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sábado, 4 de julio de 2015

Opinión personal (33): Introducción al ENEAGRAMA. (1ºde 13)

El ENEAGRAMA
Hace ya muchos años una de las personas que trabajaba conmigo (una brillante joven que actualmente es médico), al verme siempre desbordado y estresado por el trabajo -debido a las complicadas relaciones laborales que el mismo implicaba-, me recomendó un libro que, según ella, me ayudaría a manejar mejor las situaciones de tensión.
A pesar de mi natural escepticismo lo compré,pero no lo leí hasta mucho tiempo después y, cuando lo hice, me descubrió una curiosa forma de entender la personalidad, presentándola no solo como un arquetipo teórico con el que identificarse sino , también, como una herramienta de conocimiento propio y de los demás. 
Desde entonces reconozco que me ha ayudado a comprenderme un poco mejor. También  me ha facilitado el comunicarme con los demás procurando tener en cuenta sus diferentes puntos de vista y reconociendo - en la medida de mis posibilidades- su particular realidad y su personal manera de entender la vida y las relaciones. Todo desde posiciones menos auto-proyectadas.
 El libro, a todas luces recomendable aunque no precisamente de fácil lectura, era “Carácter y Neurosis” de Claudio Naranjo y fue mi primer contacto con las teorías psicológicas del Eneagrama.

 
¿Por qué leerlo o leer algo sobre el eneagrama?
Sin duda la psicología es, hoy en día, algo que interesa a muchas personas. Actualmente no hay revista o periódico que no incluya algún reportaje o algún artículo con tintes psicológicos o que se acerque a la divulgación de lo que se convenido denominar como temas de "auto-ayuda". Tampoco la televisión  hace ascos al tema y contribuye, en algunos programas, a la popularización de términos y cuestiones que hasta hace  tan solo unos años eran casi por completo desconocidos, salvo para los profesionales. 
Este interés popular tiene a veces un aspecto  mucho más frívolo y marginal  que se manifiesta en la devoción que sienten algunos hacia los horóscopos. Estos representan de alguna manera no solo un interés sobre lo que puede llegar a pasarnos sino también sobre cómo vamos a reaccionar ante lo que nos suceda, que consigue asemejar en algunos puntos, sin duda, los signos del zodiaco a los análisis de los perfiles caracterológicos, al menos en una lectura basada exclusivamente en la motivación de conocerse.
Si, el auto-conocimiento nos interesa  a casi todos y el conocimiento de los demás también. Aunque es evidente que no todo el mundo opta por hacer una terapia  o por “psicologizar” su vida a lo Woody Allen, casi nunca desaprovechamos las oportunidades para conocernos mejor o para ver qué imagen de nosotros nos devuelven los demás. Consciente o inconscientemente todos queremos mejorar nuestra inteligencia emocional.
El Eneagrama, como iremos viendo, constituye un buen medio para ello, más allá de las posibles "rebajas" que algunos amigos de la difusión barata han hecho de él, intentando homologarlo con una numerología esotérica con la que, realmente, no tiene nada que ver.
Es verdad que, como todo lo que se usa en cualquier foro y no siempre con algún profesional por medio, la imagen de juego de salón ha primado en ocasiones sobre su verdadera pretensión.
Personalmente siempre me ha llamado la atención el que, cuando nos reunimos los amigos o la cuadrilla o cualquier grupo de personas en algún evento distendido, y parece que la conversación “flaquea”, no hay nada como sacar este tipo de temas (entre los que se puede incluir fácilmente el eneagrama) para reactivar el interés y animar a una buena parte de los presentes, ya sea para hablar de asuntos o cuestiones personales que de otra forma, probablemente, ni se hubieran mencionado o para polemizar sobre las más diversas “intimidades”.
¿Vanidad? ¿Frivolidad? Quizás, pero también profunda curiosidad.
Las diferencias notorias en la manera de ver las cosas nos hace muchas veces cuestionarnos, preguntarnos.
¿Por qué yo veo las cosas de una manera y mi pareja de otra? ¿Por qué a mí me interesan algunas cosas y a mis amigos las contrarias? ¿Por qué en ocasiones en las que yo sufro otros hacen gala de su imperturbabilidad? ¿Por qué unos viven la crisis como el colmo de las calamidades cuando otros parecen ver en ella un sinfín de oportunidades?
Cuando, en el contexto social antes mencionado, hablo del Eneagrama, suelo encontrarme con que se dan todo tipo de posicionamientos: desde aquel que critica y aborrece el tema considerándolo todo como pura superchería, hasta el que entra en el terreno propio del “devoto”, enganchándose con fidelidad a una manera de ver y entender las cosas qu parece dar una explicación muy esotérica a lo que sentimos o vivimos.

