Actividades culturales que para mí otorgan al ocio un plus de interés. Arte, música, cine, fotografía…también algunos artículos y reflexiones.
Todo ello con un particular afán de contribuir a la difusión cultural en todos los ámbitos. Una de las secciones, "La obra provocadora", es para adultos.
"Neil Moore nació en 1950 en Oxford, Reino Unido, de padres australianos. Recibió educación en Melbourne y Canberra, siendo sus principales intereses desde temprana edad el arte y la historia antigua. En 1972 completó una licenciatura con honores en Bellas Artes en la Universidad de Sídney, y en 1974 asumió un puesto de profesor allí. Se marchó cuatro años después, primero para darse gusto a su pasión por reconstruir motocicletas antiguas y luego para retomar los hilos del arte práctico que había abandonado poco después de comenzar la universidad.
En 1979 comenzó a hacer dibujos en blanco y negro para periódicos australianos, ganando un premio Walkley en 1980. Ese mismo año realizó su primer viaje al extranjero, trabajando para publicaciones británicas y comenzando sus viajes por Europa.
Durante los siguientes 8 años se movió de un lado a otro entre Australia y Europa, cada vez más fascinado primero por Francia y luego por Italia. Se mantenía dibujando para periódicos y revistas, e ilustrando libros. Habiendo aprendido a dibujar mientras trabajaba como ilustrador —nunca fue a la escuela de arte—, en 1982 comenzó una carrera como artista plástico, sumergiéndose rápidamente en el medio del grabado. En 1984 pasó tiempo en la Cité des Arts de París y luego en Berlín. Durante este periodo expuso en Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, y completó su libro infantil ilustrado El viaje de Naram-Sin.
En 1988 se trasladó definitivamente a Italia, estableciéndose con su joven familia en un remoto pueblo situado en una colina de Umbría, no muy lejos de Spoleto, donde comenzó a pintar al óleo, manteniéndose trabajando para editoriales italianas. Tras haber tomado dos años de descanso para restaurar una ruina medieval que ahora es la casa familiar, actualmente divide su tiempo entre la pintura y la realización de giras que presentan el arte y la historia de Italia al viajero pensante. Tiene dos hijos".
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.
La película nos cuenta cómo alguien nacido en un clan de yakuzas, por un extraño giro del destino, acaba siendo acogido y formado por una familia de actores de kabuki.
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.
Josef Gabriel Rheinberger, aunque -como casi todos los
músicos de esta sección- no sea hoy muy conocido, ocupa un lugar singular en la
historia de la música europea del siglo XIX.
No fue lo que se dice un revolucionario de la música,
pero sí se convirtió en uno de los grandes artesanos del lenguaje musical germánico, un
compositor que supo mantener viva la herencia clásica en una época de profundas
transformaciones estéticas.
Su figura encarna, la continuidad entre el clasicismo vienés, el romanticismo moderado
y la música sacra moderna.
Rheinberger nació el 17 de marzo de 1839 en Vaduz,
que por aquel entonces era la capital del pequeño Principado de Liechtenstein.
Hijo de un funcionario de la corte
principesca, mostró desde muy pequeño un talento musical excepcional. Aunque parezca
un clásico de la precocidad, a los cinco años ya tocaba el órgano, y a
los siete componía pequeñas piezas, lo que llevó a que su formación
fuese, lógicamente, muy orientada desde la infancia hacia la música. En un entorno cultural limitado, pero
profundamente marcado por la tradición
católica y la música litúrgica, el joven Rheinberger desarrolló un temprano
apego al órgano y a la música sacra,
que nunca lo abandonaría.
En 1848,
con apenas nueve años, fue nombrado organista de la iglesia parroquial de
Vaduz, un hecho que da medida de su precocidad. Poco después se trasladó a Múnich,
ciudad que sería su hogar definitivo, para continuar sus estudios musicales.
Allí ingresó en el Conservatorio y recibió una formación sólida en contrapunto,
armonía y composición, empapándose del legado de Bach, Mozart y Beethoven,
pero también del romanticismo alemán en su vertiente más disciplinada.
Múnich, a mediados del siglo XIX, era una ciudad con una
vida cultural nada desdeñable. A nivel musical era, probablemente, más respetuosa de las formas tradicionales que Weimar o Viena y, por eso mismo Rheinberger encajó allí perfectamente. Destacó muy pronto no solo como compositor,
sino también como pedagogo, una faceta crucial de su vida.
En 1867
fue nombrado profesor de composición en la Escuela de Música de Múnich, y
más tarde ocuparía cargos de gran prestigio, como Kapellmeister de la corte
bávara y director del Conservatorio.
Fue un pedagogo
riguroso, exigente y profundamente musical, contrario a la superficialidad
y al efectismo vacío. Entre sus alumnos se cuentan figuras de gran relevancia,
como Engelbert Humperdinck,
Estéticamente, Rheinberger se situó deliberadamente
al margen de las grandes polémicas del siglo XIX. Mientras la música
alemana se dividía entre wagnerianos y brahmsianos, él mantuvo una postura
independiente.
Admiraba a Brahms por su respeto a la forma y al
contrapunto, pero no participó
activamente en las guerras estéticas del momento. Tampoco se sintió atraído
por el dramatismo desbordado de Wagner ni por la disolución de la tonalidad
incipiente. Su música se caracteriza por una claridad estructural, una armonía
rica pero contenida, y un profundo sentido de equilibrio.
Su producción es amplia y variada, aunque hoy se le
recuerda sobre todo por dos ámbitos: la música para órgano y la música
sacra coral.
Rheinberger fue uno de los grandes renovadores del repertorio organístico
del siglo XIX, devolviendo al instrumento una dignidad artística que había
quedado algo relegada tras Bach. Sus sonatas para órgano, escritas entre
1875 y 1900, constituyen uno de los ciclos más importantes del repertorio
romántico, combinando técnica contrapuntística, lirismo contenido y un
conocimiento profundo de las posibilidades tímbricas del instrumento.
En el ámbito sacro, su música refleja una
espiritualidad serena, objetiva y profundamente católica, alejada tanto
del sentimentalismo como del ascetismo extremo. Obras como el Stabat Mater,
las misas o los motetes muestran una escritura coral de gran
nobleza, pensada tanto para el culto como para la sala de conciertos.
Aunque también compuso sinfonías, música de cámara,
lieder y obras para piano, estas han quedado en un segundo plano frente a su
legado organístico y sacro.
En sus últimos años, Rheinberger gozó de gran
prestigio institucional, aunque nunca alcanzó la fama popular de otros
compositores contemporáneos. Falleció en Múnich el 25 de noviembre de 1901,
dejando tras de sí una obra vasta y coherente, y una reputación intachable como
músico y maestro.
&&&&&&&&&&&&&&
Principales obras
Música para órgano
20 Sonatas para órgano, op. 27–193 (núcleo central de su legado; destacan las sonatas n.º 4, 8, 11 y 14)
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.