miércoles, 27 de enero de 2021

La obra provocadora/Sección Adultos (56): Piotr Pavlenski. El sufrimiento físico como arte.

Esta sección debe considerarse propia de mentalidades ADULTAS y formadas pero, si con todo, le molesta la exhibición del cuerpo humano desnudo o en situaciones de erotismo explícito, por favor, opte por mirar otras secciones de las muchas que hay en este blog y que pueden ser más adecuadas a sus intereses personales.

Como es casi imposible medir el nivel de sensibilidad o estupidez de cada individuo, prefiero ir a lo seguro y clasificar este sitio como adecuado solo para adultos.  

Aunque ese término es todavía etéreo y nebuloso para mí, la advertencia deja claro que la responsabilidad sigue siendo del espectador.

    Por la propia idiosincrasia de esta sección se muestran aquí, en muchas  ocasiones, materiales sensibles, por lo tanto, si eres menor de edad o te desagrada ver este tipo imágenes, por favor, cierra la ventana.

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Los caminos del arte llevan, en su constante afán de novedades, hacia rutas extrañas y no siempre lo que se dice estéticas, término -por otra parte- hoy muy cuestionado y de capa caída. En la actualidad, se considera arte, en muchas ocasiones, a lo que choca y sorprende, a lo que provoca, con o sin gusto (que es un concepto que se ha quedado muy anclado, por lo visto -y para disgusto de muchos- en el siglo XVIII). 
Duchamp se volvió inmortal al otorgar a un urinario la consideración de obra arte y colocarlo en un museo, ajeno -a Dios gracias- a su función utilitaria. 
Otros artistas han preferido, entre otras cosas, disecar tiburones (Damien Hirst)
o, directamente, enlatar su propia mierda, tal y como hizo en 1961 el artista italiano Piero Manzoni, con el aplauso y convivencia de los popes y popas del arte moderno (aunque realmente era una crítica mordaz a los absurdos del mercado del arte).
Tampoco han faltado propuestas reivindicativas como la de la vasca Itziar Ocariz, cuyas meadas publicas se han internacionalizado y aplaudido por los sectores vanguardistas, llegando incluso a representar a España en la Bienal de Venecia.
Entramos y nos movemos, sin duda, en un terreno complejo y con muy diversas -y a veces encontradas- justificaciones y que, para bien o para mal, ha supuesto para muchos creadores "un nicho de mercado" ya que difícilmente sus polémicas propuestas pasan desapercibidas y animan el cotarro.
En una línea similar de provocación se mueven las puestas en escena del artista ruso Piotr Pavlenski (Leningrado, 1984) que decide elevar su radical protesta hacia aquello que le disgusta auto mutilándose de forma explicita, dejando constancia de que el dolor mental o la impotencia lacerante ante el inmovilismo de la sociedad actual pueden ser mayores y más desgarradores que los que producen las heridas físicas. 
Coserse los labios, cortarse un trozo de oreja o clavarse el escroto en los adoquines de la Plaza Roja, son algunas de las escenificaciones más notorias y publicitadas en los medios, tal y como se se puede ver en los siguientes enlaces.

Piotr Pavlenski durante la actuación "Fixation" en la Plaza Roja de Moscú. 2012.

Piotr Pavlenski durante la actuación "Fixation" en la Plaza Roja de Moscú. 2012.

Piotr Pavlenski durante la actuación "Fixation" en la Plaza Roja de Moscú. 2012.

Según el artista:  "Un artista desnudo, mirando a sus testículos clavados a los adoquines es una metáfora de la apatía, indiferencia política y fatalismo de la sociedad rusa"

El artista durante la actuación "Swen Mouth". Julio 2012.

El artista durante la actuación "Swen Mouth". Julio 2012.

https://www.antena3.com/noticias/mundo/liberan-artista-ruso-que-clavo-sus-genitales-plaza-roja-moscu_201311115752af0e4beb2837bbfc7703.html

Piotr Pavlenski durante la actuación "Carcasse". San Petersburgo, 3 de mayo 2013. © Handout ./REUTERS
Piotr Pavlenski durante la actuación "Carcasse". San Petersburgo, 3 de mayo 2013. © Handout ./REUTERS
Piotr Pavlenski durante la actuación "Carcasse". San Petersburgo, 3 de mayo 2013. © Handout ./REUTERS
Piotr Pavlenski durante la actuación "Carcasse". San Petersburgo, 3 de mayo 2013. © Handout ./REUTERS

Piotr Pavlenski durante la actuación "Carcasse". San Petersburgo, 3 de mayo 2013. © Handout ./REUTER

https://www.artriot.art/artist.html?id=PyotrPavlensky&ch=perfomance&tid=40

Automutilación. Moscú. Octubre 2014.
Automutilación. Moscú. Octubre 2014.
Automutilación. Moscú. Octubre 2014.


