sígueme por e-mail

martes, 21 de julio de 2015

Opinión personal (42): El Eneagrama: Eneatipo VII. (10º de 13)

El Eneatipo VII

Eneatipo VII: “Gula y personalidad narcisista” para Claudio Naranjo; “Entusiasta” en expresión Riso y Hudson; “Optimista” para Pangrazzi; “Carácter goloso” en la denominación de Durán y Catalán; “El epicúreo” en la concepción de Palmer y el “Visionario” en la de M. J. Goldberg.

Naranjo (2008) considera que “si entendemos la gula más ampliamente, en el sentido de una pasión por el placer, podemos decir que ésta es, definitivamente, un pecado capital, en la medida en que implica una desviación del potencial del individuo para la auto-actualización. El hedonismo es una atadura para la psique y supone (mediante la confusión) un obstáculo en la búsqueda del “summum bonumy una trampa” (p.163).
Entre las descripciones que refiere de la literatura científica, (2008, págs. 164 a 173), acaba identificando este eneatipo con la denominación de “personalidad narcisista” propia del DSM IV puntualizando que ésta se corresponde más a las pautas descritas por Freud que a las utiliza Kernberg cuando habla del “desorden narcisista de personalidad”. Me parece interesante también mencionar algunas de las referencias que hace comparando este carácter con otros biotipos utilizados por la homeopatía, así:
Es un hecho que los eneatipos IV y V parecen más enfermos que los caracteres felices –eneatipos VII, III, II y IX-. No obstante, sea o no patológica, la pauta del eneatipo VII ha sido reconocida por la práctica homeopática al describir la figura del disfrutón egoísta, amante de las explicaciones y las generalizaciones. En el “Matière Medicale Homeopatique” encuentro la descripción: “comportamiento cíclico, euforia, imaginación, irritabilidad, egoísmo”. A continuación explica el “comportamiento cíclico” como una alternancia de fases de euforia (sociable, optimista, charlatán) y de depresión. Ambas se describen como sigue: “Ilusiones de belleza, éxito y grandeza. Megalomanía. Ilusión de tener una inteligencia superior: sistemas, técnicas, síntesis, inventos, imaginación exuberante pero teóricamente errónea”. También son relevantes para el eneatipo VII los extractos del Cannabis Indica respecto de la cual en “Matière Medicale Homeopatique” se dice: “Hiperideación, euforia con locuacidad, alteración del sentido del tiempo y del espacio” “. (p. 171 y 172).


De forma general todos los autores consultados describen al Siete como un tipo en el que predominan actitudes extrovertidas, comunicativas, centrados en las experiencias placenteras y poco predispuestos a soportar esfuerzos o contrariedades que les incomoden. “La actitud positiva caracteriza su forma de ser y en general contagian su exuberancia, su vitalidad y su alegría en los ambientes que viven y trabajan” (Pangrazzi 2007; p. 61).
Son personas a las que les encanta experimentar situaciones nuevas que les saquen de los límites de la rutina ya que para ellos la variedad es un auténtico valor;
por eso suelen ser amantes de los viajes, aficionados a cantar, a la buena comida, y a todo tipo de experiencias que les resulten estimulantes.
Pangrazzi (2007) dice que le “recuerdan el comportamiento del niño, porque les gusta el juego, se apasionan por cuánto hay de interesante en cada persona o situación, viven la experiencia de la sorpresa y la admiración y manifiestan su agradecimiento por los dones recibidos y las experiencias vividas” (p. 61)
Esta búsqueda de experiencias les lleva a los Siete de un presente poco satisfactorio a un futuro lleno de posibilidades y para crear un puente entre ellos utilizan un rasgo fundamental: planifican. Ofrecen lo mejor de sí a la hora de programar el futuro ya que realmente disfrutan soñando con sus proyectos pero, en general, les cuesta bastante más llevarlos a la práctica porque, cuando surgen complicaciones o les resulta pesado, prefieren confiárselo a otro y buscar nuevos proyectos con lo que ilusionarse.
Böschemeyer (2006) los describe con trazos coloristas: “se les reconoce fácilmente por su ropa de colores vivos”, “todo lo que encuentran en el camino les apasiona”, “contagian sus ganas de vivir”, “el optimista adulto conserva muchos aspectos de su niñez, por ello atrae tanto a los niños” (p. 156).
Por su parte Riso y Hudson (2011) puntualizan las características de este carácter según el grado de madurez del individuo concreto, destacando en los “sanos” su espíritu libre y entusiasta, su espontaneidad y su curiosidad, la gran capacidad para hacer cosas ya que suelen ser “multi-talentosos”, versátiles. En cuanto a los individuos “medios”, señalan que los siete pueden perderse un poco en su afán de encontrar cosas y experiencias que les satisfagan, volviéndose “ávidos consumidores” y “buscadores de sensaciones”. En este nivel, los siete tienen dificultad para negarse a sí mismos cualquier cosa, por lo que “crece su hiperactividad, y se lanzan a una actividad incesante, haciendo y diciendo cualquier cosa que se les pasa por la cabeza. Se vuelven dispersos y distraídos: su mente funciona tan rápido que tienen dificultad para mantener su concentración” (p. 145). 
También indican que “los Siete no suelen causar daño a los demás de forma intencionada, pero tampoco les agrada ver los efectos dañinos que producen a otros; pueden ser egocéntricos, insensibles, exigentes e impacientes, poco dispuestos a corresponder con reciprocidad a otros. Niegan la culpa o responsabilidad por los problemas que crean” (p.146); Riso y Hudson (2011) terminan considerando los comportamientos “insanos” de este eneatipo que, en este nivel, se vuelven exigentes a la hora de reclamar todo aquello que creen necesitar y suelen tener cambios de humor imprevisibles. “Los Siete insanos pueden hastiarse y ser crueles con los demás, insultando, entrando en rabias y berrinches, resultándoles de extrema dificultad controlarse” (p. 146).