Pero…. ¿qué es en el fondo el ENEAGRAMA? ¿Un juego, como los antaño tan famosos juegos de roles? ¿Una vertiente exótica y mistérica de la psicología? ¿Una psicología de auto-ayuda?

Desde sus inicios casi secretos, hasta la extrema publicitación de sus técnicas en manos de los divulgadores norteamericanos, el eneagrama ha recorrido un extenso camino.
Estos artículos que voy a publicar en el blog pretenden ser una introducción, una “iniciación”, al mismo; me gustaría dar las suficientes pinceladas como para poder descubrir las posibilidades que tiene para conocerse uno mejor y para aplicar la tan ahora en boga “inteligencia emocional”.

Sin duda las teorías generales de la psicología convencional de la personalidad podrían proporcionar cierta capacidad para entender como actuamos o sentimos, pero comparto con muchos autores el convencimiento de que, con el eneagrama, ampliamos las posibilidades de auto-conocimiento auténtico y un desarrollo personal más profundo.
Con él podremos sacar más brillo a las facetas de nuestro “diamante"



Contextualización y antecedentes del sistema de los eneatipos.
La palabra “enneagrama” es de origen griego y se compone de dos partes: “ennea”, que significa nueve, y “gramma” que significa puntos. El término alude al símbolo caracterizado por una circunferencia con nueve puntos de referencia y que refleja de forma clara las interdependencias entre los diferentes tipos de carácter. (1)
Aunque hay autores que hablan de un origen remoto del eneagrama, transmitido a través de la tradición sufí, y rodean todo lo referente al mismo de cierto halo de esoterismo, he preferido utilizar como base las publicaciones del Dr. Claudio Naranjo que ha sido –en esto concuerdan la mayoría de los autores (2)- uno de los principales introductores del eneagrama en los parámetros psicológicos occidentales.



Naranjo nos cuenta en el mencionado libro Carácter y neurosis (2008) cómo, debido a su interés por profundizar en el estudio del temperamento humano, entró en contacto con diferentes estudiosos del tema. Estudiosos como Sheldon (que mantenía la tesis de que el temperamento humano está íntimamente relacionado con las estructuras corporales que derivan de las tres capas originarias del embrión humano), o Hans Eysenk en Inglaterra y Raymond Cattel en USA (que estaban desarrollando investigaciones separadas sobre la aplicación del análisis factorial al estudio del carácter).
Su búsqueda le llevó también a California donde, en los años sesenta, se estaba trabajando seriamente sobre el “estado alterado” y la “evolución de la conciencia”, sin olvidar la influencia que ejercieron en ese momento en su pensamiento - y que él mismo reconoce sin reparos- pioneros de la talla de Fritz Perls (fundador de la terapia Gestalt) o de su admirada Karen Horney (que trabajaba sobre un concepto más holístico de la neurosis y a la que nuestro autor dedica su libro “Carácter y Neurosis”).
Como también estaba  trabajando a su vez en una línea de profundización propia, persona,l que abarcaba perspectivas no siempre académicas (“mi búsqueda de la verdad nunca había sido totalmente intelectual” (Op. cit. p. xxvii )), Naranjo se marcó un itinerario de investigación que le llevó hacia el sufismo y, de esa manera, entró a formar parte de un grupo de iniciados guiados por Idriesh Shah.
En este contexto, algunos compatriotas suyos le invitaron a conocer a un maestro espiritual que reconocía beber en el “cristianismo esotérico” que Gurdjieff llamaba “El cuarto camino”. Ese maestro fue Oscar Ichazo.
A través de él conoció “una concepción de la personalidad que parecía estar en congruencia con la de Gurdjieff, pero que iba más allá en el detalle”. Se trataba del “proto-análisis”. Como él mismo nos cuenta “ tuve ocasión de descubrir cómo las ideas centrales del proto-análisis, y más específicamente su caracterología eneatípica, me servían como núcleo primero de espontánea cristalización de anteriores comprensiones y de un perfilamiento progresivo de asociaciones entre mis observaciones en curso (a la luz del proto-análisis) y las observaciones clásicas ordinarias de la literatura psicológica” (Op. cit. p. xxxi ).