Otros creadores también han utilizado el cuerpo, propio o ajeno, como elemento de protesta, manifestación, reivindicación o, también, satisfactorio exhibicionismo. 


Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

lunes, 25 de enero de 2021

Opinión personal (76): El siglo XVIII y su cultura en el cine (5).

Películas de ambientación dieciochesca.

 -continuación-

-“Diálogos de carmelitas” (1960). La religión, una de las bestias negras a abatir según muchos ilustrados y revolucionarios, no dejó de existir ni de cuestionar la realidad, a pesar de los intentos serios de muchos ilustrados (1). Basada en una obra de Georges Bernanos (que a su vez se inspiró en la obra de Gertrud von le Fort “La última del cadalso”), la película de Phillippe Agostini nos cuenta la persecución que sufrió la orden carmelita y el posterior martirio de dieciséis monjas del convento de Compiégne, en 1794, cinco años después de que estallase la revolución francesa.

Cartel promocional de la película.

En la película se nos muestran dos mundos contrapuestos, el reaccionario, representado por el respeto y entrega a los antiguos valores y creencias, y el revolucionario, deseoso de crear una nueva existencia basada en valores ilustrados, además de romper con todo lo anterior. En principio, y por lo que se ve en la película, dos mundos totalmente irreconciliables. 

Diálogos de Carmelitas (1960) - FilmAffinity

Fotograma de la película Diálogo de carmelitas.

-“El capitán Jones” (1959). Dirigida por un hoy olvidado John Farrow, esta película es un ejemplo de las habituales películas de aventureros situadas en ambientes caribeños o en sus cercanías (en este caso las colonias norteamericanas que están a punto de declarar la guerra de la independencia). Protagonizan la historia unos marinos (con el capitán Jones a la cabeza) que a veces actúan como piratas y a veces como elegantes caballeros. Film para públicos poco exigentes que quieran pasar el rato en una tarde de sábado invernal y lluviosa. 

Carátula en Blue-Ray de El Capitán Jones.
Cartel anunciador de El capitán Jones.

-“El pequeño salvaje” (1970). Las tesis roussonianas del “buen salvaje” tuvieron su particular constatación práctica en el caso verídico de Víctor de Aveyron, un “niño-lobo” que apareció a finales del siglo XVIII en Francia, cerca de Toulouse, después de haber sobrevivido, por lo que parece, solo, durante años, en el bosque. Se trata de una de las películas más celebradas de François Truffaut y en ella el cineasta trata de mostrarnos la importancia de los procesos de socialización en el ser humano, a la vez que especula lanzando hipótesis sobre qué sucede cuando este no se produce normalmente. Film de culto.
Fotograma de la película El pequeño salvaje.
Retrato de Víctor, el niño salvaje. Del libro de Jean Itard La educación del hombre salvaje.

-“El perfume. Historia de un asesino” (2006).Versión cinematográfica de la exitosa (e hipnótica) novela de Patrick Süskind. Dirigida por Tom Tywker, la película intenta reflejar algo excesivamente sutil como para conseguirlo en su totalidad: el olor. Un factor muy a tener en cuenta, ya casi olvidado hoy en día, que marcó indeleblemente la realidad de las ciudades y sus habitantes. En este sentido, la película refleja bien un ambiente que estaba dividido –y no proporcionalmente- entre la hediondez más absoluta y los perfumes más elaborados y exquisitos (2).

Cartel anunciador de El perfume.

-“El puente de San Luis Rey” (2004). Dirigida por Mary McGuckian, se trata de una historia ambientada en el Perú del siglo XVIII, según la novela homónima de Thorton Wilder (ganador del premio Pulitzer en 1926). Hubo dos películas anteriores que versionaron esta novela, en 1929 y en 1944, y según algunos críticos, ésta es la peor de las tres aunque, al menos, hay que reconocerle una ambientación excelente que refleja muy bien el ambiente de las colonias americanas de España. 

Cartel anunciador de la película.