De toda esta exposición podemos considerar también como clave en el Siete, la evitación del sufrimiento que suele traducirse en una cosmovisión en la que no existen el bien y el mal (o que se matizan mucho por su permisividad y auto-indulgencia) ni, por lo tanto, sentimiento de culpa y en donde las obligaciones y los deberes se diluyen cuando estos implican esfuerzo, porque lo prioritario para el Siete es lo que produce disfrute. Durán y catalán (2010) recalcan que “la gula, como intento de llenar el vacío, busca en el exterior lo que percibe como una carencia interior que oculta bajo una falsa abundancia. La necesidad hedonista de experimentar sólo lo
placentero reduce la experiencia vital del individuo. El temor a sufrir es universal, pero la negación del sufrimiento resulta incompatible con la vivencia de la vida” (p. 238).
Un planteamiento así implica, generalmente, una actitud de rebeldía ante las trabas que pueden ofrecerle personas concretas en particular o incluso la sociedad en general. Naranjo (2008) considera que los Siete tienen tendencia a mostrarse muy críticos con los prejuicios convencionales y manifiestan desconfianza hacia cualquier tipo de autoridad ya que “podría decirse que el glotón ha “aprendido” pronto en la vida que no hay ninguna autoridad buena” (p. 175).
Este autor también nos muestra otros matices complementarios de este carácter cuando dice que el Siete, como “el eneatipo II, en la parte opuesta del eneagrama, es eminentemente seductor y tiene una tendencia a complacer, tanto siendo solícito como por una alegría feliz y libre de problemas. Aluden al aspecto afable de este carácter descriptores como “cálido”, “solícito”, “amistoso”, “servicial”, “generoso”.“(p.176)
Dentro de las pautas generadas por la historia familiar Riso y Hudson (2011) opinan que el tipo Siete está desconectado de la madre o la figura materna. “El elemento clave en su desarrollo temprano gira en torno al miedo que sienten a sentir carencia por causa de sus nutridores, llevándoles a sentimientos de frustración crónicos” (p. 148), y por eso los Siete asumen la tarea de nutrirse a sí mismos.
Pangrazzi (2007) considera que la convicción de fondo que bloquea la libertad del Siete se traduce en el lema: “Sólo estaré bien si soy simpático”.

-Dirección de “desintegración”: el I. Cuando los Siete se estresan, ya sea por aumento de las obligaciones y tareas a resolver o porque surjan dificultades que de alguna manera les incomoden, se vuelven muy críticos consigo mismos y con los demás adoptando posturas de un Uno medio, o, incluso, de un Uno insano; en este contexto aumenta su irritabilidad y se revuelven contra aquellos que creen que banalizan sus ideas o sus proyectos. Crece su intolerancia y su convencimiento de que sólo ellos están en posesión de la verdad. Riso y Hudson (2011) consideran que en estas situaciones “intentan ordenar sus asuntos, pero pueden volverse muy rígidos y compulsivos a la hora de hacerlo” y que “cuando adoptan la conducta de los Uno insanos, intentan imponer un orden estricto y arbitrario, convirtiéndose en personas obsesivas, punitivas y rencorosas consigo mismas y con cualquiera que amenace la frágil estructura que han creado” (p.147).

-Dirección de “integración”, el V: El extrovertido Siete inicia un proceso de integración cuando se dirige hacia las actitudes habituales del Cinco sano, ganando en objetividad y en capacidad introspectiva (dedicando por lo tanto tiempo a la reflexión y al silencio). De esta manera aumenta su capacidad de concentración y se enfocan en la consecución de sus proyectos. Aprenden a equilibrar la vida interior con los demás intereses externos. Cómo bien resaltan Riso y Hudson (2011) “Ahondan en sus experiencias más profundamente, llegando al corazón de las cosas, comprendiendo más y, por tanto, disfrutando de la realidad en un nivel más profundo que antes; además son
capaces de hacerlo porque dejan de evitar el lado oscuro de la vida o de su propia psique” (p. 148).
-Consejos para el Siete: Helen Palmer (2007) sugiere que los Siete se pueden ayudar a sí mismos al:
“-Reconocer el apego a la juventud y a la energía;
-Permitirse a sí mismos comprender el valor de la edad y de la madurez;
-Aprender a concentrarse lo suficiente en un asunto doloroso como para determinar que hay un problema;
-Notar que el placer superficial y la falta de profundidad en los compromisos conduce a un deseo compulsivo de lograr más placer y diversión;
-Darse cuenta de que la demostración superficial o prematura de las emociones, reemplaza las reacciones profundas;
-Tratar de observar la diferencia entre la crítica y la auto-evaluación realista” (p.238).

-continuará-
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario