Para mantener el cuerpo físico
comemos de forma sana, cuidadosa e incluso exigente.
Sabemos
que para cuidar la salud hay que evitar excesos, renunciar a ciertos productos
o, al menos, mantener un equilibrio. Sabemos que si nos alimentamos solo de
comida basura, más tarde o más temprano enfermaremos.
Lo mismo exactamente pasa en otros ámbitos.
Por ejemplo, en el CHARLAR. En las conversaciones.
Si no nos nutrimos con buenas
lecturas, ideas pensadas y algo de reflexión previa, difícilmente podremos
sostener una charla mínimamente interesante. Se nota enseguida quién ha
masticado algo y quién simplemente improvisa con lo primero que le pasa por la
cabeza.
Recurrir en ciertos momentos o espacios a espontaneidades o vaguedades puede resolver la situación en ocasiones, aunque sea por breve tiempo.
Nadie espera profundidades metafísicas en un ascensor o en los espacios de tránsito en donde la ligereza es normal e incluso
saludable.
El
problema es cuando esa ligereza parece que se convierte en norma universal.
Cuando se cree
que todos los ámbitos son iguales. Cuando se extrapola la frase rápida, la
ocurrencia y sobre todo el exabrupto o desfogue emocional a cualquier contexto.
Al suceder esto, lo que podría haber sido una conversación estimulante y grata suele acabar siendo un vulgar parloteo en el que prima más el arrebato emocional que la reflexión y eso, casi siempre -aunque sonriamos por cortesía puntual como en el ascensor- suele producir un cansancio emocional y psíquico notable.
Y eso agota.
Agota a
quien esperaba algo más que ruido.
Agota a quien todavía cree que conversar es compartir pensamiento y no
simplemente ocupar el aire o intercambiar visceralidades.
Un agotamiento que solo puede compensar a aquellos que les interesa más el sonido de su voz que el verdadero intercambio de ideas.
¡Malos tiempos para la conversación! (1).
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(1).
"En defensa de la conversación". Sherry Turkle.
"El arte de conversar". Friedemann Schulz von Thun.
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Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.
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