A partir de entonces Naranjo se ha dedicado a tender puentes entre la óptica esotérica y la psicología académica a pesar del secretismo inicial que exigía Ichazo sobre la presentación de estas ideas psicológicas.
Este secretismo no parece que tampoco fuese especialmente respetado por algunos de los que recibieron las enseñanzas del proto-análisis ya que, hacia finales de los setenta, comenzaron a ofrecerse cursos de Eneagrama e incluso se publicaron en USA varias tesis doctorales referidas al sistema de los eneatipos.
Esto contribuyó a que fuesen apareciendo manuales sobre el Eneagrama y se consiguiese una “popularización” que, si bien ha contribuido a su accesibilidad por parte del público en general, también le ha restado cierta credibilidad en medios más intelectuales. (3)
Entre los principales divulgadores del sistema podemos mencionar a Helen Palmer, Don R. Riso y Russ Hudson en Norteamérica; Arnaldo Pangrazzi y Uwe Böschemeyer en Europa. En España, Durán y Catalán, siguiendo el camino trazado por Naranjo, han publicado obras de interés.

Desde mi punto de vista, tal y como he comentado al principio, el esfuerzo de adaptación hecho por Naranjo entre los elementos originales del proto-análisis de Ichazo y la literatura psicológica referente a la caracterología humana es uno de los más sobresalientes. Creo que lo es porque consigue aunar el espíritu objetivo (científico) de la psicología con los hallazgos del proto-análisis y del eneagrama iniciático de Gurdjieff, que tienen una base más subjetiva e intuitiva y, por lo tanto, para los amantes del rigor académico, mucho más discutible (aunque la experiencia demuestre que la “sabiduría” va, en ocasiones, por caminos diferentes a los que creemos más “fiables”) (4).



Naranjo plasmó por primera vez –de forma general- sus conclusiones sobre el eneagrama en el libro ya mencionado y citado varias veces Carácter y Neurosis” (1994) y, desde entonces, ha seguido desarrollando su labor de divulgación en diferentes publicaciones y seminarios a la vez que ha  ido formando a infinidad de psicólogos transpersonales (labor que sigue ejerciendo en la actualidad).
Él ha puesto siempre el énfasis en facilitar un proceso de auto-diagnóstico basado en una buena comprensión de las pautas que marca el carácter, dando por supuesto que los posibles atisbos de auto-percepción a los que se puede llegar a través del sistema puedan tener, de por sí, trascendencia terapéutica (toda terapia parte de una concienciación de aquello que vivimos problemáticamente).
De hecho el punto esencial del eneagrama estriba en tomar plena conciencia de uno mismo a través de una constante auto-observación; ésta sería la clave sobre la que construir cualquier trabajo de mejora personal.
La visión general de Naranjo (2008) parte de considerar las distintas estructuras del carácter como “una “especialización del psiquismo” en una de las nueve direcciones posibles según se ponga el énfasis en una u otra de las nueve disposiciones motivacionales que están relacionadas entre sí.”, y que, por tanto, “en el centro del carácter existen –en recíproca relación entre una y otro- una forma de motivación por deficiencia y un error cognitivo” ( Op. cit.p. xxxv ).
Este autor ha prestado también especial atención, debido a su convencimiento de la importancia del dominio cognitivo, al tema de los mecanismos de defensa (esto es, los modos selectivos de mantener la inconsciencia) que, lógicamente, son diferentes en cada uno de los eneatipos.
También señala las conexiones psico-dinámicas entre la “pasión dominante”, o estrategia nuclear y las restantes estructuras del carácter, siendo plenamente consciente de que toda psicopatología se apoya sobre el “esqueleto” de una estructura de carácter y que a todo carácter le anima, precisamente, una motivación “pasional” concreta y diferente en cada uno de los eneatipos.

Coincide con Wilhelm Reich en su afirmación de que el carácter constituye la forma fundamental de defensa y con David Shapiro en considerar la neurosis como una deformación de toda la personalidad y no solo un conflicto entre impulsos y defensas inconscientes. De ahí el título de su primer libro, mencionado anteriormente “Carácter y Neurosis “ (5).


