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martes, 28 de julio de 2015

Opinión personal (44): El Eneagrama: Eneatipo IX (12º de 13).

El eneatipo IX
Eneatipo 9: Pereza - El pacificador
ENEATIPO IX: “Pereza e inercia psico-espiritual” en expresión de Naranjo; “Carácter perezoso” en la de Durán y Catalán; “El conciliador”, para Böschemeyer; Riso y Hudson lo denominan "el pacificador" y Helen Palmer junto con Pangrazzi optan por denominarle “El mediador”;

Ichazo denominó “pereza” a la pasión dominante e “indolencia” a la fijación de este eneatipo. Ya vimos al exponer el binomio pasión/fijación que se trata de una pereza más amplia que la conocida con el término de “vagueria”, usualmente referido a la pe-reza física. De hecho Naranjo (2008) no considera estas expresiones totalmente válidas y, aunque las respeta, piensa que el término “acidia” refleja más acertadamente la actitud psico-espiritual del Nueve:La palabra accidia (adaptación del griego “a-chedia”, sin cuidado) hace referencia a una pereza de la psique y del espíritu más que a una tendencia a la inacción, y lo mismo significa “indolencia” en el contexto de este libro. Esta pereza espiritual puede ser tratada en términos de olvido de Dios o, en lenguaje no teista, de sordera para con el espíritu y de pérdida del sen-tido de ser hasta el punto de ni siquiera conocer la diferencia: un embastecimiento espiritual. Psicologicamente la “accidia” se manifiesta como una perdida de interio-ridad, un rechazo a ver y una resistencia a cambiar” (p.265).
Al Nueve le cuesta mucho mirar dentro de sí, y ese “olvido” de uno mismo lo traduce en una postura de resignacion ante las circunstancias de la vida, intentado adaptarse “a lo que hay”. Pero, como bien dicen Durán y Catalán (2010), “olvidar lo interno no supone renunciar a ello y genera dualidad, una separación entre el sentir y el hacer, que desemboca en una falta de presencia y en un profundo escepticismo” (p.270).
Reitero aquí lo que comenté cuando me referí a la fijación del Nueve (Indolencia): personalmente considero, después de leer a diversos autores, que el “escepticismo” implica un desencanto crítico con el mundo que no veo exactamente en la postura sobreadaptada de este eneatipo, ya que éste, en su “huir del mundo”, tiene más matices de “pasota” que de “escéptico”.
Los Nueve, en sus comportamientos sociales, se muestran amables y cordiales; en general serviciales, a la vez que procuran evitar verse envueltos en conflictos de cualquier tipo, por lo que suelen optar por anteponer los intereses de los demás por encima de los suyos y –en caso de que el posible enfrentamiento o situación conflictiva fructifique- intentará arreglárselas para tomar la postura de mediador del mismo antes que definirse en pro o en contra de unos u otros.

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Los miembros de este eneatipo suelen optar también por “minimizarse” puesto que no quieren “brillar” ni encontrarse entre los mejores, aunque esto les supone también cierto “estrés” ya que, en el fondo, tienen una profunda sed de reconocimiento y el consecuente deseo de ser valorado. Creen que la tensión generada la resuelven adoptan-do comportamientos extremos cercanos al “estoicismo” (insisto:en sentido muy global).
Es verdad que –según observo en la mayoría de los autores consultados- si hay dolor existencial éste es mínimo a nivel consciente y que, si se dan situaciones extremas, los Nueve tienden más a expresarlo somáticamente que a manifestarlo abiertamente como dolor psíquico.
Naranjo (2008) dedica –al igual que a todos los eneatipos, como hemos tenido oportunidad de ver- varias páginas a los antecedentes encontrados en la literatura científica (remito al lector a consultar las páginas 266 a 274 de la obra referenciada). De lo expuesto por este autor me gustaría mostrar aquí algunas de las exposiciones que considero especialmente relevantes para configurar la descripción de este eneatipo. 
Así Naranjo nos refiere –entre varias- las descripciones de Schneider (psicopático abúlico: fáciles de seducir por los demás y por las situaciones, maleables; personas casi siempre amables, que no dan el menor problema en los establecimientos clínicos y pedagógicos; son razonables, dóciles, laboriosos y modestos); Kretschmer (ciclotimia); Sheldon (viscerotonía cuya expresión máxima es la apatía); y tambien describe la caracterización del DSM IV que transcribo literalmente por la precisión de muchos de sus rasgos al que denomina como “personalidad dependiente”:
Es una pauta generalizada de conducta dependiente y sumisa, que se hace patente desde el inicio de la edad adulta y se da en diversos contextos. Esta pauta se manifiesta al menos por cinco de las siguientes características:
1) El sujeto es incapaz de tomar decisiones cotidianas sin una cantidad exagerada de consejos o recomendaciones por parte de los demás.
2) Permite que los demás tomen la mayor parte de sus decisiones importantes: por ejemplo dondé vivir, qué trabajo ocupar etc.
3) Tiende a estar de acuerdo con los demás, incluso cuando piensa que están equivicados por temor a sentirse rechazado:
4) Tiene dificultad para iniciar proyectos o hacer cosas por iniciativa propia;
5) Acepta hacer voluntariamente cosas desagradables para él, con el fin de agradar a los demás:
6) Se siente incómodo o desvalido cuando se encuentra solo y hace grandes esfuerzos para evitar esa situacion.
7) Se siente derrumbado o desvalido cuando terminan las relaciones íntimas.
8) Se preocupa con frecuencia con el temor de ser abandonado;
9) Es facilmente herido por las críticas o la desaprobación;” (p. 269)