-“La misión” (1986). La película de Roland Joffé incide también en el ambiente colonial español, aunque centrándose en la labor civilizadora de las misiones jesuíticas en Suramérica y en la lucha contra el poder político de las potencias del momento que deseaban hacer y deshacer a su antojo (España y Portugal, en el contexto del Tratado de Madrid de 1750, con el que se dirimió, siquiera momentáneamente, la disputa por la colonia del Sacramento, en la desembocadura del Río de la Plata) (3). Esta película presenta una parte de la labor de los jesuitas en aquellas tierras, poco conocida -y menos aun reconocida, incluso en su época- ya que la atención sobre esta orden y sus actuaciones (debido en buena parte a su voto de obediencia al Papa de Roma) se centraba en su relación con el poder y con lo que se consideraban fuerzas retrógradas o involucionistas de la sociedad de la época.
La BSO de Morricone, sublime. 
Fotograma de la película La misión.

Fragmento del cartel anunciador de La misión.

-Continuara-
Notas.

(1). El "calor" revolucionario y la tradicional postura inmovilista de la iglesia (de forma muy visible en la católica, pero también en otras confesiones protestantes), chocaron -especialmente al inicio- de forma previsible y en ocasiones, lamentablemente, sangrienta. Más de mil quinientos años de entender la realidad social y económica de una manera muy concreta pesaban a la hora de asumir o adaptarse a los cambios que se estaban produciendo en el siglo y que cristalizaron en el estallido de la revolución y en el subsiguiente Terror. Adentrarnos en esta lucha seria tarea mucho más ardua de lo que una imagen general -y centrada además en su reflejo en el cine- puede dar de aquella época y de esas tensiones ideológicas y existenciales (tensiones que todavía perviven, si es que no se acrecientan, en nuestra época debido a la simpleza de los populismos y su afán de crear polémicas de trazo gordo y basto).

(2) Aunque el film es ciertamente meritorio y aunque es ya un lugar común anteponer siempre la obra literaria a su versión cinematográfica, no se puede negar que las páginas de Süskind transmiten mucho mejor ese mundo etéreo de los olores que los fotogramas –magníficos en ocasiones- de la película. Algo tan sensorial como el olfato parece, curiosamente, más próximo a la literatura que a lo visual aunque estén en profunda sintonía. 

(3) La expulsión de los jesuitas, orden vinculada por obediencia al Papa, y siempre asociada a su poder político y social, es un caso históricamente complejo y digno de un estudio detallado. La expulsión de varios países europeos y de sus respectivas colonias vino acompañada, poco después, de la supresión de la Compañía de Jesús. Expulsión de los jesuitas de la Monarquía Hispánica de 1767 - Wikipedia, la enciclopedia libre

La expulsión de los jesuitas de España (1767) - Expulsión y exilio de los jesuitas de los dominios de Carlos III (cervantesvirtual.com)

1767: los jesuitas son expulsados de España (muyinteresante.es)

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viernes, 22 de enero de 2021

Opinión personal (75): El siglo XVIII y su cultura en el cine (4).

 El siglo XVIII en el cine. 

El interés del cine por el siglo XVIII no ha sido lo que se dice muy entusiasta. 

Hay, desde luego, películas interesantes y varias de aventuras en plan Pimpinela Escarlata o corsarios enfebrecidos, pero –sin duda- otras épocas han recibido mucha mayor atención por parte del séptimo arte, hasta el punto, incluso, de que algunas de ellas han llegado a constituir todo un subgénero, como es el caso del cine de “romanos”, los famosos péplums, que gozaron del favor del público durante mucho tiempo (aunque realmente se trataría más de cine de aventuras,  de películas ambientadas en la antigüedad grecorromana que de algo digno de ser llamado cine histórico). 

Fotograma de la película Gladiator de Ridley Scott.

En cualquier caso, no es este el lugar para establecer límites a los géneros cinematográficos o disertar sobre ellos. El objetivo primordial de estos posts es referenciar algunos films que, por su calidad o por su interés específico, se puedan considerar “herramientas” interesantes, tanto cara a un conocimiento general del siglo como a la ilustración de algunas de sus obras literarias más notables. 

Para observar esa recreación de los modos de vida del siglo XVIII y algunos de sus acontecimientos históricos más relevantes nos centraremos en algunas películas realmente imprescindibles para el objetivo que nos ocupa, como son Barry Lyndon, Las amistades peligrosas, o Revolución, pero también veremos con un poco más de detenimiento algunos films menores como Pacto de lobos, El patriota o La duquesa, porque ilustran, desde muy diferentes ópticas, aspectos interesantes de la citada centuria. Además, antes de centrarnos en las películas mencionadas quisiera hacer referencia, siquiera someramente, a otras muchas que, sin duda, hubiesen merecido también un análisis detallado, pero que los limites propios y razonables de un acercamiento de este tipo no permiten.