Texto: Javier Nebot

Notas:
(1) Otros autores, como es el caso de Don Riso dan a “grammos” el significado de de “figura”. Así “enneagramma” sería figura de de nueve puntas. (Riso, Don y Hudson, Russ; “La Sabiduría del Eneagrama”, 2007).
(2) Tanto Helen Palmer, como Don Riso, Russ Hudson, o Arnaldo Pangrazzi reconocen a Claudio Naranjo el copatronazgo a la hora de traspasar la sabiduría del Eneagrama al ámbito de la psicología moderna.
(3) Pangrazzi (El Ennegrama: un viaje hacia la libertad”. 2007) refiere un pequeño árbol “genealógico” donde, de un tronco común basado en la Tradición Islámica del misticismo sufí, parten dos ramas: En una de ellas Gurdjieff y sus grupos desarrollan lo que él llamo “el Cuarto Camino”. En la otra Oscar Ichazo establece a través del “Arica Institute” un sincretismo de diferentes procedencias que es el que recibirían sus discípulos entre los cuales se encontraba John Lilly y Claudio Naranjo. De éste bebieron Ochs, Palmer y Speeth y de éstos los jesuitas O´leary y Wagner que a su vez formaron a personalidades como Riso o Roher.
(4) Cuando Gurdjieff presentó el Eneagrama en Occidente coincidió con que, casi a la vez, Freud presentaba su teoría del psicoanálisis. En la actualidad muchas de las cosas a que se refiere el eneagrama no parecen unas novedades sustanciales pero no podemos olvidar que a principios del siglo XX la psicología estaba dando todavía sus primeros pasos como ciencia y llama la atención observar, casi un siglo después, como en muchos aspectos tanto el eneagrama como el psicoanálisis hablan de lo mismo aunque con muy diferentes lenguajes.
Riso y Hudson (“Comprendiendo el eneagrama”. 2011) refieren que el símbolo del eneagrama parece ser realmente mucho más antiguo de lo que son las enseñanzas referidas actualmente por el mismo remontándolo hasta la época de Pitágoras. Insisten –en línea contraria a lo predominante en otros autores- que Gurdjieff NO enseñaba un sistema de tipos asociados con el símbolo ya que centraba sus análisis en la determinación del “rasgo principal” como eje fundamental de diversos procedimientos de perfeccionamiento y no establecía sus conexiones psico-dinámicas. Realmente la verdadera elaboración de lo que conocemos hoy en día como “Eneagrama tradicional” se debe a Oscar Ichazo que consiguió unificar diferentes tradiciones (Judaísmo místico, cristianismo esotérico, el Islam sufí, la filosofía griega antigua etc.) y elaborar una exposición coherente de 108 eneagramas que han llegado hasta nosotros en cuatro exposiciones fundamentales sobre las que gira todo el edificio eneagramático: el eneagrama de las pasiones; el eneagrama de las virtudes, el eneagrama de las fijaciones y el eneagrama de las ideas santas.
Para un nivel introductorio me parece esencial el conocimiento de los eneagramas correspondientes a las pasiones y las fijaciones porque son los que determinan la estructura básica del carácter y pueden ayudarnos a una mejor gestión del mismo; para una mayor profundización en la bibliografía referenciada el lector podrá encontrar información suficiente.
(5) Hay autores que no son tan radicales en ese punto y no consideran como equivalentes carácter y neurosis. En este sentido Carmen Durán y Antonio Catalán en su libro “Eneagrama: los engaños del carácter y sus antídotos (Debolsillo, 2010), señalan: “El carácter no es neurosis aunque la neurosis pueda apoyarse en fallas caracteriales, en la disfunción de la capacidad de enfrentarse a las dificultades de la vida, utilizando las vías del carácter para la elaboración de síntomas; o el propio carácter pueda neurotizarse cuando se torna inadecuado o conflictivo en la adaptación a una realidad diferente.” (p. 18)
Desde mi punto de vista la consideración de “neurosis” requiere un cierto grado de patología, un mayor nivel de “distorsión” en la apreciación de la realidad. En esa misma línea resuelven en sus obras Don Riso y Russ Hudson (“Comprendiendo el Eneagrama” (2011) y “Tipos de Personalidad” (2012)) al desarrollar la teoría de los niveles dentro de cada tipo y que para mí plasma perfectamente cómo el carácter puede expresar diferentes esos diferentes grados de desarrollo de los que hablamos en función del nivel de madurez del individuo.


Texto: Javier Nebot

2 comentarios:

  1. Hola.
    Comentarte que los cincos en su mejor estado normalmente mantienen un equilibrio entre actuar recíprocamente con el mundo y retirarse de él. Este estilo se asocia con frecuencia con la sabiduría y, a veces, al genio intelectual. Los Cincos sanos de manera activa ofrecen al mundo el fruto de su conocimiento, a menudo a través de la enseñanza y la escritura. Pero, sea lo que sea que realicen, los Cincos sanos buscan que su talento para aumentar conocimiento cuente para algo más allá de ellos. Los Cincos pueden ser idealistas y a veces contribuir valientemente al bienestar social...,
    Espero ansioso tu continuación.
    Felicidades por el artículo.

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  2. Haces bien en diferenciar, dentro del eneatipo cinco, el estado SANO de los demás. El cinco insano se convierte en un Diógenes intratable, suspicaz y con tendencia a la altanería. Algunos escritores se vuelcan en exaltar las cualidades de los eneatipos, olvidando que estos tienen también un lado oscuro potente en las personas estancadas o excesivamente neurotizadas.

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