderse tras la máscara de la agresividad. Entonces esa persona se muestra dispuesta al ataque, únicamente para prevenir al máximo ese peligro que cree que le amenaza” (p. 139).

-Dirección de “desintegración”, el III: Cuando los Seis se estresan van directamente hacia pautas del Tres convirtiéndose en adictos al trabajo y centrándose en la producción. Allí optan por ponerse una “máscara” con la que  pretenden demostrar que todo marcha estupendamente y que pueden con todos los problemas que se les presenten. Como señalan Riso y Hudson (2011): “El miedo al abandono o la inep-titud puede provocar también que se vuelvan distantes emocionalmente y más temerosos de tener intimidad, sin querer que las personas cercanas vean su grado de angustia. Las amenazas a su seguridad pueden llevarles a competiciones encubiertas al modo de los Tres medios menos sanos” (p. 139).
Cuando un Seis se siente extremadamente tenso (insano) se puede revolver contra aquello que le ocasiona estrés y arremeter violentamente contra los demás para superar sus sentimientos de inferioridad o para herir a alguien que le haya herido. También pueden intentar disminuir la ansiedad implicándose en muchos proyectos a la vez.

-Dirección de “integración”, el IX: Cuando los Seis van hacia al Nueve se vuelven más autónomos, menos dependientes. Logran ver las cosas con más objetividad y de una manera más serena porque desarrollan una confianza interior que les hace apoyarse en su propia autoridad y no en la de otros. Descubren una forma relajada de vivir lejos de ansiedades y “estreses” no cesados. “Esto les da cierta tregua a su agitada mente: tanto su ambivalencia hacia los demás como su tendencia a reaccionar exageradamente a la ansiedad disminuyen. Son mucho más estables emocional-mente, así como más receptivos y confiados con respecto a los demás” (Riso y Hudson, 2011).

-Consejos para el Seis: Böschemeyer (2006) considera que el Seis se beneficiaría si se detuviese a reflexionar sobre los siguientes puntos: “Si sigue su propio camino y no el de los demás; si escucha su propia voz interior y experimenta aquello que su alma tanto ha ansiado; Si se atreve a decir aquello que piensa y se atreve a hacer aquello que dice; Si elude menos y tiene más aguante; Si se apoya en sí mismo y soluciona sus conflictos interiores;” (p. 148).
Helen Palmer (2007) por su parte les recomienda: Aprender a confirmar la realidad de sus temores, tratar de obtener la información completa; observar el hábito de buscar significados ocultos en el comportamiento de los demás; solicitar que las posiciones sean claramente definidas; aprender a mantenerse en contacto, no alejarse debido al miedo, para luego proyectar que los demás le han abandonado.
-continuará-
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Texto: Javier Nebot

jueves, 16 de julio de 2015

Estrenos de cine (61): THE MARTIAN Official Trailer (Matt Damon - Octubre 2015)


El próximo mes de octubre nuevo estreno de Ridley Scott: "The martian".
Ciencia ficción de calidad a través de un director que parece sacar sus mejores cartas en este tipo de films.



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miércoles, 15 de julio de 2015

Opinión personal (40): El Eneagrama: Eneatipo V. (8º de 13).