Fotograma de Barry Lyndon de Stanley Kubrick.

Visión impresionista: selección películas para adentrarnos en el siglo XVIII.

De forma bastante general, se podría afirmar que tanto la Revolución Francesa como la gigantesca figura de Napoleón han sido los dos temas claves y predominantes en la cinematografía sobre el siglo XVIII. La primera porque ofrecía la posibilidad de narrar los hechos con un dramatismo exagerado, de buenos muy buenos y de malos muy malos (y eso siempre ha gustado mucho a algunos guionistas y productores hollywoodenses). 
El segundo porque la cinematografía estadounidense, medio luterana, medio judía, ha demostrado históricamente una gran predilección por los personajes fuertes, hechos a sí mismos que, contra viento y marea, eran capaces de escribir la historia (y Napoleón, en ese sentido, siempre dio la talla). Biopics, por lo tanto, podemos encontrar muchos, de muy diferente interés. 

Marlon Brandon como napoleón en Desireé, la amante de Napoleón (1954).

Hemos tenido que esperar a que surgiera una sensibilidad tan perfeccionista como la de Stanley Kubrick para encontrar una película -basada en una novela de W.M. Thackeray- de la que se pueda afirmar que, en casi todos sus aspectos y facetas, se respira una atmósfera dieciochesca (Barry Lyndon, 1975). Desde entonces, afortunadamente para los amantes del cine y de la historia, los films de alta calidad ambientados en el siglo XVIII, han sido muchos. Podemos señalar como recomendables, por unos u otros motivos (de muy diferente índole), las siguientes películas (excluyendo de esta relación las que analizaremos más adelante con cierto detalle): 

-Ambiente general del siglo: 

-“Adiós a la reina” (2012). Película dirigida por Beniot Jacquot, director francés que, como veremos más adelante, volvería a tocar el tema del siglo XVIII. 
En este largometraje nos cuenta la particular relación de la reina María Antonieta (Diane Kruger) con una de sus lectoras (Léa Seydoux). 
Fotograma de Adiós a la reina.

La historia se narra desde la perspectiva del batallón de cortesanos y criados que bailaban al son de los monarcas, manteniendo un sistema que estaba totalmente ajeno a la realidad del país. El director describe el –posible- ambiente del Palacio de Versalles justo antes de que los acontecimientos revolucionarios irrumpiesen total y definitivamente en la historia, acabando con una casta que ya daba muestras de su absoluta incapacidad rectora y, también, de su cobardía. 
Desconozco si la historia de lesbianismo real que cuenta (entre la reina y la duquesa de Polignac) tiene visos de verosimilitud, pero parece, en cualquier caso, que es un tic habitual en las películas recientes ubicadas en el contexto dieciochesco (La favorita y Retrato de una mujer en llamas, inciden también en ello (1)). 

Fotograma de Adiós a la reina

-“Belle” (2013). Film dirigido por Amma Asante, una directora de corta, pero interesante filmografía. La película, basada en hechos reales, nos narra la vida de Dido Elizabeth Belle (Mbatha Raw), hija ilegítima de un capitán de la armada británica (Matthew Goode) y una esclava africana, que fue educada por el tío abuelo del padre, Lord Mansfield (Tom Wilkinson) y su mujer (Emily Watson), en un contexto histórico bastante complejo –la Inglaterra, todavía esclavista, de finales del siglo XVIII-  y, lamentablemente, lleno de prejuicios (2).

Fotograma de Belle.

Retrato de Dido Elizabeth Belle, realizado por Johann Zoffany (1779).

-“Casanova, su último amor” (2019). Película dirigida por Benoit Jacquot, a cuyo film anterior, “Adiós a la reina”, ya me he referido unas líneas más arriba. En esta ocasión, el director francés nos introduce en el peculiar mundo del seductor por antonomasia, Giacomo Casanova (encarnado aquí por el actor Vincent Landon). La historia nos cuenta cómo el famoso libertino llegó a Londres porque estaba obligado a exiliarse debido a sus particulares “correrías” (sus múltiples seducciones y pendencias fueron su particular santo y seña y, ciertamente, dejó con ellas, por lo que se cuenta, muchas y profundas huellas). Allí conoció a una prostituta, Marianne de Charpillon (Stacy Martin), de la que  se quedó tan prendado que, incluso, pensó en renunciar por ella a las demás mujeres. 
La dama, por lo visto astuta y sagaz, se mostrará capaz de lidiar con Casanova y, además en su misma línea de juego, utilizando un arma común (y muy valorada en todo el siglo XVIII), la seducción.
Fotograma de Casanova, su último amor.

