martes, 13 de diciembre de 2016

Pequeño Tour por Italia (27): Perugia (1).

Salimos de la Toscana para visitar lo que algunos llaman -irónicamente- "la Toscana pobre": Umbría.
Más concretamente partimos en tren desde Siena con destino a Perugia.
Hay que hacer transbordo en Chiusi y después en Terontola de Cortona pero, con todo, el viaje resulta cómodo y entretenido.
La estación del tren de Perugia queda algo alejada del núcleo principal y los taxis no resultan precisamente baratos, lo cual es un factor a tener en cuenta a la hora de moverse  por libre y sin coche y cara a ajustar adecuadamente el presupuesto (es bastante habitual que, aun existiendo muchas posibilidades de viajar en buenos trenes, las estaciones no estén en ocasiones en el mismo núcleo urbano sino en sus inmediaciones)
Perugia es una ciudad que sorprende porque su imagen es mucho menos conocida que la de las arquetípicas e hiperfotografiadas Florencia o Siena y también porque sus calles -sinuosas e inter comunicadas por sinfín de pasadizos- destilan misterio y avivan la imaginación: ¡ganas le entran a uno de calzarse atuendos medievales, incluidos leotardos  marcavirilidades, y desafiar al primero que se ria!. Bromas aparte, Perugia es una ciudad con mucho patrimonio medieval, de calles empinadas que recuerdan algo a Siena, situada en lo alto de una colina (lo que le otorga unas magnificas vistas del valle) y que, a pesar de ese look de abandono que lucen muchas de sus casas y que recuerda a algunos pueblos sicilianos más que a otros del norte, respira encanto.
Sus edificios, al ser muy altos en ocasiones, tienen un aire imponente. Hay que reconocer que, en ocasiones y en determinados sitios de la ciudad, uno tiene la sensación de haberse transportado a otra época o estar en el escenario de una película histórica "auténtica" ya que en ningún momento se siente  esa experiencia tan desagradable de estar en un decorado o en un parque temático (como si suced, por desgracia, en otros lugares).
 Es la ciudad de la Rocca Paulina, la del Perugino, la del buen chocolate. Como iremos viendo en sucesivos entradas, Perugia y sus alrededores merecen varios días de visita
Catedral de San Lorenzo y la fontana maggiore de los Pisano.

Animación dominguera.
Interior de la Catedral de San Lorenzo

¡La devoción a la Virgen no podía faltar como buena ciudad italiana!

Recovecos del burgo medieval: apabullantes. Abundan los rincones y los pasadizos como en pocas ciudades he visto. A veces son algo lúgubres o amenazadores pero siempre fascinantes. 






Puerta/arco etrusco

Pozo etrusco
SANDRI es una parada obligatoria para los amantes del chocolate. Me costaría decidirme entre este chocolate (y todas sus variaciones) o el de Turín, pero -en cualquier caso- es recomendable. No es barato (un pastel, 3,20 euros), pero si es recomendable.

 Las trufas y su utilización culinaria forman parte de la cultura umbra. 



Panorámicas del valle y la parte baja de la ciudad.


El autor y su esposa, posando para el recuerdo.
Texto y fotos: Javier Nebot

domingo, 11 de diciembre de 2016

Momentos de cine (78): Sonata de Otoño, Ingmar Bergman.

Cine-terapia.
Quizás de esa manera se podrían denominar algunas películas que, tanto por su densidad dramática como por el tipo de enfoque emocional y analítico, consiguen que pocos espectadores queden intactos (claro que hay algunos espectadores inmunes a esto....pero no suelen ir a ver este tipo de películas).
Si, en este sentido, Secretos de un matrimonio (1973) se llevo la palma al análisis minucioso -rayano en la disección emocional-, Sonata de otoño (1978), del mismo director, no se queda a la zaga.
Los actores/pacientes se tumban -metafóricamente- en el sillón/pantalla para abrirnos su corazón y contarnos sus intimidades mientras el publico, convertido en silente psicoanalista/observador, atiende a los conflictos. Si en la primera era la pareja la que se sometía a examen, en la segunda es la relación madre/hija la que pasa por el diván.
Aparte de la lectura más inmediata, conflicto madre triunfadora versos hija más mediocre, está también el análisis de la confrontación permanente entre la emoción y el intelecto, cuyo duelo más significativo se nos muestra en el film a través de las dos concepciones sobre el preludio de Chopin. La versión emotiva de la hija o la refinadamente intelectual de la madre.
Dos maneras de experimentar el arte y la realidad. 










Entrada revisada a 22 de abril del 2020
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Pequeño Tour por Italia (26): Asciano.

Terminando ya nuestra estancia en la Toscana y antes de dirigirnos hacia la Umbría, decidimos visitar la pequeña localidad de Asciano en un intento de visualizar los característicos paisajes de las crete sinesi. Lamentablemente, al no ir en coche y no ser el mes perfecto para ello, fue difícil encontrar esas imágenes de postal que tanto anhelamos ver cuando leemos las preceptivas guías de viaje; de todas formas, la excursión a Asciano merece la pena aunque sea solo por tener la sensación de retrotraerse varias décadas atrás en un particular viaje en el tiempo porque el lugar tiene ese aspecto peculiar -y no lo digo como crítica- de los años sesenta, combinado con los monumentos medievales de su dilatada historia.


Asciano, que remonta sus orígenes a los etruscos, es un pueblo pequeño (poco más siete mil habitantes) que conserva buena parte de su patrimonio medieval. Aun siendo interesantes, al no tener monumentos excesivamente notorios (comparativamente a otros enclaves toscanos) no ha sufrido la avalancha turbadora del turismo de masas. lo que contribuye a hacer más cómoda la visita.
https://www.youtube.com/watch?v=UJmDqGXRpMg
Basílica románica de Santa Ágata
Dedicada a la célebre mártir esta basílica data del 1029 y, a partir de esa fecha, prevaleció sobre la hasta entonces principal iglesia de Asciano, la de San Hipólito,
Como es habitual el edificio ha sufrido a través del tiempo modificaciones y mejoras (en principio), pero a los ojos del visitante de hoy sigue conservando las características principales de las construcciones románicas, con algo de transición hacia el gótico.

Vía Corso Matteotti, la calle principal del pueblo.
Como no podía ser menos, también Asciano cuenta con unos pequeños pero interesantes museos que exhiben y conservan las obras de arte de la zona y los restos arqueológicos de su pasado etrusco.







Virgen con el niño, obra de Taddeo di Bartolo (1362-1422)

Santa Ágata de Paolo di Giovanni Fei (1344-1411)

La adoración de los magos de Pietro di Giovanni d´Ambrogio (1409-14948)
Personajes imbuidos de una fascinante ingenuidad a la vez que comunican la belleza, la sencillez y la verdad del mensaje.



La anunciación: Virgen y arcángel en madera policromada, obra de Francesco di  Valdambrino




Triptico de Matteo di Giovanni.
Tranquilidad en la salas. Todo se podía observar con calma y en detalle.





En la parte arqueológica del museo destacan las piezas etruscas.
Fuera de la vía principal, que concentra comercios y restaurantes, las calles de Asciano respiran tranquilidad.



Texto y fotos:  Javier Nebot