Eneatipo V

ENEATIPO V: “Avaricia y desapego patológico” para Naranjo; “El investigador” para Riso/Hudson; “El observador” para Pangrazzi y Helen Palmer; “El sabio” para M.Goldberg; “Carácter avaro” para Durán y Catalán;
El Cinco se blinda; opta por retraerse en sí mismo tanto para protegerse del exterior como para satisfacer sus propias necesidades de la manera más autónoma posible. Helen Palmer dice que su ego es como un “castillo” y sin duda es una metáfora que refleja bien el ser y sentir de este carácter.
Naranjo (2008) identifica como rasgo propio de la avaricia la retención: el avaricioso no sólo desea bienes, quiere retenerlos. Pero antes de analizar este aspecto clave quisiera dar las pinceladas positivas del Cinco porque este eneatipo no es la encarnación del codicioso Gollum de “El señor de los anillos” es, sobre todo, un gran amante de su propia libertad, un espíritu libre, al que lo agobia sobremanera sentirse controlado o tener que depender de alguien. Requiere sus espacios y necesita que se respete su intimidad, su tiempo, y siempre optará por mantener cierta distancia con los demás, aunque el precio pueda ser aislarse o tener la necesidad de encerrarse en su “castillo”. Una vez seguro en su terreno el Cinco disfruta observando y aprendiendo. Su “codicia” de sabiduría parece insaciable y muchos Cincos acaban convirtiéndose en expertos en aquellas materias que les han despertado interés.
Como bien señalan Riso y Hudson (2011) los Cinco, en su mejor estado, “son intrépidos descubridores y exploradores, capaces de aprehender el mundo mientras penetran en él con profundidad” (p.129). 
complejos eneagrama
Un Cinco te puede deslumbrar por su capacidad intelectual y por el despliegue de sus conocimientos (¡claro que eso puede resultar molesto para muchos que, probablemente, se sentirán un poco disminuidos ante tal exhibición!).
A pesar de su trato aparentemente distante (marcan mucho las distancias) los Cinco son individuos apasionados, sobre todo por las ideas y los conceptos, pero también con aquellas personas que sienten cercanas (y no invasivas). Suelen mostrarse perceptivos, objetivos, también hipersensibles. Riso y Hudson (2011) también, mencionan como características del Cinco medio su capacidad para refugiarse en su propio mundo interior y eso puede llevarles a “pasar mucho tiempo dedicados a unos pocos intereses clave mientras que otras áreas de su vida son descuidadas. Cada vez más apartados, conforme se entregan más a ideas complicadas o mundos imaginarios. Pueden llegar a ser agresivos como mecanismo de defensa si se ven involucrados emocionalmente o abrumados” (p. 130).
Durán y Catalán (2010) en su análisis siguen los criterios de Naranjo y describen este eneatipo desde las pautas de su pasión fundamental, la avaricia. : “La avaricia se manifiesta como una actitud emocional de retención, de contención, que se complementa con una excesiva facilidad para resignarse y abandonar, para retirarse ante cualquier dificultad. Les resulta fascinante observar la vida, pero terrorífico participar en ella"
(p.206).

Desde mi punto de vista los Cinco sí son realmente tímidos y reservados pero lo de “terrorífico” me parece un adjetivo excesivo salvo, quizás, para los extremos más insanos de este eneatipo aunque reconozco que sí parece ser habitual en ellos una cierta “tacañería” expresiva propia de su fijación que les hace “replegarse”.
Esa actitud de reserva y contención, de timidez e introversión, se generó en situaciones familiares en las que la figura de uno de los progenitores estuvo ausente o desfigurada o en las que los padres eran demasiado asfixiantes o entrometidos, por lo que el niño necesitó encontrar aislamiento para poder sobrevivir creándose un mundo propio y cerrado a los “invasores”. Naranjo (2008) señala este mismo matiz con una polarización en la figura de la madre: “Otro elemento que se encuentra a menudo en la infancia del eneatipo V es el de una madre “devoradora”, invasiva, o excesivamente manipuladora. Con una madre semejante, el niño protege su vida interior a base de retraerse y aprende así a ser reservado” (p. 9)
En un contexto semejante, como señala Pangrazzi (2007), el “lema” de este eneatipo sería: “Sólo estaré bien si soy sabio” (p. 86).
Naranjo (2008) establece también ciertas analogías entre el eneatipo I y el V. Las reseño porque me parecen clarificadoras en el sentido de que, actitudes aparentemente similares, tienen orígenes diferentes y matices también diferenciadores en su expresión (en el eneagrama la sutileza de los matices es clave para la determinación de los rasgos). “La contención y autocontrol de la avaricia no son diferentes a los del tipo iracundo, pero van acompañados de un estancamiento al agarrarse sin abrirse al futuro que puede surgir”, y ,“puede afirmarse que el avaricioso es internamente perfeccionista más que crítico con el mundo externo, pero, fundamentalmente, la diferencia entre los eneatipos estriba en la extroversión activa del Uno y la introversión del Cinco (la introversión de un eneatipo pensante que evita la acción)” (p. 69).
Como en los demás eneatipos Naranjo (2008) ofrece diversos antecedentes dentro de toda la literatura científica (p.70 a 86). Relaciona las consideraciones de Schneider (sensible: “sujetos que tienen incrementada su capacidad de recibir impresiones en todo tipo de experiencias, sin la correspondiente capacidad de expresarlas”); Freud (carácter anal); Krestschmer (esquizotímico: individuo que se caracteriza por una exagerada vulnerabilidad y por un distanciamiento de sus sentimientos, en exceso finos y vulnerables, con lo que busca protegerse a sí mismo); Sheldon; Karen Horney etc.
El DSM IV lo identifica como “desorden esquizoide de la personalidad”. Transmito las características del mismo reseñadas a través de Claudio Naranjo (2008) (p. 80) :
“A) Frialdad y distancia emocionales. Ausencia de sentimientos cálidos y tiernos hacia los demás; B) Indiferencia frente a la alabanza y la crítica; C) Amistad intima con no más de una o dos personas incluyendo a los miembros de su familia; D) Ausencia de excentricidades en su discurso, conducta o pensamiento.“