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La descripción que incluye Naranjo (2008) del tipo homeopático del Nueve, cuyo equivalente en esta disciplina sería “Calcáreo”, ofrece una perspectiva en el mismo sentido que la expuesta, aunque asocia muchos de los comportamientos descritos a un cierto deseo inconsciente “de permanecer como un niño, prefiriendo una existencia lenta, protegida y tranquila al mundo de lucha y competencia de los adultos” (p.273)
Pangrazzi (2007) como Palmer (2007) refieren ámbitos familiares en donde los Nueve se han sentido de alguna forma ignorados y olvidados, o poco tenidos en cuenta por aquellas personas encargadas de marcarles las referencias. Como no conseguían los resultados esperados optaron por “sofocar su rabia”, de esta manera llegaron a una conclusión muy parecida a la de su “ala” , el Uno: “Solo estaré bien si soy bueno”.
-Dirección de “desintegración”, el VI: Cuando los Nueve se estresan se vuelven más indecisos y dubitativos adoptando pautas de un Seis medio o insano. Cómo bien nos dicen Riso y Hudson (2011) “cuando los problemas les sobrepasan, el estrés resultante puede hacerles adoptar algunas conductas y actitudes de los Seis promedio. Así, se vuelven visiblemente más ansiosos y reactivos. Anteriormente se habián negado a ver de cerca los problemas, pero ahora que sienten todo su impacto se vuelven mucho más nerviosos y reactivos” (p.163); para auto-defenderse de vuelven sumamente testarudos y pueden optar por descargar sus frustraciones sobre los demás tal y como hacen los Seis. De hecho el desborde de ansiedad tan característico de este eneatipo, cuando se da en los Nueve, produce un efecto demoledor porque se sienten tan abrumados que prefieren volverse todavía más dependientes buscando que otros acudan en su ayuda y solucionen sus problemas.
-Dirección de “integración”, el III: El proceso de integración del Nueve pasa por ir hacia comportamientos y actitudes del Tres medio o sano; al sentirse menos presionados y más seguros desarrollan iniciativas y muestran mucha más energía y asertividad. A medida que avanzan se reafirman en su autoestima y controlan más las decisiones que afectan directamente a su vida, mostrando todas sus capacidades y desarrollando sus capacidades. Riso y Hudson (2011) señalan cómo ese vivirse independientes influye en su nivel de auto-consciencia que les ayuda a vivir en un mundo real más que en el de sus idealizaciones.
-Consejos para los Nueve: Helen Palmer (2007) les sugiere a los Nueve:
-Encontrar formas de obtener la estima de los demás por una posición personal y el establecimiento de una estructura para conseguir la posición.
-Notar cuando otra persona se convierte en el punto de referencia de algún asunto. 
-Utilizar estratégicamente las fechas límites y la estructuración de los proyectos como una forma de mantenerse concentrado en los objetivos.
-Reconocer cuando las opiniones personales están siendo reprimidas.
-Expresar opiniones propias.
-Aprender a terminar los proyectos sin desviarse hacia otras cosas.
-Concentrarse en el siguiente paso inmediato, en lugar de en el objetivo final.” (p.294).
-continuará-
Autor: Javier Nebot, Julio. 2015.

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