Recibió su primera formación musical seria en la adolescencia, estudiando composición con Ernest Farrar, discípulo de Charles Villiers Stanford.
La muerte de Farrar en la Primera Guerra Mundial afectó
profundamente al joven Finzi, reforzando su rechazo visceral al conflicto
bélico y consolidando una visión ética del arte como espacio de recogimiento,
memoria y resistencia moral. Posteriormente continuó su formación con Edward
Bairstow en York, donde amplió su dominio del contrapunto y la escritura coral.
Sus composiciones se caracterizan por una tonalidad clara, líneas melódicas largas y meditativas, un uso muy personal del
ritmo (frecuentemente flexible) y una
atención extraordinaria al texto literario. En este último aspecto, Finzi fue
uno de los más grandes compositores de canción inglesa del siglo XX.
Gerald Finzi, el compositor judío más británico y su Grand Fantasia y Tocata para piano y orquesta
Desde muy joven Finzi mostró una afinidad especial con la poesía inglesa, en particular con autores como Thomas Hardy, William Wordsworth y Christina Rossetti.
Thomas Hardy - Wikipedia, la enciclopedia libre
William Wordsworth - Wikipedia, la enciclopedia libre
Christina Rossetti - Wikipedia, la enciclopedia libre
En Hardy encontró, realmente, un espíritu afín: una visión del mundo
marcada por la conciencia de la pérdida, la ironía del destino y la fugacidad
de la felicidad humana. Finzi llegó a musicalizar más poemas de Hardy que
ningún otro compositor, estableciendo con él un diálogo artístico profundo y
sostenido a lo largo de toda su vida.
En 1933 contrajo matrimonio con la artista y escultora Joyce Amy Black, con quien tuvo dos hijos, Christopher y Nigel.
La vida familiar, lejos de Londres, fue para Finzi un refugio esencial. Se establecieron finalmente en Ashmansworth, Hampshire, donde el compositor llevó una existencia rural, dedicada a la música, la lectura y otra de sus grandes pasiones: la horticultura, en especial el cultivo de manzanos antiguos. Llegó a reunir y preservar más de cuatrocientas variedades de manzanas inglesas, en un gesto que refleja su amor por la tradición, la continuidad y la memoria cultural.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Finzi, declarado no
combatiente por razones de conciencia, trabajó en el Ministerio de Guerra
transportando suministros y participó activamente en iniciativas musicales de
carácter social. Fundó y dirigió el Newbury String Players, una orquesta
amateur-profesional con la que promovió tanto la música antigua inglesa como
obras contemporáneas poco conocidas, ofreciendo conciertos en contextos rurales
y educativos.
Músicos de cuerda de Newbury - Finzi Trust
Músicos de cuerda de Newbury - Wikipedia
Paradójicamente, el reconocimiento público de Finzi
llegó tarde. Muchas de sus obras más importantes fueron estrenadas o
ampliamente apreciadas solo en la última década de su vida. En 1951 fue
diagnosticado con la enfermedad de Hodgkin, entonces incurable. Con plena
conciencia de la cercanía de la muerte, vivió sus últimos años con una intensa
actividad creativa, como si la urgencia vital diera un último impulso a su
inspiración.
Diez obras principales
- Dies natalis (1925–1939)
Cantata para soprano y orquesta de cuerdas sobre textos de Thomas Traherne; una de sus obras más célebres y representativas.















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