Fotograma de Casanova, su último amor.


La figura de Casanova ha seducido también a muchos cineastas, empezando por el barroco Federico Fellini. Quizás sería más oportuno situar los films sobre este personaje en la línea de los biopics, pero como su extraordinaria vida está plagada –quiero pensar- de licencias imaginativas y detalles asombrosos, me parece más oportuno ubicarlo en el apartado presente que en el de biografías, ya que sus andanzas (como en cierto sentido, aunque con otros matices, las del Marqués de Sade) reflejan un determinado estilo de vida, más que los hechos de una personalidad concreta (aunque la suya arrebate admiración y anhelos inconfesados a más de uno y de una). 

-“Casanova” (1976). El acercamiento de Fellini a la figura de Casanova es más un acercamiento por coincidencia de excesos que una verdadera recreación del mundo o de los parámetros del siglo XVIII, aunque este fuese, en muchos aspectos, ciertamente, un siglo excesivo. 
En este sentido, el mundo desbordante del proto-macho italiano, del latin lover por excelencia, coincide en buena medida con el gusto y la imaginación del director italiano (aunque parece ser que este director no sentía especial simpatía por Casanova). 
En cualquier caso, visto hoy en día, el Casanova de Fellini es un film -al menos para el que esto escribe- solo apto para los admiradores del particular imaginario felliniano. Eso sí, Donald Sutherland, soberbio. 
Federico Fellini charla con Donald Sutherland, durante el rodaje de Casanova.

-“Casanova” (2005), dirigido por Lasse Hallström, un director notable que, en esta ocasión, no se lució particularmente. Su película es una ilustración curiosa, sin más, de un mito que en estos tiempos empieza ya a quedar bastante desfasado. 

En el mismo año, la BBC realizó una miniserie, con David Tennant como protagonista, en la que la imagen del mito era más objeto de burla y sátira, más o menos velada, que de sincera admiración. 


-Continuará-

Notas.
(1) Siglo reivindicador de los placeres y de todo tipo de frivolidades (más o menos refinadas, o más o menos vulgares). De los perritos de compañía de damas aburridas y deseosas de consuelo a las exquisiteces y excentricidades del Marqués de Sade hay un largo recorrido de “gustitos” a resolver. Es curioso el análisis de la feminización del siglo XVIII, realizado por Elizabeth Badinter en XY, la identidad masculina (1993). 

(2) El esclavismo, con su horripilante mercado de seres humanos, fue una actividad tristemente lucrativa que supuso la fortuna de muchas ciudades (Nantes y Burdeos, por poner un ejemplo) y que, como bien sabemos, costó mucho erradicar, motivando incluso, a mediados del siglo XIX la guerra civil norteamericana.

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miércoles, 20 de enero de 2021

Pintores de hoy (185): Cecil Kennedy (Gran Bretaña, 1905-1997)

 Cecil Kennedy (1905-1997)

 Cecil Kennedy, hijo del pintor paisajista Thomas Robert Kennedy, mostró interés por la pintura desde muy joven. Al inicio de su carrera se centró en el retrato y se convirtió en un miembro prominente de la Escuela Contemporánea Inglesa. Eso no le impidió seguir estudiando y perfeccionando sus habilidades artísticas ni tampoco viajar por Europa junto algunos de sus compañeros, entre ellos el artista holandés Nico Jungmann.

A mediados de los veinte años, Cecil ya había expuesto obras en la Royal Academy, la Royal Hibernian Academy, la Royal Scottish Academy. 

Posteriormente, sería galardonado con una Medalla de Plata en el Salón de París de 1956 y en el de 1970 con una Medalla de Oro.

Se casó a principios de los años treinta con Winifred Aves, quien se dedicaba profesionalmente a crear composiciones florales. 

Sus arreglos creativos fueron una gran fuente de inspiración para las pinturas de Cecil, recreando con detalle y mimo la belleza de muchas las flores y plantas inglesas. 
Durante la Segunda Guerra Mundial, Cecil Kennedy fue enviado a Bélgica y allí, concretamente en Amberes, decidió abrazar los estilos y técnicas de los antiguos pintores maestros flamencos y holandeses. 

El trabajo de Cecil Kennedy fue muy apreciado dentro de la familia real. La reina María, esposa del rey Jorge V, fue una gran admiradora de toda su obra. 

Sus pinturas siguen siendo muy populares hoy en día, especialmente entre los coleccionistas de bodegones. Se pueden encontrar dentro de las mejores colecciones de todo el mundo, tanto corporativas como privadas.
















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