Sin duda existe miedo en la actitud del Cinco; miedo a ser engullido por los demás y,
 como bien dicen Riso y Hudson, en su aspecto insano pueden adoptar actitudes defensivas que les vuelven cada vez más desconfiados y solitarios.
Entre los descriptores que encuentro en todos los autores consultados puedo citar como identificativos del Cinco los siguientes (opto por mezclar aspectos “positivos” y “negativos” aunque pienso, como Böschemeyer, que el adjetivo solo tiene un determinado valor según el contexto concreto): Reflexivos, intelectuales, pedantes, sensibles, solitarios, inasequibles, introvertidos, independientes, ahorrativos, distantes, sabios, reservados, iluminados, ascéticos.
Aunque ya me he referido a ello, quisiera hacer de nuevo hincapié en la particular capacidad de este eneatipo para orientarse hacia el conocimiento ya que me parece una facultad relevante y clave en el Cinco. También hemos hecho antes varias alusiones a su atracción por todo lo que sea “acumular” saberes pero, sin duda, podríamos considerar a este eneatipo como el prototipo del “intelectual”. Desde luego no se trata de reconocerles un “monopolio” al respecto, sino de resaltar una orientación predominantemente basada en la obtención de conocimientos, aspecto que les hacen sentirse seguros. Como dice Naranjo (2008) se da en algunos de ellos “la sustitución del vivir por el leer” (p.90). La tendencia a acumular datos e información afianza su seguridad. Es constitutiva de la manera de “ver” la realidad aunque lastra en ocasiones el paso a la acción, terreno en el que no se sienten tan seguros.
Me parece paradigmática la anécdota que menciona Goldberg (2002). Cuenta que una vez preguntaron al filósofo Bertrand Russell, que era Cinco: “Lord Russell, con toda la inteligencia que tiene usted, ¿no estaría dispuesto a renunciar a una onza de inteligencia a cambio de una onza de amor?” Russell respondió: “Ah, no. Es que amo la inteligencia” (p. 176)


-Dirección de “desintegración”: el VII. Cuando el Cinco se ve superado por las circunstancias pierde su capacidad de controlarse y su mente, tradicionalmente ordenada, se vuelve dispersa y menos reflexiva; adquiere, por lo tanto, características propias del Siete medio. Pueden intentar buscar relaciones o entretenimientos de forma compulsiva y arbitraria, pero con esa impulsividad obtienen generalmente lo contrario de lo buscan, ya que se adentran de forma confusa en un terreno que no dominan. Cómo bien señalan Riso y Hudson (2011): “Los Cinco insanos pueden llegar a aislarse totalmente y convertirse en personas incapaces de comportarse de forma efectiva en su entorno; cuando los Cinco van al Siete, se vuelven aún más impulsivos y actúan de forma errática e histérica. Pensar demasiado les ha traído problemas, por eso dejan de pensar y actúan de forma compulsiva” (p. 132).
-Dirección de “integración”: el VIII. Tanto al Cinco como al Ocho les interesa el poder, controlar: los primeros ejerciendo el control sobre sí mismos, los segundos sobre todo aquello que les rodea. El Cinco se desarrolla cuando, de forma controlada, se compromete a relacionarse con la gente sin miedo, dispuesto a interactuar, intercambiando ideas, visiones, y buscando puntos de encuentro. De esta forma deja de sentirse aislado y comienza a sentirse más seguro. “Esto les da a los Cinco fuerzas para utilizar su sabiduría compasivamente para el bien del mundo” (Riso y Hudson, 2011. p. 132).
-Consejos para el Cinco: Entre las pautas de desarrollo que indica Helen Palmer (2007) para los Cinco, señalo como más relevantes las siguientes:
-“Darse cuenta del deseo de retirarse cuando los demás buscan una respuesta.
-Notar cuándo las emociones son reemplazadas por el análisis o cuándo las composiciones mentales sustituyen a las experiencias.
-Reconocer que el acceso a los sentimientos no siempre significa ser herido.
-Notar lo fácil que es rendirse. “Traté una vez y no funcionó”.
-Aprender a tolerar los sucesos espontáneos. Arriesgarse, comunicarse, activar los sueños personales.
-Reconocer las intensas necesidades de control del espacio personal y el control del tiempo en compañía de los amigos íntimos.
-Cuestionar el estilo de vida minimalista.” (p.187).
-continuará-
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